Reivindicación
Paso de gigante para los celíacos
Afectados por esta patología reivindican seguridad alimenticia y subvenciones para un tratamiento que, insisten, deben gestionar solos


Publicado el 29/05/2022 a las 06:00
Lucha de gigantes. Dicen que, quizá, se trate de una de las canciones más crípticas del cantante Antonio Vega. En un intento por enlazar la grandeza del hombre y también su pequeñez en un entorno quizá demasiado vasto, el cantautor madrileño plantó una semilla que bien podría ser recolectada este sábado.
En este paralelismo de pelear contra algo superior a uno mismo, la asociación de Celíacos de Navarra lo tiene claro. “Tener esta enfermedad implica seguir una dieta sin gluten, algo que tenemos que mantener a rajatabla, pero se trata de un requisito que no está contemplado como tratamiento médico”, explica María José Mortalena Oteiza, secretaria técnica del colectivo.
Y lo matiza: “Tenemos que autogestionarnos nuestros medicamentos”, expone, con la salvedad de que unas galletas sin gluten cuestan “cuatro veces más” que unas normales; y el pan rallado, “hasta siete veces más”. Dos ejemplos de un coste que, cuentan, no todos pueden asumir. A su lado, Beatriz Úcar Zaratiegui, una de las primeras socias, suma otra problemática. “Necesitamos seguridad alimentaria, sin trazas de gluten en cantidad de alimentos y para poder ir a un bar o restaurante con plena confianza”.


ENTRE TODOS
Por ello, con esa petición para que la calle sea segura, gastronómicamente hablando, los afectados eligieron completar sus demandas con una gigantada que reunió en la mañana del domingo a comparsas de municipios tan dispares como Olite, Larraga, Tafalla, Noáin... , así como a sus complementarios gaiteros. La celebración quiso poner de manifiesto el 40 aniversario de la asociación (“a pesar de que llevamos un par de años más constituidos”) en el Día Nacional de esta patología. Un animado pasacalles que partió de la plaza de la Constitución (Baluarte) para continuar por Padre Moret, General Chinchilla y Navas de Tolosa hasta paseo de Sarasate.
Y así, con el sol alentando a los presentes en el último sábado del mes de mayo, kilikis y cabezudos se afanaron en perseguir a los más pequeños. Menores que disfrutaban de nuevo de esa normalidad desmedida, agarrando con fuerza a sus figuras favoritas con las manos. Una instantánea que, además de lúdica, significaba demostrar apoyo a la celiaquía.
“Conocemos a gente con esta enfermedad, un niño del cole sin ir más lejos, y queremos demostrar solidaridad”, compartía Joseba Aparicio junto a su hijo Markel. Decenas de carreras para huir de las vergas, música, sonrisas y una última petición, la de agradecer el respaldo recibido. “Mi nieta es celíaca y este tipo de eventos son necesarios si queremos que las cosas cambien”, insistía Beatriz, con la polonesa recordando que, pese a las dificultades, todo vuelve.