Deporte urbano
El 'traceur' de la farola del Labrit: "Hay detrás horas de preparación"
Marcos Llorente se ha hecho viral saltando en la cuesta de Labrit. Este vallisoletano de 22 años es profesor de 'parkour' y estudia para ser actor de escenas de riesgo


Publicado el 26/11/2023 a las 05:00
Marcos Llorente, de 22 años y natural de Valladolid, se ha visto sorprendido por la repercusión que ha tenido su vídeo en redes sociales en el que salta desde ocho metros a una farola de la cuesta de Labrit de Pamplona. Con más de 370.00 visitas en Instagram y 4.500 ‘me gusta’, el 'reel' se ha viralizado a raíz de publicarse en Diario de Navarra. “Luego me sacaron en Antena 3”, señala este 'traceur' -aficionado al parkour, esa moda de andar por la ciudad saltando obstáculos-. Entiende algunas críticas que ha recibido pero aclara que detrás de ese salto hay “muchas horas de entrenamiento y preparación”. “En mi caso el riesgo es muy limitado. Practico parkour desde hace siete años y medio, participo en campeonatos y doy clases. En mi opinión, lo que hice tiene el mismo nivel de peligro que una carrera de coches o un descenso en bici de montaña”, defiende Marcos (@marcos_traceur), que ha estudiado un grado superior de deportes y actualmente reside en Madrid donde hace un curso de especialista de cine como actor de riesgo. Quizás en un futuro le toque rodar alguna escena similar a la de las murallas de Pamplona.
Marcos Llorente y su equipo de acrobacias de Valladolid acudió el 21 y 22 de octubre al Campeonato de España de Parkour en el Navarra Arena. “Yo participé pero sobre todo vinimos a acompañar a un compañero de Valladolid, Izan Torres, que logró dos medallas de bronce en sub 17”. Un día pasaron con el coche por la cuesta de Labrit y se fijaron en las farolas. Resultaba muy tentador. “Esta modalidad de parkour es muy reciente. El pionero es un británico, Joe Scandrett, que es el mejor traceur del mundo en descenso de edificios. Lo vi y me gustó la idea. Yo la practico desde hace unos meses. No es fácil encontrar ubicaciones”, expresa.
Aquella noche Marcos y sus amigos volvieron a Labrit pero estaba lloviendo. Así que dejaron sus planes para la mañana siguiente. “Estuvimos más de una hora porque hice una progresión. A lo largo de la cuesta hay varias farolas y fui probando desde los dos metros de altura. Así vas testando la resistencia de la farola y la inercia del salto para que no se balancee mucho. No hay que saltar de frente sino en parábola para repartir la energía. Es pura física”, relata. Admite que algunas personas se les quedaron mirando y “flipaban un poco”. Los clientes del bar que hay enfrente les preguntaron si sabían lo que hacían y le pidieron que tuvieran cuidado. “Un grupo de chavales se nos quedó un rato mirando. Nos grabaron también y luego pedimos que nos pasaran el vídeo”, recuerda.


Llorente admite que difundir el vídeo en redes sociales puede provocar un efecto llamada. “Espero que nadie se plantee hacerlo. Yo a mis alumnos nos les dejo practicarlo. No es apto para una persona random”, explica. Este joven se toma el parkour como un deporte que exige preparación, concentración y estar en forma. “Entreno varias horas al día. Cuido la alimentación y apenas bebo alcohol ni salgo por las noches porque me gusta madrugar para hacer deporte”, asegura. Apunta que una de las cosas bonitas del parkour es su componente social: “Se practica en grupo y se hacen vínculos de amistad”. Aunque le gustaría vivir de dar clases de parkour, admite que es complicado. Por eso está estudiando para actor de escenas de riesgo.