Sarriguren y Berriozar, dos mercadillos que vuelven

Sarriguren y Berriozar recuperaron ayer su venta ambulante de alimentación, con seis puestos el primer municipio y cuatro el segundo. Como antes de que estallara la pandemia

Dos mercadillos que vuelven
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Dos mercadillos que vuelvenJesús Caso
Dos mercadillos que vuelven

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Myriam Munárriz

Actualizado el 03/05/2020 a las 06:00

No faltó nadie. Ni en vendedores, ni en clientes. “Hemos empezado a servir a las siete y media de la mañana y la cola de gente era enorme desde primera hora”, decía Fernando Zubiría Echeverría, del puesto Frutas y Verduras Zuji, de Peralta, y que ayer “por fin” pudo regresar al mercadillo semanal de Sarriguren (Egüés) tras más de un mes de ausencia. Él y los otros cinco vendedores que se dedican a la alimentación ya que el resto, como textil o calzado, tendrán todavía que esperar.


“Ha ido muy bien, la gente lo ha cogido con ganas y algunos decían que estaban enfadados porque se habían prohibido los mercadillos”, comentaba Fernando, que también reconocía sentirse así. “Es que no lo entiendo por qué a nosotros no y en cambio sí se permitía en grandes superficies, donde hay más hacinamiento y no están al aire libre como nosotros”, añadía, a la par que quiso dar las gracias a los clientes. “Se han portado de una forma admirable, respetando las distancias y con una gran paciencia”.


Una impresión compartida por el resto de vendedores que se acomodaron, como siempre, en la avenida de España. Aunque en esta ocasión, Policía Municipal custodiaba la entrada para repartir mascarillas a quien no llevaba. También se estableció un circuito de manera que la gente tenía que ir por detrás de los puestos, por las aceras, para acceder al mostrador únicamente cuando les tocaba el turno de compra.


“La verdad es que ha estado muy bien organizado, pero todos hemos echado de menos un baño, ahora que no hay nada abierto”, decía José Adolfo Urkijo Mariñelarena, de queso, embutido y legumbres Urkirena, de Etxarri Aranatz. “Nos dedicamos a los mercadillos toda la familia, mi mujer, mis dos hijos y yo. Eso nos permite acudir a 25 lugares, 21 en Navarra, 2 en la Rioja y 2 en Aragón. Aquí se van abriendo con cuentagotas, en La Rioja nada y en Aragón, de los dos a los que vamos, dejan vender en Sos del Rey Católico”, enumeraba. También él sentía que además de los clientes habituales se habían sumado otros. “Se tenía ganas, tanto ellos como nosotros”.


En cambio, Soco Mancebo Andrés reconocía que esperaba más ventas en su puesto de encurtidos, pastas y golosinas, de Olite, aunque agradecía la vuelta. “A nosotros se nos ha hecho largo, son muchos días sin venta. Y hoy aquí hemos tenido menos clientes, en cambio en Zizur sí que vino mucha gente”. Gente como Inma Jiménez Salvador, una vecina de Sarriguren de 43 años, que esperaba pacientemente la cola. “¿Miedo? Ninguno. Está muy bien organizado, pero sí me gustaría que todo el mundo llevara mascarillas”. También al mismo mercadillo había acudido Jon Uribeetxeberria Iparragirre, 42 años, con sus hijas Aitana y Nahiara, de 7 y 5. “Vamos más a Landaben, pero ahora, claro, es imposible. Como hemos salido a dar una vuelta, he querido aprovechar también para comprar. Y me he sentido en todo momento muy seguro”.


60% DE PÉRDIDAS


A Berriozar también acudieron los cuatro puestos que cada sábado integran la oferta gastronómica de este mercadillo ubicado en la calle Errota, junto a la escuela infantil Urtxintxa. Entre ellos, Frutas y verduras Lerín. “El jueves ya estuvimos en Estella y hoy (ayer para el lector) en Berriozar. Ahora estamos a la espera de a ver qué dicen en Barañáin y Landaben”, explicaba José Félix Fernández San Juan, con mascarilla y guantes, como todos los vendedores de ambos mercadillos. “La gente está con ganas, se nota porque a las siete de la mañana ya había vecinos esperando. Eso sí, todos respetando la distancia de seguridad”, decía este comerciante, que calcula que han perdido un 60% de producto propio, el que cultivan en sus huertas de Lerín y no ha podido dar salida.


Aitor Berza Ache, dedicado a la venta de repostería, estaba contento porque poco a poco va recuperando mercadillos, ya que al de Berriozar hay que sumar el de Villava y, este miércoles, el de Burlada. “En cambio, nos dicen que para Landaben habrá que esperar al menos hasta septiembre”. También él tuvo una buena afluencia de clientes. “La gente tenía ganas. En los ayuntamientos dicen que muchos vecinos les llamaban para preguntar por nosotros. Y es lógico, la gente no tiene miedo de acudir a sitios abiertos, con espacio para mantener la distancia. Por eso no acabo de entender que se permitiera en supermercados y a nosotros no”.


Ese es el motivo de que, durante el cese de actividad, hubo quien tuvo que improvisar, como Juan Urkijo Auzmendi, de Etxarri Aranatz e hijo de José Adolfo, vendedor en Sarriguren. “Hasta ahora hemos hecho mucho reparto a domicilio”. Un tipo de venta que también adoptó Raúl Bretón Sáinz, de Frutas Bretón, de la localidad riojana de Rincón del Soto. “En mi comunidad no hay, de momento, intención de abrir nada. Y este es el primero al que vengo después de cuarenta y tantos días”. Estaba contento. “Se nos han juntado el buen tiempo, la posibilidad de salir a pasear las personas mayores y los padres con los niños, así que a los habituales hemos sumado clientela nueva”, apuntaba.


Como Benita Jodar Marín, de 74 años, que tras un encierro “larguísimo” ayer pisaba la calle por primera vez desde que se declaró el estado de alarma. “Y como estaba el mercado, me he acercado a por fruta. Me he encontrado a más gente de la que pensaba pero en ningún momento he sentido miedo. Aquí se está al aire libre; debe ser mucho peor hacer la compra en lugar cerrado, pienso yo”, decía mientras un agente de Policía Municipal se acercaba a inspeccionar el mercadillo. Ningún reproche, todos respetaron el recorrido marcado con barandillas y cordones de seguridad.

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