Averías
Vecinos de Monasterio de Fitero, afectados por la avería del ascensor
El elevador, que lleva un mes averiado, no estará arreglado hasta dentro de otro por problemas de suministro de materiales


Actualizado el 27/08/2021 a las 07:04
Los vecinos de la calle Monasterio de Fitero llevan un mes sin poder utilizar el ascensor que conecta con la calle Monasterio de Irache. Esta infraestructura inaugurada el 31 de enero de 2009 mide 16 metros y el Ayuntamiento invirtió 680.000 euros en su instalación. Sirve para salvar un desnivel de once metros, lo que vienen siendo unos setenta escalones.
Grupo Eulen gestiona el mantenimiento del ascensor y ya avisa en un cartel colocado en las puertas del elevador de que “el tiempo estimado de puesta en marcha del ascensor es finales de septiembre”. La misma empresa lo atribuye a los problemas de abastecimiento de material originados por la pandemia.
ASCENSOR INDISPENSABLE
El problema llega cuando esta avería sucede en un barrio donde la edad media de los vecinos está por encima de los 80 años. “Somos muy mayores y tenemos que hacer la compra”, lamenta Mª Pezonaga Arrarás, vecina de 82 años de la calle. Descansa en un banco junto a su carro de la compra y dos vecinas más. Entre las tres tienen 271 años. “Hay que subir a hacer la compra porque en esta parte de abajo no hay nada”, explica Marichu Goicoechea Garayalde, de 99 años. “A mí, por suerte, me hacen la compra los sobrinos, pero hay otros vecinos que tienen que subir todos los días”, añade esta pamplonesa que lleva en las viviendas desde que se construyeron. A su lado, en el banco, está su hermana Jesusa, de 90 años y residente en la calle Monasterio de Irache, en la de arriba. “Yo suelo bajar a ver a mi hermana andando y luego subo en el ascensor. Esto es una lata”, comenta.
“El 90% somos octogenarios y para acceder a cosas de primera necesidad tenemos que subir las escaleras. Estamos desesperados”, escribía MªÁngeles Garayoa Elcano, de 81 años, a este medio. “Tengo la suerte de poder subir escaleras sin problema, pero hay señores que no pueden ya. Van con carros, tacatacas, sillas de ruedas...”, critica un vecino de 54 años que pasea a su perro.
Cerca está María García González, vecina que lleva sesenta años en la zona. Ella utiliza el ascensor a diario para acudir a los recados. “Subir cuesta, pero bajar con peso...”, apunta. “Antes hacer la compra me costaba al rededor de media hora. Ahora casi una hora, sin ascensor hay que dar toda la vuelta, subir escaleras...”, comenta Garayoa. “A mí me tiene que llevar mi marido, de 87 años, en coche algún día”, reconoce.
Un mes averiado es mucho, pero saber que se estima que hasta finales de septiembre no estará listo les desespera. Mientras tanto, los vecinos de la calle Monasterio de Fitero, la de abajo, esperan subiendo y bajando escaleras al día que el ascensor se reactive.