Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Perfil

El vecino fallecido de Irurtzun: casado y con una hija, trabajaba en la Mancomunidad

En la localidad navarra destacaban que era una persona de buen trato, participativa y alegre

Ampliar Lugar en el que se ha producido el accidente mortal en la N-240, en el término municipal de Iza
Lugar en el que se ha producido el accidente mortal en la N-240, en el término municipal de IzaCedida
  • Gabriel González / C.A.M.
Actualizado el 12/01/2023 a las 23:37
Alfredo Arrarás Otano, de 58 años, estaba casado y tenía una hija. Residían en Irurtzun desde hacía muchos años y en la localidad destacaban que era una persona de buen trato, participativa y alegre. Tanto él como su mujer eran socios de la Sociedad Iratxo, un colectivo que organiza numerosas actividades, además de ser una sociedad gastronómica y contar con su sección de montaña. 
Desde hace más de dos décadas, Alfredo Arrarás trabajaba como oficial de mantenimiento en las dependencias de Pamplona y Villava de la mancomunidad de la Comarca de Pamplona, donde también trabaja una de sus hermanas (es administrativa en las oficinas comerciales). Arrarás, que por su puesto de trabajo dependía del área de servicios generales, se ocupaba de las labores de mantenimiento y arreglos en las oficinas, en un almacén en Villava y en el molino y el batán, los dos edificios del parque fluvial enclavados en esta localidad de la comarca. 
“Era muy conocido porque iba de un sitio a otro, cambiando una luminaria aquí, arreglando una tubería allá. Lo que hiciera falta. Y en las guardias el fin de semana. Lo mismo cuando se inundaba el molino de Villava y había que atender a los contratistas para cambiar la puerta… Era muy servicial, un chico majo y ha sido una gran pena y un shock en la organización”, contaba el gerente, Alfonso Amorena. Habitualmente, recordaban este jueves, se desplazaba en moto desde Irurtzun. Temprano aparcaba en las oficinas generales en Pamplona y aguardaba la labor de ese día. Allí también conocían su afición a salir por el monte con sus perros.
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora