Sucesos
El vecindario de Zizur Mayor levanta la voz contra la ola de robos y violencia
Explican que este verano un grupo de menores “campa a sus anchas” y tiene atemorizada a la población


Actualizado el 27/08/2021 a las 10:18
La agresión a un comerciante de Zizur Mayor ha sido el detonante para que buena parte del vecindario alce la voz contra los problemas de seguridad que están viviendo este verano. Robos en locales, coches rayados en aparcamientos subterráneos, mobiliario urbano roto, pintadas, bicicletas robadas o atracos con intimidación… pero sobre todo es el miedo a salir a la calle cuando se hace de noche y cruzarse con los denominados gorrillas. “Es un grupo de menores que se ha adueñado de la calle, que amenaza a otras cuadrillas de jóvenes y que actúa con total impunidad porque se han dado cuenta de que sus actos no tienen consecuencias”. Así los define Roberto Lechado, agredido el pasado lunes a las puertas de su estudio fotográfico en la urbanización Santa Cruz. Ese mismo día, le destrozaron el escaparate con bates de béisbol. Desde entonces asegura que ha recibido insultos y amenazas. El miércoles por la noche, trece jóvenes volvieron a la plaza, algunos con palos, al parecer dispuestos a causar más destrozos. La cosa no fue a más porque un grupo de vecinos avisó a la policía y contuvo a los menores hasta que llegó una patrulla.
Los vecinos han empezado a movilizarse. Llevan tiempo exigiendo al Ayuntamiento la instalación de cámaras de seguridad. También llevan semanas reclamando -con recogida de firmas- la recuperación del turno de noche de la policía local, que fue suprimida a finales de junio. El día 1 volverán a patrullar las calles de 22.00 a 8.00 horas.
El foco de la preocupación se concentra en la urbanización Santa Cruz, esa docena de edificios construidos en los años 70. El vecindario aclara que estos episodios de delincuencia no están relacionados con otros casos de vandalismo juvenil que ha sufrido la localidad. Esta misma semana han aparecido pintadas con insultos y amenazas a la policía y al alcalde. También mensajes de apoyo al movimiento okupa, vinculados con la juventud usuaria del gaztetxe Esparru, que este verano ha denunciado la “presión policial” contra la juventud. “Los gorrillas no tienen bajera o pipero ni hacen pintadas reivindicativas. Precisamente, hay cuadrillas de las bajeras que están amedrentadas. A unos les han robado la Play Station”, explica un jubilado de Santa Cruz.
Tampoco está claro si los gorrillas están vinculados con los destrozos el 27 de julio en la caseta de obras instalada en el polígono de Ardoi. Según fuentes municipales, la Guardia Civil identificó a los tres presuntos autores. Por aquellas fechas también apareció rota una luna del módulo de atletismo.
¿Quiénes son los gorrillas? El vecindario habla de un grupo reducido de adolescentes, la mayoría de menores de edad, que viven en la misma urbanización Santa Cruz y algunos en Ardoi. “Ya les conocemos, sabemos sus nombres de pila, dónde viven y quiénes son sus padres”, afirma un vecino junto al escaparate destrozado del estudio fotográfico de Roberto Lechado. Según el Ayuntamiento, la policía local también los tiene identificados. Y aquí surge la discrepancia.
ENFRENTAMIENTO ENTRE BANDAS
Según varios vecinos, los supuestos líderes del grupo son inmigrantes de origen magrebí, que desde hace uno o dos años viven de alquiler con sus familias en Zizur. Según el consistorio, son jóvenes españoles, zizurtarras de toda la vida. Fuentes municipales niegan que haya un grupo de 5 o 6 familias inmigrantes magrebíes alojados por una ONG y “viviendo de las ayudas sociales”, como denuncian algunos vecinos de Santa Cruz.
Tanto el vecindario como el Ayuntamiento aclaran no hay menores extranjeros no acompañados, los denominados Menas. El año pasado sí que dos menores extranjeros de un centro de Gazólaz tuvieron en jaque a la policía, “pero fue un episodio puntual”, según el consistorio.
En la mente del vecindario están los episodios de violencia que sufrió Santa Cruz en noviembre del año pasado cuando se enfrentaron dos bandas a navajazos y botellazos. El despliegue de la Policía Foral evitó una batalla campal con peores consecuencias. Según los residentes de la zona, aquello fue un enfrentamiento entre los gorrillas y otros grupos antisistema o radicales. “Desde entonces los gorrillas se han hecho fuertes y campan a sus anchas. Según nos dicen los cuerpos policiales, ha habido detenciones, pero son puestos a disposición del juzgado de menores y quedan en libertad por falta de pruebas”, comenta uno de los vecinos.
El Ayuntamiento anuncia un “dispositivo especial” con Guardia Civil
El Ayuntamiento de Zizur puso en marcha ayer un “dispositivo especial de seguridad” con la policía local y la Guardia civil, anunció el concejal de Seguridad Ciudadana, Andoni Serrano (Geroa Bai). También anunció que el 1 de septiembre se restituye el turno de noche de la policía local. Asimismo, la próxima semana convocará una junta de seguridad y mantendrá una reunión con los comerciantes. Serrano también anunció que se está trabajando en un proyecto para la instalación de cámaras de seguridad en distintos puntos de la localidad. Esta última medida, defendida por Navarra Suma, cuenta con el rechazo de EH Bildu, socio de gobierno de Geroa Bai. “No hay que buscar una solución en el ámbito policial. Este problema hay que enfocarlo desde el punto de vista educativo e incluso psicológico”, expresó José Ángel Sáiz (Bildu), que propuso “foros de debate”.
El pleno celebrado ayer aprobó por unanimidad una declaración institucional de condena de los últimos actos vandálicos y la agresión al comerciante Roberto Lechado. El texto señala que “el Ayuntamiento seguirá trabajando por el respeto y por que el municipio viva en un ambiente de convivencia como seña de identidad, así como el respeto, cuidado y buen trato al espacio de todas las vecinas y vecinos”. Los portavoces de los grupos municipales mostraron su respaldo y solidaridad con el comerciante agredido.
El alcalde, Jon Gondán (Geroa Bai), mostró su preocupación por la situación pero consideró desproporcionado hablar de una Zizur sin ley. “El Ayuntamiento ha hecho todo lo posible por velar por la seguridad del municipio”, afirmó. Así, el alcalde negó que Zizur se quede sin presencia policial por la noche. “Siempre hay una patrulla o de la Policía Foral o de la Guardia Civil”, aseguró. “La colaboración entre los diferentes cuerpos policiales, que siempre la ha habido, ha sido mucho más estrecha”, señaló Gondán.
TURNO DE NOCHE Y CÁMARAS
Actualmente, la policía local cuenta con once agentes. Debido a tres bajas de larga duración, este verano se decidió suprimir el turno de noche. “No fue una decisión agradable”, afirmó Serrano. Actualmente está en marcha una oposición que permitirá incorporar a seis nuevos agentes a principios de 2022 una vez que pasen por la academia. Serrano admitió que se está viviendo una “situación excepcional con personas que pueden tener ciertos problemas sociales”. “No puede aprovecharse para tomar actitudes xenófobas”, añadió el concejal.
Félix Castor Zunzarren (Navarra Suma) evitó cualquier crítica a la gestión del equipo de gobierno. “Daremos todo nuestro apoyo a todas las medidas efectivas para lograr mayor seguridad”, afirmó. Consideró prioritario la instalación de cámaras de seguridad, “que son un elemento disuasorio muy importante”.
Richard Ocaña (PSN) reclamó que se abra un debate aunque mostró sus dudas sobre la colocación de cámaras. “Son gente que no representan a la ciudadanía de Zizur, no sabemos por qué se comportan de esta manera”, afirmó Ocaña, que consideró infundada la “alarma social” por la supuesta falta de presencia policial. “En Zizur hay policía por la noche. Con el turno de noche de la policía local, hubiera pasado lo mismo”, declaró.
AS Zizur presentó una moción alternativa en la que añadía la propuesta de estudiar “detenidamente las problemáticas, diagnosticando su origen y motivación para poder atajarlas”. Decidió retirarla y sumarse al texto firmado por el resto de grupos.