Coloquio en el IES Julio Caro Baroja
La lucha contra el racismo comienza en el supermercado
Cinco personas de distintas razas y culturas comparten en el IES Caro Baroja cómo sufren prejuicios y estereotipos hasta cuando van a hacer la compra


Actualizado el 21/03/2022 a las 18:56
Las actitudes racistas pueden darse en un acto tan sencillo y elemental como ir a comprar a un supermercado. "Si eres negro, la cajera no te va a tratar con la misma amabilidad que a otras personas", explica el camerunés Serge Ondoa. "Si eres gitana, ya te miran distinta pensando que vas a robar", señala Silvia Jiménez. "Y si no dominas el idioma, es más difícil que un trabajador se pare a ayudarte", añade la argelina Asma Toumi. Son microrracismos que en el día a día van minando la confianza y la integración de la persona. Pero el racismo puede llegar a extremos terribles, como la explotación sexual de mujeres inmigrantes y los malos tratos debido a la orientación sexual de las personas.
Todas estas vivencias fueron abordadas ayer en un coloquio organizado por el Ayuntamiento de Pamplona y el instituto de educación secundaria Julio Caro Baroja, en el barrio de san San Juan en Pamplona. El alumnado de Bachillerato pudo escuchar los testimonios de cinco personas de diferentes países, culturas y entornos, que han vivido en sus propias carnes la discriminación racial, pero que han tomado un papel activo para erradicar esta lacra.
Asma Toumi llegó a Pamplona desde Argelia cuando era sólo un bebé de nueve meses. Habla perfectamente castellano y árabe, así que nunca ha tenido problema para comunicarse y relacionarse con las personas de aquí. "Pero en el colegio mi nombre ha sido objeto de bromas y mofas. En árabe asma significa grandeza, altura, nada que ver con la enfermedad", ha explicado Asma Toumi, que cursa segundo de Bachillerato en el IES Caro Baroja. Su intención es estudiar Derecho o Trabajo Social, "según la nota de corte". De hecho ya podría ser trabajadora social con la experiencia acumulada. "Suelo acompañar a muchas personas que no saben castellano a sus entrevistas con las trabajadoras sociales y hago de traductora. Me gusta ayudar a la gente", explica. Por eso animó a todos los estudiantes a acoger y ayudar a los compañeros y compañeras que no dominan el castellano. "Si tenéis un compañero nuevo, en lugar de rechazarlo, intentad transmitirse apoyo. Aceptarlo en el grupo", ha añadido.
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Serge Ondoa tuvo que huir de Camerún debido a la dictadura y a la persecución política. En Pamplona trabaja en el ámbito sanitario, en la gestión de residuos. En el coloquio ante los alumnos de Bachillerato ha hablado de la "carga racial". "El hecho de ser negro se nota en todos los ámbitos, en el supermercado, en una oficina, en cualquier lugar. Notas que te tratan distinto, como si tuvieran derecho a discriminarte. Eso se combate con la cultura del diálogo y con el diálogo entre las culturas", ha expresado.
A Silvia Jiménez, de la Fundación Secretariado Gitano, también le duele cuando las gitanas le cuentan que van a un supermercado "y el de seguridad o un empleado se pone en actitud vigilante porque piensa que van a robar". "Los gitanos arrastramos una historia sangrienta de persecución. Los prejuicios y estereotipos siguen muy presentes contra el pueblo gitano. Muchos piensan que somos personas malas", ha expuesto Silvia, que ha defendido la importancia del empoderamiento.
Joy Ogbeide, mediadora intercultural de Acción contra la Trata, ha puesto de relieve las consecuencias de esa doble discriminación por ser mujer e inmigrante. Ogbeide conoce bien el drama de las mujeres que vienen engañadas y son víctimas de las mafias y redes de explotación. Pero ha lanzado un mensaje de esperanza: "Las víctimas de la trata no están solas, tienen la ayuda de otras mujeres, que las van a escuchar y acompañar y vencer sus miedos. Y la sociedad no debe juzgarlas ni culpabilizarlas", ha expresado.
La doble discriminación también puede llevar por la orientación sexual. Gerardo Castellanos huyó hace ocho meses de su país natal, Venezuela, debido a las agresiones que ha sufrido por su condición homosexual. "Allí impera el machismo y la homofobia y aunque denuncies las palizas, ni la policía ni la justicia va a perseguir a los agresores", ha expuesto Gerardo. "Los inmigrantes no venimos a desestabilizar las fronteras y el orden. Venimos para escapar de la violencia", ha añadido Gerardo Castellanos, que es miembro de la Asociación Fénix de apoyo al refugiado e inmigrante LGTBI+.
