Sanfermines 2022
La Tómbola de siempre vuelve con los coches y los boletos reúna
Desde hoy y hasta el próximo 15 de julio, se pondrán a la venta dos millones de boletos a 1 euro en el espacio solidario de Cáritas


Actualizado el 29/05/2022 a las 06:00
Armando Paniagua, colombiano, llegó a Pamplona hace siete meses. Y ayer a mediodía llegó con su bicicleta, su modo de transporte como repartidor de comida a domicilio, al mostrador de la tómbola de Cáritas. Compró varios boletos. Le tocó una bolsa reutilizable. “Pero uno recupera, sé que ayudan mucho a las personas migrantes”, se conformaba este hombre de 45 años con la mirada puesta en una vida mejor. Fue Armando de los primeros en visitar la tómbola de Pamplona de 2022, una de las antesalas de San Fermín que ya ha vestido de rojo y blanco el Paseo de Sarasate. Estará hasta allí hasta que las gargantas apuren el Pobre de Mí el 15 de julio. Los premios caducarán el 16 de agosto. “El 17 es igual que encuentre el boleto con el coche o la lata de sardinas. No valdrá”, advirtió Ángel Iriarte.
La tómbola se inauguró en pequeño formato, en cuanto a número de asistentes. No estuvo el obispo, tampoco el alcalde. Ángel Iriarte, director de Cáritas y vicario de Pastoral Social de la diócesis, rezó un padrenuestro minutos antes del mediodía. Para entonces las personas voluntarias estaba ya en sus puestos y las compradoras, tras la valla. En cuanto acabó el responso se retiraron y las sonrisas volvieron a los boletos, este año en color rojo.
La tómbola ha recuperado el formato de la prepandemia, en tamaño, con toda la estructura diseñada por alumnos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra, los 37 módulos que el año pasado se instalaron a medias. Y en premios. Han vuelto los cinco coches como premio directo; los exitosos boletos Reúna, los sorteos de vales de compra de 2.500 euros y otros premios de calado, como los patinetes eléctricos, una de las novedades. Pero hay un cambio, que los habituales percibirán pronto. Los boletos se compran en el mostrador que da al Ensanche y los premios se recogen en el opuesto, de cara al Casco Antiguo.
Cáritas compra los 300.000 premios directos, un 23% son los 70.000 que se obtienen al canjear premios Reúna.
Y Ángel Iriarte subrayó que este espacio solidario no sería posible sin la labor de las más de cien personas voluntarias. Maritxu Razquin Lizarraga es una de ellas. Lleva 16 años en la tómbola, especializada ya en el rincón de los Reúna. “Me gusta, saber que haces algo bueno, llegas a sentir vacío cuando se cierra”, apunta. Junto a ella, María Eugenia Martín Tejado. Ella empezó a colaborar hace cuatro años, cuando su marido, voluntario, lo tuvo que dejar por motivos de salud. “Hasta los 65 años trabajé de cara al público y me sigue gustando”, afirma a los 73. “No se puede describir la emoción de los momentos que se viven aquí, o cuando das un premio grande”.
Los voluntarios venden más de 20.000 boletos al día y en jornadas punta hasta 130.000 y de entregar 8.900 premios por día; 70.000 en los de mayor afluencia. Este gran equipo, indicó Iriarte, necesita un respiro y por ello aprovechamos para hacer un llamamiento de manera que las personas interesadas en ayudar se acerquen a la tómbola.
Leire Carpintero Ruiz, 28 años, fue una de las primeras en comprar boletos. No tuvo demasiada suerte, pero sí su amigo, con un regalo grande, al menos en volumen: una escoba. La tómbola arrancaba así las primeras sonrisas de 2022.
Ángel Iriarte: “Caritas no gasta, invierte en que las personas estén mejor”
Es Ángel Iriarte una persona de matices en su oratoria. Y el director de Cáritas incidió a la hora de desglosar los recursos con los que han dispuesto en 2021, es decir, el balance económico, que “no son gastos, porque Cáritas invierte en que las personas estén mejor”. En el trazo grueso, la entidad obtuvo 6,2 millones de euros de ingresos de distintas fuentes, las principales, los casi dos millones de euros de aportaciones esporádicas y 1,4 millones de herencias; inviertieron de ellos 5,9 millones, 1,2 en el centro ocupacional; 1,16 en residencias y pisos supervisados. Atendieron a 4.977 personas y resultaron beneficiadas 11.698.
Y, respecto a la campaña del Corpus, Iriarte señaló que este año darán “un paso adelante” con el fin de atender a la persona en su globalidad. “La Unión Europea habla de asistir en sanidad, economía de alimentos...pero también es la cultura, a través de ella puede alcanzarse la integración”, apuntó y mencionó el musical ‘No amanecerá sin ti’. “Contamos con todos, no hay que prescindir de nadie y si vemos la foto del cartel ¿Serían capaces de decirme quién es quién? ¿Quién el profesional, el voluntario, la persona usuaria de Cáritas?, Una de las grandezas de este esfuerzo es que nadie es nadie", expresó.
“Porque estas personas, además de las necesidades materiales, tienen carencias como falta de sentido, sentimientos de no ser o formar parte de algo o aportar algo positivo, así como de sentirse personas valiosas. Se ha constatado que trabajar exclusivamente en facilitar el acceso a derechos sociales o en cubrir necesidades básicas es una atención que se queda a mitad de camino”, sostuvo.
Y dijo también que “la renta gaantizada no es una varita mágica”, aunque en Navarra “pone freno a la pobreza, 600 euros solucionan muchas cosas, pero no pagan un alquiler, los gastos de una casa y la alimentación de una familia un mes entero”.
Ángel Iriarte ofreció unas pinceladas de los efectos de la pandemia y reparó en tres: “Las fronteras han estado cerradas, no llegaba gente nueva. Ahora está llegando mucha, sobre todo de Colombia, Perú, Centroamérica, Marruecos... y eso supone más atenciones en Cáritas".
Reflejó de otro lado que la covid ha intensificado “problemas que ya teníamos”, “como la brecha digital que ha traído una nueva forma de exclusión social entre personas mayores que ni tan siquiera pueden sacar sus euricos del banco porque les han cerrado la ventanilla, ni pueden acceder a ningún servicio de la administración pública porque todos son online.
Y se detuvo en el deterioro de la salud mental, en especial entre los jóvenes, “un verdadero problema”. “Aunque la pandemia, a quien más quien menos, nos ha dejado una pedrada”, mencionó. por último “la crisis energética y la de Ucrania” con la que muchas familias lo están pasando francamente mal”.