¿Cómo sé que el mío es un patinete?

Están en el punto de mira. Los vehículos de movilidad personal llevan aparejados unas características que deben cumplir. Ahora, cuando la DGT los acaba de incluir en su normativa, Pamplona se pregunta cómo averiguar la legalidad de cada aparato

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¿Cómo sé que el mío es un patinete?

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Noelia Gorbea

Actualizado el 10/12/2020 a las 06:00

Un término que puede llevar a engaño y que, dada la trayectoria sostenible hacia la que nos encaminamos, el error podría llevar aparejada una sanción administrativa. Y como bien acuña la legislación, ignorantia juris non excusat.

Es decir, por el bien de su bolsillo, más le vale conocer las reglas del juego. Sea como sea, empecemos por el principio: un patinete eléctrico es un aparato autopropulsado por un motor eléctrico cuyo conductor suele ir de pie.

Pero más allá de la teoría, hay que tener sumo cuidado para no adquirir otro tipo de medio de transporte que sobrepase las indicaciones determinadas por la Ordenanza de Movilidad y, en lugar de unas obligaciones, se tengan otras completamente diferentes. Ésta es precisamente la incógnita que sobrevuela a cientos de usuarios de estos vehículos de movilidad personal, además de a quienes siguen teniendo en mente una alternativa al coche privado a la hora de desplazarse por ciudad. Especialmente ahora en tiempos de pandemia.

La alarma se ha hecho especialmente visible ahora que la DGT ha lanzado un ultimátum: en 24 meses desde que se publique en el BOE (se espera para enero), todos los patinetes deberán disponer del correspondiente certificado de circulación; un documento que les acredite que cumplen con los requisitos técnicos contemplados en el manual de características. Y aunque suena a paradoja, la respuesta pasa por la pregunta: ¿Por dónde puedo transitar? ¿Cómo consigo esa documentación? ¿Sigue estando permitido circular por el carril bici? ¿Qué hago si me encuentro en una vía a 50 km/h? Este reportaje pretende resolver algunas de las incógnitas más acuciantes.

 

MÁXIMA VELOCIDAD

Para saber si lo que tenemos entre las manos es un vehículo de movilidad personal, deben cumplirse tres características. Primero, la velocidad tiene que oscilar entre 6 y 25 kilómetros por hora. Segundo, no pueden estar provistos de asiento (salvo los autoequilibrados); y tercero, debe ser monoplaza (sin pasajeros).

 

ALTURA CONTROLADA

Dejando claros los preceptos, el experto en Movilidad, Xabier Aquerreta, lanza un interrogante. ¿Qué pasa si el aparato presenta un sillín cuya altura medida desde el asfalto supera los 540 centímetros? “La normativa europea dice que, automáticamente, ese vehículo se convierte en un ciclomotor eléctrico”, indica. A este respecto, sería necesario seguro, ITV, permiso de circulación, carné de conducir...

 

ILEGALIDAD A LA VISTA

Pero más allá de estos dos clasificaciones, hay aparatos (“y se ven por las ciudades”, asegura Aquerreta) que no cumplen con ninguna de ellas. Son las cosas ‘raras’. Los ilegales. “Son artilugios que cumplen una parte de las especificaciones de los VMP y otra de los ciclomotores”, añade el experto. Entre los más frecuentes, se encuentran esos aparatos que presentan un sillín bajito, inferior a 540 centímetros. “Si se detecta, habría que inmovilizarlo y denunciar”, advierte este policía municipal. Otro de los habituales suele ser aquel aparato, normalmente trucado, que alcanza una velocidad superior a 25 km/h.


CONTROL DE PASO

En cuanto a Pamplona, la Ordenanza también es clara. Al considerarse los patinetes como vehículos, los usuarios se transforman en conductores a todos los efectos. “Hablamos de la obligación a pasar las pruebas de detección de drogas, alcoholemia, no poder usar móvil o auriculares...”, enumera Xabier Aquerreta. Quede constancia de que, en caso de incumplimiento, no quita puntos pero sí lleva aparejada sanción.

Para este experto en movilidad, la capital considera en su normativa VMP a ‘artilugios’ que no lo son, creando cierto ‘vacío legal’. Como se recordará, Pamplona permite que los patinetes puedan ir por calzadas cuya velocidad máxima sea 30 km/h. De ahí para abajo. Es decir, un usuario no podría circular por la avenida de Zaragoza ni tampoco por la de Navarra desde San Jorge hacia San Juan. “Este hecho impide la conexión con muchos municipios de la Comarca, además de limitar su uso en ciudad”, valora Aquerreta. Como punto a favor, los patinetes sí que tienen permitido el paso por los carriles bici, parques y paseos.

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