Pamplona
Botellón y mascotas, mala combinación en la Vuelta del Castillo
A pesar de la reciente campaña de concienciación del consistorio, vecinos denuncian que los cristales rotos terminan clavándose en las patas de sus perros


Publicado el 13/05/2022 a las 10:36
No saben qué hacer. Salir a pasear con sus mascotas por el vasto pulmón verde junto al que residen no resulta tan sencillo los fines de semana. Y es que la Vuelta del Castillo de Pamplona, punto de encuentro de jóvenes que celebran numerosos botellones, termina por ser un complicado 'campo de minas' para las mascotas de decenas de personas.
Tal y como explican algunos de los afectados, no han sido pocos los cortes que se han producido en las patas de sus perros. "No puedes controlar por dónde pisa un animal, es prácticamente imposible, y no hablamos de llevarlo suelto o atado, sino de tener miedo por el suelo que pisa", indica Iván Ramírez, residente en el edificio Singular.
Por ello, tras numerosas peticiones para que la situación cambie, hacen un nuevo llamamiento a quienes están de botellón. "Romper botellas no es necesario ni mejora la diversión. Bastante tenemos con tener todo sucio a todas horas, pero dejar cristales por el suelo es ir a hacer daño", valoran.
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Para Javier Zudaire, por ejemplo, la vuelta del Castillo se ha convertido en una zona "insegura" los fines de semana. Y lo achaca a la permisividad con los botellones. "Las botellas de cristal acaban rotas en la diversión de tirarlas a los fosos", expone. Y continúa diciendo que es "habitual" para quienes pasean con niños y perros recoger botellas y cristales de la hierba y canaletas para evitar cortes.
En su caso, su perro sufrió un corte profundo el pasado mes de marzo precisamente como consecuencia del problema con el que conviven quienes allí residen. "Si esto hay que asumirlo, espero que el Ayuntamiento de Pamplona se haga cargo de su coste. De momento ya vamos por los 300 euros de veterinario", contaba, sintiendo cierto alivio por que, al menos, no se cortó ninguna de sus hijas.


Pero no es el único. Joseba Gurpegui también ha sufrido en primera personas las incomodidades de tener que retirar cristales. "Vas con miedo de pisar cristales y es una pena porque la Vuelta del Castillo es una maravilla", determina el pamplonés.
En este contexto de indignación y hastío, cabe la pena recordar la reciente campaña puesta en marcha por el consistorio en la que busca concienciar a través de redes sociales, mobiliario urbano y medios de comunicación sobre las consecuencias de un ocio irresponsable. "Tienen que multar, usar las cámaras y hacer algo llamativo, sino no va a funcionar", se resignan muchos dueños de mascotas.
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