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Iglesia

Un plan alternativo del viernes noche

Desde hace 15 años, el primer viernes de cada mes la capilla de San Fermín de Pamplona se llena de jóvenes que dedican una hora a “hablar con Dios”

Ampliar Jóvenes rezando delante del Santísimo en la capilla de San Fermín de Pamplona
Jóvenes rezando delante del Santísimo en la capilla de San Fermín de Pamplonajesús garzaron
Publicado el 06/11/2022 a las 06:00
"Dios habla, pero bajito. Por eso hay que escucharle en silencio, exterior e interior”. Este es el consejo que recibió Nicolás Recarte, de 18 años, cuando acudió por primera vez a la Oración Joven que la diócesis organiza todos los primeros viernes de mes en la capilla de San Fermín y que preside el arzobispo Francisco Pérez. Unos 200 jóvenes de distintas parroquias y movimientos suelen acudir a este plan, de nueve a diez de la noche en este templo del Casco Antiguo de Pamplona, mientras otros jóvenes copan los bares de las calles aledañas.
Se trata de un acto sencillo. Sobre el altar se coloca la custodia con la hostia. Se lee el Evangelio del día y el arzobispo hace una breve plática. Después hay un “silencio elocuente”, como lo define don Francisco, roto únicamente por algunos cantos guitarreros. Cada mes un grupo parroquial o movimiento se encarga de la animación litúrgica. El primer viernes de noviembre le tocó al grupo Scout Doniantzu de Zizur Mayor. Repartidos por los bancos de la iglesia de San Lorenzo se coloca media docena de sacerdotes para los que quieran confesarse o simplemente hablar.
La Oración Juvenil de los primeros viernes de mes en la capilla de San Fermín es una de las primeras iniciativas que implantó Francisco Pérez cuando fue nombrado arzobispo de Pamplona Tudela hace 15 años. Desde sus inicios ha tenido un público fiel, formado principalmente por adolescentes de ESO y Bachillerato y universitarios, explica el delegado diocesano de Juventud, Francisco Martín de Vidales. “Para muchos jóvenes es el momento de parar, de desconectar del día a día. También es un lugar de encuentro entre distintos grupos y distintas realidades de la diócesis. Ven que no están solos”, comenta este sacerdote, que desde su experiencia ha visto a “muchos jóvenes cansados de un mundo que les ofrece felicidades fugaces”.
Desde hace varios años acuden a esta cita una quincena de amigos de la parroquia de Sarriguren, acompañados por su párroco, Juan Ganuza. “Llevo viniendo desde los 13 años. Después de todo el jaleo de la semana me parece muy bonito dedicar una hora a hablar con Dios acompañado de otros jóvenes. Estamos muy agradecidos al obispo, que nos acompaña siempre que puede. Siempre nos da algún consejo y nos propone retos. Todo este ambiente te da como fuerzas para continuar en el día a día”, expresa Leyre Ibero, que está en la universidad. Este viernes le acompañaban Miguel Zabalegui, Teresa Barbero, Javier Aguinaga o José Jaurrieta, entre otros amigos. 
Cuando termina la oración, suelen irse a cenar o a tomar algo. “También sabemos divertirnos y disfrutar de la vida, pero ya ves la noche de forma distinta. Y piensas que a muchos jóvenes que vemos en los bares les haría bien esta experiencia”, comentan. ¿Y de qué hablan con Dios? “Pues le cuentas tus preocupaciones, las cosas que te han pasado, le pides ayuda, luz para tomar algunas decisiones”, coinciden. Y citan a su amigo Isaac, que este curso se ha ido al seminario de Toledo. “Nunca fallaba a la oración con el obispo”, relatan.
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