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Río Arga

Una opinión partida en dos como la presa

Diferentes posturas entre los ciudadanos sobre el posible derribo de la presa de Santa Engracia que propone la Confederación Hidrográfica del Ebro

La presa de Santa Engracia: Una opinión partida en dos como la presa
La presa de Santa Engracia: Una opinión partida en dos como la presa
  • Lucas Domaica
Actualizado el 15/11/2020 a las 06:00
La opinión de los pamploneses sobre el arreglo o derribo de la presa de Santa Engracia sigue dividida días después del informe emitido por la Confederación Hidrográfica del Ebro. Es decir, sigue como la propia infraestructura. Allá por noviembre de 2017, el temporal y la antiguedad del azud hizo que se partiera en dos dejando una parte de 40 metros y otra de unos 25.
A un lado quedan los nostálgicos que ven necesaria la reparación de esta estructura datada en el siglo XIII. Entre sus argumentos destaca la necesidad de ayudar al Club Náutico Navarra de Remo, que lleva presente en las aguas del Arga desde el año 1968, a volver a entrenar. En la otra parte de la presa están los que creen oportuno su derribo por cuestiones ecológicas.
En la comisión de Urbanismo del miércoles volvió a salir el debate de la presa tras el informe enviado por la CHE al Ayuntamiento oponiéndose a la reparación de la misma.
“Que la reformen más que nada por los del club de remo”, comenta María de Gracia Gomes Machado, una vecina que lleva 47 años viviendo cerca de la presa. “Me da pena porque cuando pasaba por aquí los veía siempre entrenando”, recuerda. En condiciones normales la presa provocaba un remanso que aumentaba el nivel del agua y hacía navegables 750 metros para el club remero. Desde 2017 no pueden desarollar la actividad.
Por el puente que da nombre a la presa pasean los vecinos de Artica Julián Lahaba González y Toñi Guerrero Del Barco. Al igual que María de Gracia Gomes les gustaría que la arreglasen para que vuelvan los remeros. “Nos gustaba verlos”, indica él. “No les he sacado fotografías ni nada entrenando...”, añade. Ambos firmaron la propuesta que hacía un llamamiento a la reforma de la presa. Finalmente se consiguieron 5.000. El plano histórico también es otro motivo. “Deberían arreglarla, es historia”, dice Bernardo Pérez Grijalvo.
Una recogida de firmas también llevaron a cabo desde Arga Vivo. En su caso fue para pedir un río sin barreras. De este lado se muestra Francisco Javier, un habitual de la zona desde hace 25 años. “La presa sobra, luego vienen las riadas”, argumenta.
Algo dubitativo parece José Javier Goyeneche Aizcorbe. Este artista con residencia en el Casco Viejo pamplonés cree que es muy estética la existencia de la presa. “Por esa parte estoy a favor de la reforma”, dice. Sin embargo, desde la perspectiva ecológica piensa lo contrario. “Desde el punto de vista ecológico debería de derribarse la presa, hay que dejar fluir al río”, comenta. “Creo que hay que dejar de lado los egoísmos para tomar esta decisión y pensar en el bien común de todos. Si lo mejor es quitarla, que la quiten”, concluye.
LA PRESA Y LA PESCA
Siguiendo el curso del río, en el margen derecho está David Martínez Usunariz, un vecino de San Jorge que lleva unos cinco años viviendo en la Rochapea y que no entiende su vida sin una caña de pescar. De hecho lleva dos.
Mientras prepara el cebo para lanzar el sedal al agua comenta sobre el debate de la presa: “Yo solamente le veo un lado positivo al derribo. Es en lo relacionado a las riadas”, comenta. Por el resto le resulta incomprensible que quizá no se arregle. “Desde que está la presa rota se han perdido muchos puestos de pesca”. Al igual que a los remeros, el nivel del agua influye bastante en la práctica.
“Aquí debajo de la presa se formaba un remanso perfecto para pescar”, añade.
Además de la pesca de aficionados también se ha visto perjudicada esta actividad en su formato deportivo. “Durante las fiestas de la Rochapea y San Jorge se organizaban competiciones de pesca que daban vida al Arga, ahora eso no es posible”, indica David Martínez con pena.
Viendo el entorno, la presa no es el único problema existente. Latas, plásticos y suciedad también suponen otro. “Estaría bien que el Gobierno de Navarra llevara a cabo trabajos de mantenimiento de las orillas”, comenta señalando varios envases.
El informe de la CHE requiere que en un plazo de 12 meses se presente el plan de demolición. Navarra Suma ya ha anunciado que presentará alegaciones.
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