Meteorología

Sensores que afinan las islas de calor en Pamplona

Acumulación de calor por las enormes moles de hormigón que, en determinadas ocasiones, configuran la forma de una ciudad. Pamplona estudia el efecto de posibles variaciones de temperatura entre el centro y los barrios de la periferia

Vista panorámica que ofrece la ciudad de Pamplona
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Vista panorámica que ofrece la ciudad de Pamplona
Vista panorámica que ofrece la ciudad de Pamplona

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Noelia Gorbea

Publicado el 05/12/2021 a las 06:00

Se ha convertido en una tendencia que, según parece, va cada vez a más. Consultar la predicción meteorológica es una de esas inquietudes que persigue a un grueso importante de la ciudadanía. La necesidad de conocer temperatura, viento, probabilidad de precipitación... y un extenso elenco de medidores tiende a crecer de manera exponencial al desarrollo de las nuevas tecnologías. Pero... ¿y si le dijéramos que no siempre hace el mismo calor en según qué zonas de la ciudad?

La manera de construir, de planificar el desarrollo de un barrio, de aclimatar y acondicionar unas determinadas viviendas puede desempeñar un papel más crucial del que pudiera parecer. Hace apenas unos días, el profesor de la Universidad de Zaragoza, Miguel Ángel Saz, impartió una conferencia en el Museo de Educación Ambiental, dentro del programa ‘Escuela de Sostenibilidad’. En ella, el experto trató de explicar qué significa el concepto islas de calor. “Se trata de un fenómeno de origen térmico que consiste en constatar una temperatura diferente (más elevada durante la noche) en el centro de las ciudades que en las áreas periféricas”, indicó.

Y Pamplona no es una excepción. El calor que absorben los edificios durante el día lo expulsan durante la noche, lo que, evidentemente, incrementa la temperatura. Si un ciudadano reside en un sector con una densidad de viviendas elevada, ‘sufrirá’, sin saberlo, esta diferencia térmica. “En noches tropicales, puede que los medidores digan que la mínima ha bajado a 22, aunque en realidad puedan ser hasta seis grados más”, aclara el experto.

PLANIFICACIÓN

Esto es así, en primer término, porque las estaciones meteorológicas, normalmente, se encuentran lejos de las ciudades. En el aeropuerto, sin ir más lejos. Y nada tiene que ver el Ensanche o la Txantrea con esta estructura. “Por descontado que existen otras fuentes de calor que pueden hacer que la temperatura se incremente”, añade en referencia a espacios industriales o zonas con mucho volumen de tráfico. Incluso la movilidad de una ciudad.

“Dijeron en la cumbre del cambio climático que el ascenso de la temperatura había que limitarlo a un grado y medio. ¿Qué pasa entonces si en el centro de una ciudad, de media, ese incremento ya se da?”, se cuestiona el docente. Especialmente en verano, donde la tendencia es que las noches tropicales vayan en aumento. De ahí, prosigue, la importancia de integrar la planificación urbana a estos cambios que nos vienen. “No tiene sentido que se construyan pisos que no tengan ventilación natural ni pisos con solo una orientación”, entiende. Y recuerda que los mayores incrementos se dan en barrios procedentes de los años 60 y 70, edificaciones antiguas, con rentas bajas... “Pobreza energética que hay que suplir”, aboga.

Datos que no escapan a la ciudad

¿Y qué hace el Ayuntamiento de Pamplona? Actuar, tal y como explican en Medio Ambiente. Interesados por conocer el efecto de las islas de calor dentro de la capital, los expertos han desplegado una red de cinco sensores fijos (en zonas como Iturrama o el callejón de la Plaza de Toros) que tratan de captar datos sobre este incremento de la temperatura. Se encuentran ubicados en distintos emplazamientos precisamente por intentar captar una fotografía lo más global posible, de Rochapea a la Milagrosa, por ejemplo. No obstante, existe otro grupo complementario que lleva midiendo datos desde verano gracias a un acuerdo con la Mancomunidad de la Comarca del Pamplona. A través del mismo, el consistorio analiza las cifras de siete sensores colocados en vehículos de pre recogida de residuos. “Estamos trabajando con la Universidad Pública de Navarra para definir los puntos de medición definitivos de estos siete sensores, que hoy están en furgonetas, para poder analizar la temperatura de la ciudad”, explican desde Ecología Urbana. De esta manera, prosiguen, serán capaces de observar posibles isla de calor, conocer el efecto del urbanismo en la temperatura ambiente (registros fríos y calidad), e intentar identificar las diferentes zonas climáticas. 

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