El mercadillo pasa el test en Zizur
A pocos les importó ayer hacer media hora de cola para comprar un buen cardo o alcachofas. Con la debida protección, cuatro puestos regresaron ayer al mercadillo de Zizur cinco semanas después


Actualizado el 18/04/2020 a las 08:22
Una alegría para los cuatro vendedores ambulantes presentes y para los zizurtarras. La localidad recuperó ayer su tradicional mercadillo de los viernes cinco semanas después. Respetando los dos metros de distancia, decenas de vecinos guardaron cola pacientemente para surtirse de frutas, verduras, queso, huevos y bacalao, entre otros productos.
Con mascarillas, guantes y pantallas protectoras, y bajo la atenta mirada de la policía local, la mañana transcurrió con normalidad.
El puesto de Frutas Herrera, de Azagra, fue el más concurrido. Las naranjas de mesa, los tomates y los cardos se agotaron pasadas las once de la mañana. “No hemos traído el camión lleno porque no sabíamos qué nos íbamos a encontrar. Lo que sobre no lo podemos guardar porque no hay más mercadillos donde vender”, explicaba uno de los tres dependientes, “contento” de poder ver de nuevo a sus clientes habituales.
Cardo, acelgas, alubia verde y alcachofas estaban entre lo más vendido. “Tenemos tiempo para limpiar verdura”, explicaba Mercedes, de la urbanización Santa Cruz, con el carro lleno tras media hora de espera. Ángel Molinero, jubilado, comentaba que los precios no han subido mucho. Dos kilos de manzana golden a 3,75 y de pera conferencia a 3,50.
Desde Arbizu, Carmen y su hijo Mikel trajeron quesos, bacalao y huevos, “muy frescos, a 1,70 euros, de tamaño XL”. Tras cinco semanas de parón, vuelven al tajo “con mucha ilusión y con ganas de que otros pueblos también permitan el mercadillo”, expresaba Mikel.
Menos afluencia tenía el camión de pastas y encurtidos de Raúl Merino y Soco, de Olite. “Hay bastante menos alegría que antes”, comentaba Raúl, quejoso de que “nadie se ha acordado de lo mal que lo está pasando el sector de la venta ambulante”. Tras decretarse el estado de alarma, Raúl tuvo que regalar casi todo el género para que no se perdiera, “y ahora volver a comprar”. A la angustia por las pérdidas económicas se une la complejidad de los papeles. “No sabemos a dónde tenemos que ir. Fui a la oficina de la Seguridad Social de Tafalla y tuve que hacer los trámites en un teléfono de pago que tienen allí. Me pareció escandaloso. Eso sí, el día 31 bien que nos cobraron la cuota de autónomos”, relata Raúl, que destaca la “gran labor” que hacen los mercadillos, en especial en los pueblos pequeños.
Sergio Marzo, de Lodosa, también ha estado cinco semanas en el dique seco. Este productor ayer trajo “poca cosa”: manzanas, patatas, calabaza, nueces... Al menos, confía, puede ser el principio de la vuelta a la normalidad.