Inversión
34.750 euros por la campaña antibotellón de Pamplona
El desglose, explica el consistorio, incluye la producción de las botellas, inserción de anuncios, trabajo de creatividad, cuñas publicitarias, banners animados, mupis y la publicidad en redes sociales


Publicado el 25/05/2022 a las 06:00
Que el ocio irresponsable es un problema que no puede negarse. Pamplona, al igual que muchas otras grandes ciudades, sufre las consecuencias del botellón y vecinos, comerciantes y afectados reclaman de manera constante una solución. Ahora bien, ¿cuánto cuesta ponerle freno? Es una pregunta complicada de acotar.
Sin embargo, lo que sí tiene cuantía definida es la última campaña puesta en marcha por el Ayuntamiento de Pamplona, la que trata de concienciar sobre un ocio responsable frente al botellón a través de una serie de botellas gigantes enclavadas en cuatro zonas problemáticas de la ciudad: Vuelta del Castillo a la altura de la Puerta del Socorro de la Ciudadela, parques de Taconera y Yamaguchi y la plaza de los Burgos.
Según cifró este martes el concejal de Seguridad Ciudadana, Javier Labairu, el coste que ha invertido el consistorio asciende a 34.750 euros.
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Como se recordará, las botellas son cuatro elementos de alrededor de 3 metros de altura realizados en estructura metálica de acero revestida con aluminio que recogen otras tantas vertientes del problema: la alteración de la convivencia, el incremento de residuos en la calle difíciles de manejar, la competencia desleal con la hostelería de la ciudad y una infracción de la normativa cuya sanción, 750 euros, acaba siendo muy a menudo una sanción de la que responden los padres.
En pocas palabras: vecinos cansados, padres cabreados, bares hasta la coronilla y barrenderos exhaustos.
Y es que esta campaña está especialmente destinada a la juventud, y enmarcada dentro de la reflexión iniciada por el Consistorio y agentes sociales afectados el pasado otoño sobre este fenómeno.
Es una de las acciones emprendidas, porque este debate está también moviendo al equipo de gobierno a programar charlas en centros educativos sobre el consumo de alcohol y drogas, mantener dispositivos de seguridad en franjas temporales y zonas concretas de la ciudad, y a valorar posibles cambios en la iluminación de las calles y en la instalación de cámaras de videovigilancia.
