Fauna
Los 8.900 kilómetros del lagarto entre India y Noáin
Un contenedor con piezas metálicas enviado a la comarca desde India guardaba en su interior un ejemplar que sobrevivió los 22 días de viaje.


Actualizado el 18/12/2020 a las 06:00
Los veintidós días de viaje y cerca de 9.000 kilómetros recorridos de India a Egipto, por el Canal de Suez, y de allí a España no fueron óbice en esta ocasión para que lo que parece ser un lagarto indio de jardín sobreviviera en el interior de un contenedor industrial. Sin alimento al margen de los insectos o el agua que pudieran colarse en el recinto, pero con espacio para moverse durante este tiempo, llegó a su destino con ganas de pasearse por las piezas metálicas que se guardaban en él. Y así lo encontraron los empleados de la empresa Gimex, operadores de la terminal de mercancías de Navarra, en Noáin. Ellos mismos lo fotografiaron tras la impresión inicial y avisaron al Seprona. Este servicio de la Guardia Civil lo depositó en el centro de recuperación de Fauna Silvestre de Ilundáin, en el que se determinará con seguridad de qué especie se trata y la forma de actuar, según la catalogación. Se descartó, en cualquier caso, que se tratara de tráfico ilícito de animales. Fue más bien la "aventura" de un animal, uno de tantos que se cuelan en los contenedores que recorren continentes. Pero esta vez con "final feliz". Que comenzó en Mundra (India), un puerto de carga; siguió en Damietta (Egipto) y Barcelona (España) y que por tren llegó a Noáin.
Iguana, gecko, lagarto...
La presencia de animales en los contenedores no es tan rara, advertían desde la Guardia Civil. Pero sí que sobrevivan a periplos que combinan barcos, estancias en puertos y estaciones, en habitáculos con apenas resquicios para la luz. Tanto que la presencia de lo que al principio creyeron una iguana sorprendió al gerente y fundador de Gimex, Ángel Tellechea Goyena. “No lo he visto en años de trabajo”, contaba ayer tras haber recibido la noticia por parte de los empleados de la terminal. Marinero mercante, en 1977 fundó la empresa transitaria y de transportes internacionales Gimex SA.
Fue un carretillero, Javier Moreno, de Aoiz, el encargado de abrir el contenedor para verificar la carga. Siguió el proceso habitual en caso de importaciones. La operadora avisó a Aduanas, comprobaron los papeles y cuando tuvieron el permiso para abrir, retiraron los precintos y se dispusieron a comprobar la carga. “La sorpresa fue que en la pieza más alta del contenedor, impasible, estaba el animal. Bromeamos con que fuera un lagarto. El Lagarto Juancho incluso. Pero ahí seguía. Así que se cerró el contenedor y se avisó a Aduanas para que instruyeran en cómo proceder”. El relato lo completa José Félix Albillos, responsable en la terminal de Noáin.
Fue Albillos el que pensó que se trataba de un gecko, una especie de reptil que se alimenta de insectos y otros invertebrados y presentes en todos los continentes. Su pasión por los documentales de la BBC le llevaron a aventurar que se tratara de esta especie.
En cualquier caso, siguiendo el protocolo marcado, dieron aviso al Servicio de Protección de la Naturaleza y el teniente de la Guardia Civil que se hizo cargo explicó después que el animal se llevaría para su custodia al centro de recuperación de la fauna salvaje de Ilundáin, perteneciente al Gobierno de Navarra. Desde allí les contaron que todavía no habían identificado plenamente la especie que se trata. Pero apuntaron que podría ser un lagarto de jardín de India. La duda llegaba porque tenía ventosas en lugar de uñas.