Multa
Una dudosa compra de leche en la Milagrosa
Una sanción de la que reniegan. En pleno Estado de Alarma, un vecino de la Milagrosa salió al supermercado y volvió con una multa. Los agentes dicen que se escondió y el autor lo niega


Actualizado el 09/10/2020 a las 06:00
Lo hemos visto cantidad de veces. Dos versiones de una misma historia que no concuerdan. Suele pasar entre niños y también con adolescentes. Sin embargo, cuando el dilema lleva aparejada una sanción administrativa por parte de la Policía Municipal, la cosa cambia. Tanto que hasta el Defensor del Pueblo se ha visto implicado para tomar parte en una balanza complicada de inclinar.
Todo comenzó durante las semanas más complejas del confinamiento, en pleno estado de alarma y cuando la única directriz clara era la de quedarse en casa salvo para compras de primera necesidad y trabajos a los que fuera imposible echar el freno de repente. Era 1 de abril y un vecino del barrio de la Milagrosa fue sancionado cuando, según su versión, se dirigía al supermercado a comprar leche. A su entender, la multa no tiene justificación alguna pues la leche es un alimento esencial que necesitaba para sus hijos (15 y 5 años), acudiendo para ello al supermercado más cercano en el que había disponible. En el texto de la sanción se indica que el hombre tenía a su disposición otros establecimientos más cercanos a su vivienda, de ahí que procedieran a actuar. “Acudí a la tienda de la calle Julián Gayarre 34, y al no quedar existencias de leche, me vi obligado a acudir al Eroski situado en la calle Tajonar 3”, apela el demandado.
Además y como guinda de una versión contrapuesta, el afectado niega que, al ver pasar a la patrulla de agentes, se escondiera detrás de una marquesina. De hecho, expone, es conductor de villavesa y simplemente estaba leyendo los carteles informativos sobre la covid 19. “Es de poco sentido común esconderse, sobre todo cuando minutos antes Policía Nacional me había dejado continuar”, valora el vecino de la Milagrosa. En realidad, el hombre fue interceptado hasta en tres ocasiones por diferentes patrullas. Primero por Policía Nacional; a continuación por un agente de paisano de Policía Municipal en la calle Blas de la Serna (rotonda Sebastián Albero); y, finalmente, por la Policía Nacional de nuevo (edificios inteligentes). La multa la impuso el municipal, habiéndole dejado la Policía Nacional continuar en ambas ocasiones.
INDIRECTAMENTE
Con el ticket de compra en la mano, el afectado pide dejar sin efecto la multa impuesta y el reembolso de la cantidad abonada por pronto pago.
Desde el consistorio informan de que, tras comprobar el expediente, los agentes se ratifican en que la persona se escondía detrás de la marquesina, además de no dar credibilidad a la excusa del sancionado de ir a comprar leche a una tienda lejana tras ser interrogado. Sobre todo, cuando tenía dos debajo de su domicilio (acudió a un establecimiento a unos 350 metros de su casa). Por tal motivo, se siguió con el expediente, incoándole la sanción que el autor pagó el 4 de junio.
En este contexto, el Defensor del Pueblo entiende que el incumplimiento de las normas destinados a la generalidad de los ciudadanos, por sí solo, no es suficiente para apreciar la infracción por desobediencia a la autoridad o sus agentes. Es necesaria una concreción y conminación individualizada posterior. Por ello, recomienda al Ayuntamiento de Pamplona que revoque la sanción al vecino de la Milagrosa.