Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

EL MUSEO DE NAVARRA CUMPLE 55 AÑOS

La existencia del fantasma Juantxo quedó reflejado en un parte de incidencias... de 1990

  • CLARA SANZ. PAMPLONA
Publicado el 31/05/2011 a las 11:44
El Museo de Navarra ha tenido desde sus inicios cinco directores: Mª Ángeles Mezquíriz; Javier Zubiaur (responsable de la Colección del Museo de Navarra); Camino Paredes; Miguel Ángel Hurtado y la actual, Mercedes Jover. 
En estos momentos el personal del Museo está también compuesto por Berta Balduz, encargada de la restauración de las obras del Museo; Ana Elena Redín, que se encarga de las visitas de los escolares al Museo; y Gurutxe Lasa, encargada de la informatización de las publicaciones que posee el Museo para facilitar la consulta de los ciudadanos interesados.

Pero además, aparte de todo el personal humano, el Museo cuenta con la presencia de alguien muy especial: el fantasma Juantxo.

"Parece mentira pero la existencia de Juantxo ha quedado demostrada en un parte de incidencias de los vigilantes de seguridad de 1990", explica Jover.
Según cuenta la directora del Museo, durante la noche del 24 al 25 de noviembre de 1990, a la una y media de la madrugada, las alarmas del edificio comenzaron a sonar indicando que algo estaba ocurriendo en la 4ª planta. Cuando los vigilantes llegaron hasta el lugar, contemplaron que "la cucharilla que habían estado utilizando para comerse un yogur, estaba dando botes en el aire frente a ellos" sin que nadie la estuviera sujetando.

Durante la noche del 26 de noviembre, al amanecer, uno de los vigilantes se percató de que uno de los cuadros colgados en el primer rellano de las escaleras del edificio, "estaba descolgado" y colocado junto a la puerta. El trabajador decidió dejarlo en el suelo y, cuando volvió a pasar, observó que el cuadro volvía a estar colgado en su sitio. A los pocos minutos, "escuchó cómo unos pasos subían hacia el taller de restauración al mismo tiempo que oía un silbido".

Desde estos episodios, los trabajadores del Museo han aceptado a Juantxo como a uno más: "Siempre que pasa algo o desaparece alguna cosa, sabemos que ha sido Juantxo", cuenta Jover.


volver arriba

Activar Notificaciones