Seguridad

Los puntos negros en Pamplona son las zonas de ocio en horario nocturno

Más cámaras, patrullaje preventivo e iluminación para bajar la criminalidad en Pamplona

Cámaras de vigilancia en el campus de la Universidad de Navarra
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Cámaras de vigilancia en el campus de la Universidad de Navarra
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Carmen RemírezGabriel González

Actualizado el 22/03/2023 a las 07:34

Tras el confinamiento, y en relación a 2019, el número de denuncias por hechos delictivos en Policía Municipal de Pamplona ha subido un 9,86%. El porcentaje es similar entre las recogidas por Policía Foral y Policía Nacional en el ámbito de la capital navarra, informaba el consistorio, que añadía que de ese repunte ‘tira’ una tipología concreta: peleas, robos con violencia e intimidación y hurtos. Suponen 1 de cada 3 delitos denunciados (móviles, prendas de abrigo, carteras, etc), con el denominador común de que la mayoría se han producido en espacios relacionados con el ocio nocturno, bien en esos lugares o bien en las rutas de regreso hacia los domicilios.

Así, Pamplona tiene ‘radiografiado’ dónde y cuándo se producen esos hechos que perturban la sensación de seguridad de la ciudadanía, como explicó Javier Goya, responsable de Policía Municipal. Desde su organización, Goya indicó cómo se trabaja en reducirlos a lo largo de una jornada sobre seguridad ciudadana celebrada ayer en el Palacio del Condestable y que contó también con las ponencias y el análisis de los líderes de las policías locales de Vitoria, Logroño o Zaragoza. En su turno, Goya detalló las acciones recogidas por el Plan de Prevención de la Criminalidad, que aboga por seguir extendiendo medidas como la implantación de cámaras (Pamplona ya cuenta con 297 y muchas de ellas han resultado clave en la resolución e investigación de delitos), una mayor iluminación o el despliegue de patrullajes específicos encaminados a la prevención de incidentes como botellón, peleas o hurtos, señaló.

Como ejemplo del rédito obtenido en el buen uso de esos elementos, Goya destacó la “práctica eliminación” de denuncias relativas a hechos ocurridos en entornos como el de la Vuelta del Castillo. “Hace unos meses que se instalaron cámaras y se mejoró la iluminación en los trayectos. Los vecinos están encantados, se puede ver a mucha más gente paseando, y no nos ha llegado una denuncia más”.

Zona de ocio y de noche

Por zonas y tramos horarios, el registro de denuncias apunta sin duda a un mapa concreto y a unas horas muy señaladas, entre las 2 y las 6 de la madrugada, aproximadamente, en el centro de la ciudad o zonas de tránsito, bien hacia discotecas o bien de vuelta a casa tras una noche de fiesta. Así, Goya reveló que la Plaza del Castillo acumula 11 denuncias por robo con violencia, seguido de la Taconera (9), calle Estafeta (8), Labrit (8), San Nicolás (7) y ya, en sexta posición, Marcelo Celayeta, con 6 denuncias por este tipo de delito. “Hemos trabajado con Policía Foral y Policía Nacional en una zonificación de la ciudad por la que nos repartimos áreas y patrullamos de forma visible, para dar seguridad a las personas presentes y disuadir de cometer cualquier delito a quien pueda percatarse de la presencia de la policía”. Ese personal específico para los delitos más asociados al ocio nocturno ha logrado que haya noches en las que no se registren actuaciones policiales por peleas, se hayan controlado in situ aforos o consumos, y se haya trabajado de la mano de propietarios de locales para evitar el acceso de personas que lleven armas blancas.

Finalmente, Goya incidió también en el diseño de los espacios. “Facilitar el podado de árboles, que no haya setos de más de dos metros o elementos que impidan el tránsito de vehículos policiales también facilita nuestro trabajo”, aseguró.

“Al ciudadano le preocupa más la molestia por ruido que el tráfico de armas”

José Carlos García Marcos, subcomisario de Policía Local de Vitoria, recordaba el caso de una desaparición que no pudo resolverse de noche, a oscuras, y no fue hasta el día siguiente que dieron con ella. La persona estaba con vida, pero posteriormente falleció. Quizá, reflexionaba, un dron hubiera cambiado ese guion. “Con la cámara térmica nos podría haber sido muy útil. Los avances técnicos como las cámaras o los drones pueden ser decisivos”, relataba. Héctor Ruiz, jefe de la Policía Local de Logroño, está al frente de 218 agentes, pero cifra en 270 los que compondrían una plantilla más solvente. “A los avances técnicos hay que añadir la participación ciudadana y el contacto permanente con el tejido asociativo”. Antonio Blas, de Zaragoza, puso el acento en el control de la seguridad vial. “La delincuencia viaria ha crecido un 25% y en muchos casos está relacionada con el consumo de alcohol y drogas”. Por su parte, José María Borja, el jefe superior de la Policía Nacional en Navarra, destacó la labor de cuerpos con competencia nacional e internacional, puesto que muchos tipos de delincuencia traspasan las fronteras.

“Asociar la inmigración a la delincuencia es una barbaridad”

A los responsables policiales se les preguntó por si determinados perfiles, por su origen, estaban ligados a hechos delictivos. Javier Goya, de Policía Municipal de Pamplona, aseguró que la juventud se junta hoy “en grupos mutirraciales”. Recordó que hace dos semanas se detuvieron a doce personas por robos en entornos de ocio nocturno Pamplona, todos de la misma nacionalidad, y se habían eliminado los robos. “Pero no sabemos si es porque estamos más presentes a las salidas de los locales de ocio nocturno, y damos más tranquilidad, o por haber detenido a este grupo”, señaló. Juan Carlos Zapico, jefe de la Policía Foral, apuntó que aunque se encontrara un patrón en cuanto a raza o nacionalidad, la explicación no está en estos datos, sino “por el nivel de marginalidad que tienen estas personas”. Puso como ejemplo los delitos sexuales. “El 90% pasa dentro de la familia y el 10%, los mediáticos, los que alarman, con motivo, ocurren fuera. Pero el 90% ocurre dentro de una familia. Y ahí debemos preocuparnos en la educación y la formación, porque en muchos casos lo que hacen no es delito en sus países y aquí sí. Los problemas no dependen solo de la labor policial”. José María Borja, jefe superior de la Policía Nacional en Navarra, ahondó en la misma idea. “Asociar inmigración a delincuencia es una barbaridad. Hay que ver la situación económica, la estructura familiar, las perspectivas laborales, si hay consumos... No trabajaría tanto con perfiles sino sectorizando la ciudad, ver qué influye”.

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