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Distancia social

Al centro de día con mascarilla

El servicio que la mancomunidad de servicios sociales de la zona de Noáin estrenó en octubre en Beriáin retomó ayer la actividad con 19 usuarios y un nuevo protocolo de seguridad e higiene

Al centro de día con mascarilla
Al centro de día con mascarilla
  • C.A.M. Pamplona
Publicado el 02/06/2020 a las 06:00
Fue un día de reencuentros, pero sin los ansiados besos y abrazos. Esos gestos que las normas y la distancia social por la expansión del Coronavirus han quedado relegados. Un día de nuevas normas de seguridad e higiene, de mascarillas, de termómetros para tomar la temperatura y de pulsioxímetros para conocer la saturación. Pero un día también de recuperar un servicio, el de centro de día, que el estado de alarma clausuró como tantos y que algunos temían no retomar quizá en todo el año, al estar dirigido a personas con algún nivel de dependencia y deterioro cognitivo.

Un total de 19 personas usuarias, de entre 80 y 86 años, con una excepción de una de 64, procedentes de Beriáin, Noáin, Campanas, Tiebas, Imarcoain y Elorz reestrenaron ayer el centro de día de la mancomunidad de Servicios Sociales de la zona de Noáin. Fue el primero de carácter público de la Comarca de Pamplona en abrir y el segundo en Navarra tras Tudela. Lo hizo con la autorización de la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las Personas y con un nuevo protocolo y medidas preventivas aprobadas por el Ejecutivo. Fue el jueves cuando dio el visto bueno y el viernes cuando definitivamente la Mancomunidad y la empresa gestora, Grupo 5, confirmaron a las familias la reapertura en tres días.

ENTRADA ESCALONADA

Y ayer llegó el día. De forma escalonada, más separados que habitualmente en la furgoneta y sin que los familiares que acompañan a los que llegan caminando entraran al centro, los usuarios pudieron reencontrarse con el personal del centro de día y el de la mancomunidad que acudió a darles la bienvenida. Fue el reencuentro físico con el centro, ya que durante este tiempo han estado en contacto, también para actividades, con cuidadoras y terapeutas. Y los dividieron en tres salas con un máximo de siete personas y un auxiliar responsable.

“Ha sido muy duro para todos. Para ellos porque estos meses en casa han supuesto un frenazo a su desarrollo o un avance en su deterioro cognitivo o de habilidades. Algunos incluso lo veían como un castigo, pero finalmente se ha podido abrir. Y ha sido determinante la colaboración y el apoyo de la Agencia de la Dependencia”. La gerente de la Mancomunidad, Elena Zarraluqui; la responsable del programa de autonomía personal y dependencia, Elena Sancho; y la responsable de Grupo 5, Marta Negre, contaban ayer lo que han supuesto estos más de dos meses de confinamiento. Recordaron que muchas familias “necesitaban” la puesta en marcha del servicio por la situación en que se encontraba la persona que cuidaban y que un día de marzo se quedaron sin centro en el que socializar, hacer terapias y actividades. “Intentamos seguir primero de forma telemática y luego acudiendo al domicilio o con servicio de acompañamiento, pero recuperar la actividad era importante para los usuarios y sus familias”, ahondaban.

Y no ocultaban los miedos y el trabajo que tocó ayer, “y tocará estos días”, de enseñar la importancia de la distancia física de dos metros, de las mascarillas, de la limpieza para entrar y entre actos. Y el dolor por los que ya no están. Dos usuarios habituales han fallecido durante este tiempo. Una de ellas contagiada tras el cierre del centro.
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