DESESCALADA
Los puestos de moda y complementos vuelven poco a poco a los mercadillos
Los vendedores ambulantes piden poder trabajar en más pueblos “para pagar las facturas pendientes”


Actualizado el 23/05/2020 a las 06:00
Después de más de dos meses de inactividad, los puestos que no son de alimentación empiezan a volver a los mercadillos al aire libre. Tafalla, Estella y Zizur son algunos de los ayuntamientos que han autorizado puestos de ropa, calzado, complementos, bisutería y menaje. No obstante, todavía son muchos los comerciantes ambulantes que siguen en el dique seco, “con el género almacenado y pagando facturas”, explica Felipe, un habitual de Tierra Estella y la Ribera con su furgoneta de menaje y productos de limpieza. Por este motivo, animan al resto de ayuntamientos a autorizar más aperturas.
Manuel L. pudo reencontrarse ayer con sus clientas habituales en el mercadillo de Zizur Mayor. Esta localidad habilitó el párking junto de la calle Idoia para permitir tres puestos de ropa, convenientemente separados y con vallas para delimitar circuitos con entrada y salida. “Mi mujer y yo atendemos cada uno a un cliente. Debe ponerse guantes y le echamos limpiador hidroalcohólico. Aún así intentamos que no toque el género”, explicaba Manuel en su puesto de ropa interior y lencería. “Hay poco movimiento, quizás todavía hay miedo”, añadía. Al otro lado de la calle, la vendedora explica que el estado de alarma les pilló en muy mal momento: “Se nos ha quedado mucha ropa de entretiempo sin vender y ahora, con este calor, la gente sólo busca camisetas y ropa fresquita”.
Los vendedores ambulantes también esperan que los consistorios sean un poco flexibles con el pago de las tasas de ocupación de la vía pública que pagan. Comentan que cada año cada puesto aporta entre 5.000 y 6.000 euros a las arcas municipales. “Los pueblos pequeños cobran entre 10 y 25 euros por día, pero en los más grandes más de mil al año. Y luego estás pendiente de la climatología. Si sumas el gasoil y los seguros, al final tienes más gastos que una tienda”, se queja Felipe.