Mancomunidad de la Comarca de Pamplona

El canto del mirlo y el sonido del Batán de Villava

El batán de Villava es una de las propuestas de la Mancomunidad para visitar por libre o con un guía. Un paseo por la historia y la naturaleza con la mirada en los ríos y la recuperación de su ecosistema

Jesús Caso
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Reproducción de la maquinaria hidráulica , en el sótano del batán
Jesús Caso

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Pilar Fernández Larrea

Publicado el 17/04/2022 a las 06:00

Presa de Villava. Río Ultzama. 10.000 litros por segundo de agua. Hace solo unos meses, en la última riada de diciembre del 21, se midieron 300.000 litros por segundo en el mismo lugar. La marca del agua en las paredes da testimonio. Es una de tantas referencias que se apuntan en la visita guiada del Batán de Villava, una oportunidad de conocer un poco más lo que tenemos más cerca. Sin salir de la comarca de Pamplona.

El diccionario de la RAE dice que batán es “una máquina, generalmente hidráulica, compuesta de gruesos mazos de madera, movidos por un eje, para golpear, desengrasar y enfurtir los paños”. Y esa definición se entiende perfectamente en un paseo por la historia y la naturaleza acunado por el sonido del agua que rompe contra rocas milenarias y por el golpe acompasado y casi melódico de la madera contra la tela. Y si pasan por allí y observan un mirlo será un indicador de la buena salud del río. Es otra de las enseñanzas que se llevan en la mochila.

La Mancomunidad de la Comarca de Pamplona gestiona este espacio, ahora de uso público, en el que durante todo el año hay exposiciones, actividades educativas y de sensibilización y visitas guiadas. Es, en buena medida, uno de los puntales del compromiso social de la entidad mancomunada. Hoy es domingo y Xabier Maya es el guía.

El espacio muestra en su planta baja un recorrido por el parque fluvial de la Comarca, con los ríos que lo forman, los municipios de sus orillas y su apuesta por la recuperación de los cauces fluviales, pasado, presente y futuro de un mapa en el que confluyen valores ecológicos, urbanísticos, sociales, educativos y ambientales. La exposición ‘El regalo del río’ concentra maquetas interactivas y distintas propuestas para escuchar, por ejemplo, a las aves más frecuentes en el río, desde el mirlo al martín pescador. Es, en fin, un acercamiento al entorno, a todo lo que el cauce ha supuesto en la historia social de Pamplona y su comarca, de sus oficios. Recuerda Xabier Maya que en el río hubo pescadores profesionales y que el río fue autopista para el transporte de madera. Y que él mismo ha sido testigo de la recuperación del cauce: “Cuando vivía en San Jorge, el olor era a veces tremendo en el entorno de la Biurdana”, subraya también el definitivo papel e la depuradora de Arazuri en este proceso de algo más de tres décadas que “ha permitido contar con un trozo de naturaleza en plena ciudad”. Algo que, tal vez, todos los habitantes de la urbe no acaban de calibrar.

En el sótano se reconstruyen la historia del Batán, la rueda y el mecanismo original que ofrecen el proceso tradicional de abatanado. Gruesos mazos de madera movidos por un eje activado a su vez por la corriente golpeaban los paños para impermeabilizarlos y hacerlos más resistentes.

El Batán y su entorno, sostiene, “es un interesante ejemplo de arqueología industrial”. Propiedad de los monjes de Roncesvalles, fue molino harinero desde el siglo XII. En 1544 se ampliaron las instalaciones con un batán hidráulico o molino trapero. Desde mediados del siglo XIX el batán se utilizó para la fabricación de pasta de papel a partir de tejidos usados y más tarde, de manera de pino. De esta época datan la presa y el canal que daba servicio a la fábrica de papel situada aguas abajo y del que se conserva el primer tramo. Junto con la chimenea de la fábrica, son los últimos vestigios del complejo, donde no faltaron tribulaciones.

Los ríos van a instituto

En el IES Askatasuna de Burlada llevan varios cursos investigando y aplicando proyectos vinculados al río. Utilizan sus recursos para avanzar en distintas materias, con trabajo en las aulas y en los mismos cauces o en laboratorio. Lo mismo biología, que matemáticas, estadística que literatura. Las docentes que lideran el proyecto son Iraide Ongay y Olatz Díaz. Recientemente se ha descolgado la muestra que montaron en el Batán de Villava ‘Jakintzaren Dibergentzia’, en la que exploraban y ahondaban, precisamente, en lo cerca que ha estado siempre el río en sus vidas.

Horario de visitas: sábados, domingos y festivos; de 11 a 14 horas y de 17 a 20 horas; visitas guiadas, por las mañanas a las 12 y a las 13 horas; por las tardes, 18 y 19 horas.

Dirección: calle Mayor, 64 de Villava.

Entrada gratuita.

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