Tradiciones

Pamplona se enamora del Privilegio

El Casco Antiguo se llenó este jueves para acompañar a la Corporación en el desfile y ofrenda a Carlos III, con una multitud junto a Gigantes y Cabezudos

Celebración del Privilegio de la Unión en Pamplona
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Aspecto de la plaza Consistorial, justo cuando la Corporación regresaba al Ayuntamiento tras la ofrenda a Carlos III en la catedral
Celebración del Privilegio de la Unión en Pamplona

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Pilar Fernández Larrea

Publicado el 09/09/2022 a las 06:00

“El Privilegio acarició la normalidad” se tituló la crónica de este misma página hace un año. Si en 2021 la acarició este 8 de septiembre se la merendó y la relamió. Pamplona se echó a la calle para participar en los actos del Privilegio de la Unión, en una tarde donde el protocolo del desfile de la corporación en cuerpo de ciudad se fusionó con el Juevintxo, como los viejos amigos que se encuentran en una esquina de las de siempre.

“Había ganas”. Es la frase más escuchada este verano en cualquier fiesta. Y este jueves Pamplona fue una fiesta. Aunque rondara septiembre y el cielo dibujara colores de otoño. Con esas nubes rimbombantes y la luz añeja, las calles del Casco Antiguo se atiborraron para conmemorar con aires de normalidad el tratado por el que los tres burgos: San Nicolás, San Cernin y Navarrería, se unieron en una sola ciudad. Lo firmó el rey Carlos III el Noble en 1423, hace 599 años, de modo que el 8 de septiembre de 2023 tendrá seguro un sello singular en su celebración redonda.

Tal y como recordó el deán de la catedral, Carlos Ayerra, Carlos III falleció justo a los dos años de firmar el Privilegio, un 8 de septiembre. Para la historia quedará que ese mismo día murió la reina Isabel II de Inglaterra.

Era la segunda jornada escolar en Navarra. Y a buen seguro muchos niños habrían salido de casa con un brillo especial en los ojos. El que concede saber que en unas horas verás a quien tanto quieres. Eran casi dos meses sin la Comparsa de Gigantes y Cabezudos y eso en los pequeños corazones pamploneses es mucho tiempo.

Celebración del Privilegio de la Unión en Pamplona
Celebración del Privilegio de la Unión en PamplonaPILAR FERNÁNDEZ LARREA

KILIKIS ENVUELTOS EN FLASHES

La Comparsa salió de su casa en la estación de autobuses a las cinco de la tarde. Para esa hora la hilera de silletas, madres, padres, abuelos y vergas ocupaba aceras en varios metros desde Yanguas y Miranda hasta cualquier rincón del Casco Viejo. Esperaron pacientes y sonrieron infinito cuando les vieron. Cuántos besos. Y fotos. Por momentos, los kilikis apenas podían correr detrás de los niños, estaban muy solicitados por familias que se querían llevar en el móvil una fotografía más con las figuras de cartón piedra. Y entre la multitud, rostros conocidos como el rojillo Roberto Torres.

La Comparsa llegó a la plaza consistorial sobre las 17.30 horas. En el zaguán estaba ya la Corporación en cuerpo de ciudad, con los timbaleros, la guardia de gala, la banda municipal de txistularis, los dantzaris de Duguna y La Pamplonesa. El cortejo civil inició el desfile por la calle San Saturnino para recorrer Mayor, Eslava, plaza de San Francisco, la del Consejo, Zapatería, Calceteros, Mercaderes y llegar por Curia a la catedral. Para entonces la ciudad bullía. Bastante antes cada repisa del atrio de la catedral estaba ocupada de familias esperando la llegada del cortejo. En la catedral, los canónigos José Antonio Goñi, maestro de ceremonias, Óscar Azcona y Juan Tejero, recibieron al alcalde Enrique Maya y al resto de concejales. Casi al completo acudió la Corporación, con 26 de los 27 ediles. Solo faltó el regionalista Fernando Villanueva. Todos los partidos mostraron su reconocimiento al monarca frente a su mausoleo en la nave central de la catedral, donde el deán Carlos Ayerra rezó un responso y Enrique Maya depositó una corona de flores blancas en nombre de todo el Ayuntamiento. Veintiséis voces de la capilla de música de la catedral, dirigida por Aurelio Sagaseta interpretaron tres obras “contemporáneas de Carlos III”: Recuerde el alma dormida, de Alonso Mudarra, Seigneurs, Sachiez, y A Dios loores entonad. Al órgano, Julián Ayesa.

Fieles y curiosos ocuparon buena parte del aforo de la catedral. Y algún ex concejal, como Iñaki Cabasés, contento de haber sido el artífice del reglamento que blinda el cuerpo de ciudad. “Ahí quedó, si alguien quiere cambiarlo, que lo haga, pero hasta entonces la Corporación desfilará en el conjunto, con timbaleros, txistularis, dantzaris, Pamplonesa...y con el vestuario tradicional”, apuntaba.

El desfile regresó por Curia hasta el Ayuntamiento. La plaza consistorial de nuevo abarrotada para presenciar los bailes de la Comparsa y de Duguna. Invitaron luego a la Corporación y al pueblo y se sumaron voluntarios en un corro variopinto.

Hubo otros actos fuera del programa oficial. La peña Mutilzarra eligió el monumento de Carlos III en la avenida del mismo nombre para ofrecer una representación teatralizada del Privilegio de la Unión, ambientada en la época medieval.

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