Barañáin recupera el mercadillo con la mitad de los puestos
En el estreno se dispusieron 16 puestos de alimentación y la semana que viene acudirán los otros 16


Actualizado el 13/05/2020 a las 06:00
Con dieciséis puestos de alimentación, algunas dudas entre la clientela por la nueva disposición con una única entrada y salida y el descontento de varios comerciantes por las dificultades que han tenido en el estado de alarma y para la recuperación de la venta en mercados al aire libre Barañáin recuperó su mercadillo. La zona de aparcamiento entre la avenida del Valle, Eulza y Comunidad Valenciana retomó parte del trajín habitual de los martes con clientela local, algunos de los que en los últimos años tuvieron que salir a otros barrios de la comarca y los que buscaban puestos de venta de fruta y verdura más económicos que las tiendas de barrio y los supermercados.
En general la mañana funcionó sin incidentes, con “bastante” trabajo e indicaciones por parte de los agentes de la policía municipal que a la entrada y salida señalaban el funcionamiento. Se fijaron dos puntos diferentes para el acceso y la salida y un pasillo central para llegar a cada puesto. También una mesa con dispensadores de solución hidroalcohólica y mascarillas, aunque las repartía a demanda el policía de la entrada. Se adelantó media hora la apertura porque la cola de clientes llegaba hasta el parque del Lago.
Los comerciantes habían sido avisados el día anterior de que les correspondía acudir al estreno o la semana que viene, cuando todavía se espera que el aforo sea del 50%. Pero el descontento era general entre éstos por las exigencias para los mercados al aire libre. “Nos piden cuatro metros entre puestos, cuando podíamos estar separados por plásticos y con protección personal. Pretenden que trabajemos la mitad y paguemos igual. ¿Y mañana qué, vamos al Banco de Alimentos para comer?”, se quejaba Raúl Chocarro, de Berbinzana. Álvaro López, de Allo, ponía de ejemplo la separación exigida frente a las “aglomeraciones del supermercado”. Entre la clientela Pilar Pegenaute, en una de sus pocas salidas por su ciudad de acogida (es natural de Milagro); Ana Blasco e Iker Baquedano, que acudían de Erripagaña o Pilar Echavarren y Pilar Carroza, del barrio de San Juan, que buscaban mejores precios.