Moción de censura
La amenaza planeó desde el primer día
La autodenominada "mayoría progresista" ha formado desde el inicio de legislatura un ‘gobierno en la sombra’ pactando mociones, iniciativas y notas de prensa. Ibarrola se encontró un muro que ni ofreciendo hojas en blanco pudo franquear


Actualizado el 14/12/2023 a las 07:20
El fantasma de la moción de censura planeó por el salón de plenos del Ayuntamiento de Pamplona desde el primer día de legislatura. La amenaza fue avivada a la vuelta del verano, cuando Pedro Sánchez ganaba enteros para continuar como presidente de la nación. La autodenominada mayoría progresista (EH Bildu, PSN, Geroa Bai y Contigo Zurekin) formaron una especie de gobierno a la sombra, coordinando todos sus pasos, iniciativas y declaraciones. La alcaldesa, Cristina Ibarrola, se encontró desde el minuto uno con un muro incapaz de atravesar, ni siquiera ofreciendo una hoja en blanco a los socialistas.
“No vamos a tirar la toalla y ofrecemos nuestro voto para una moción de censura”. Así se expresó Txema Mauleón (Contigo Zurekin) en el mismo pleno de constitución del ayuntamiento, el 17 de junio, cuando Elma Saiz se votó a sí misma e impidió que Joseba Asiron tomara la vara de mando. Con las elecciones generales a la vista, nadie tomó el guante de Mauleón, cuyo voto, además, no es clave -Bildu, PSN y Geroa suman los 14 votos necesarios-. Estos tres grupos ya venían trabajando de forma coordinada desde la anterior legislatura, firmando de forma conjunta mociones, declaraciones y notas de prensa. El muro estaba levantado desde 2020.
Ibarrola apenas disfrutó de los cien días de gracia. El párking de la calle Sangüesa fue el primer gran asunto donde la oposición puso en práctica sus técnicas de acoso y derribo. La decisión de la alcaldesa de suspender las obras y organizar una consulta no calmaron las críticas. Después llegó el paseo Sarasate. El 28 de agosto, Ibarrola anunció que era su proyecto prioritario y que reactivaba los trámites para su licitación. EH Bildu, PSN, Geroa Bai y Contigo Zurekin sacaron pecho con una declaración en defensa del denominado proyecto ZIP.
En el pleno celebrado el 5 de octubre, los grupos empezaron a enseñar sus cartas. “Se nos está agotando la paciencia”, afirmó la concejal socialista Marina Curiel, actual portavoz tras la marcha de Elma Saiz. La concejal de UPN María Caballero, veterana en estas batallas, reprochó al PSN que rehuya cualquier reunión con el equipo de gobierno. “Negocian todo en el despacho del señor Abaurrea (EH Bildu)”, afirmó. El concurso de ideas para la rotonda de San Jorge, la reparación de la pasarela de Labrit, la “falta de transparencia” en los fondos Next Generation, el carril bici de Beloso, las acusaciones de “unilateralidad” de la alcaldesa… todos estos asuntos concitaron el consenso de los cuatro grupos en forma de notas de prensa o mociones.
El 20 de octubre, Elma Saiz dio más señales que apuntaban a una inminente moción de censura. Una semana antes, el PSOE escenificó su acuerdo de investidura con EH Bildu en una foto de Pedro Sánchez estrechando la mano a Mertxe Aizpurua, diputada abertzale, en presencia de Santos Cerdán. De nuevo saltaban las sospecha sobre si Pamplona era moneda de cambio en aquellas negociaciones. En una rueda de prensa y preguntada por una posible moción de censura, Elma Saiz afirmó: “Estamos en unos momentos en los que estamos trabajando (mañana yo misma acudo al comité federal). Pero ya que me lo pregunta, les diré que en la calle hay ciudadanos y ciudadanas que me formulan esa pregunta (sobre la moción de censura)”. En efecto, en aquel comité federal del 28 de octubre, Pedro Sánchez defendió los acuerdos con Junts y con Bildu, incluida la amnistía.
La negociación de los presupuestos para 2024 se antojaba también clave. La propia alcaldesa era consciente de que el “fracaso” para lograr acuerdos podía ser la excusa para la moción de censura. El 31 de octubre, Ibarrola desvelaba que había ofrecido una hoja en blanco a PSN y que había obtenido un no por respuesta. “Están en el no por el no”, se quejó.
El 20 de noviembre, tras la investidura de Pedro Sánchez, la Moncloa anunciaba el nombramiento de Elma Saiz como ministra. Un movimiento que volvió a despertar las sospechas. “Teóricamente, este movimiento facilita la moción de censura ”, declaró el concejal de Geroa Bai Koldo Martínez. Sin embargo, Arnaldo Otegi aseguraba a Radio Euskadi que la moción de censura no estaba “encima de la mesa”.
El 30 de noviembre y a cuenta de los atascos producidos por la suelta de los farolillos en el día de San Saturnino, la oposición volvió a consensuar una moción para denunciar la “improvisación e irresponsabilidad” del equipo de gobierno. “Ya es momento de poner fin a la deriva”, afirmó Koldo Martínez. Todo parece indicar que para esas fechas ya existía acuerdo.
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