Entrevista de domingo

Eneko Sanz Pascual: "Intentar un voto útil se parece más a una quiniela que a jugar a la lotería"

En las elecciones Generales de 2023, un trasvase no elevado de votos entre UPN y PP pudo haber supuesto que el quinto escaño se lo adjudicara Sumar. Del voto ‘útil’, ‘inútil’ y ‘estúpido’ habla este pamplonés con las elecciones generales en ciernes

Eneko Sanz Pascual reside en Vietnam y trabaja para organizaciones internacionales en temas de gobernanza y fortalecimiento institucional.
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Eneko Sanz Pascual reside en Vietnam y trabaja para organizaciones internacionales en temas de gobernanza y fortalecimiento institucional.DDN
Eneko Sanz Pascual reside en Vietnam y trabaja para organizaciones internacionales en temas de gobernanza y fortalecimiento institucional.

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Iñigo Salvoch

Publicado el 08/11/2026 a las 05:00

Eneko Sanz Pascual (Pamplona, 1973), politólogo y doctor en Relaciones Internacionales, acaba de publicar el ensayo ‘Voto útil, inútil y estúpido. Entre el discurso y la aritmética electoral’. Un libro en el que, según dice, no recomienda a quien votar, pero sí intenta dar respuesta a preguntas como si conviene concentrar el voto en el partido mayoritario de cada bloque para ganar más escaños. Sanz cuestiona una de las intuiciones más extendidas del debate electoral español: que transferir votos de un partido minoritario a uno mayoritario solo puede beneficiar al resultado conjunto o, en el peor de los casos, no cambiar nada. Y es que a veces el beneficiario es el adversario y esto pudo haber ocurrido en Navarra en las generales de 2023, como se pone de manifiesto en un informe con simulaciones de voto sobre esta circunscripción. Eneko Sanz reside actualmente en Vietnam y trabaja como consultor para organizaciones internacionales en temas de gobernanza y fortalecimiento institucional en países en transición, crisis y situaciones de postconflicto. Ha desarrollado su actividad en países del sureste asiático, Europa del este y Latinoamérica. “Acudo donde me llaman”, se justifica.

¿Concentrar el voto en el partido mayoritario de los bloques políticos de derechas y de izquierdas no siempre es buena idea?

Primero, a los efectos de este análisis, los conceptos ‘mayoritario’ y ‘minoritario’ se refieren a quienes sacan más votos en la circunscripción provincial, no a nivel nacional. Y, efectivamente, concentrando el voto en el partido mayoritario no hay garantía de ganar más escaños como bloque, y es posible hasta perderlos.

¿Cuándo puede ser contraproducente el llamado voto útil, la transferencia de votos de un partido minoritario al mayoritario?

No es raro que lo sea. Todo depende de cuántos votos se transfieran. Y en el camino inverso, la transferencia de votos de un partido mayoritario a uno minoritario ocurre exactamente igual. Si hablamos solo de aritmética, y no de la capacidad de movilizar apoyos, da igual cuál de los dos partidos sea el mayoritario. Lo importante son los votos que sobran una vez repartidos los primeros escaños y si son suficientes, entre los de los dos, para llevarse el último cociente.

¿A qué le llama usted voto inútil?

El término se ha usado de distintas maneras, pero yo llamo voto inútil al que lo único que consigue es que la candidatura que recibe las papeletas le quite un escaño a la que las cede, sin afectar a un tercero. Es decir, sin obtener un escaño más y solo redistribuyendo los del bloque. Es, por ejemplo, la situación entre PSOE y Sumar en las Generales de Navarra en 2023. Con los votos que obtuvieron ellos y los demás partidos, no podían incrementar ni perder sus dos escaños (obtenidos por el PSN). Solo podían repartírselos de otra manera.

CONGRESO NAVARRA 2023
1 VOTO ÚTIL UPN-PP (Simulación) 
Podía haber habido un voto estúpido si UPN hubiera cedido 8.267 votos al PP o si el PP hubiera cedido13.213 votos a UPN. En ambos casos el beneficiario habría sido Sumar, que habríaquitado el escaño a uno de ellos
Habría habido un voto inútil a partir de 30.710 votos cedidos por UPN a PP o a partir de 35.656 votos cedidos por PP a UPN. En ese caso los dos diputados habrían recaido en uno solo de los partidos, pero no habría cambiado su representación conjunta, ni la de terceros.
2 VOTO ÚTIL SUMAR-PSN (Simulación)
Cualquier transferencia de votos entre ambas formaciones hubiera sido inútil porque en ningún caso aumentarían los dos escaños que obtuvo el PSN. Ni siquiera podría haber alcanzado el PSN los tres escaños aunque Sumar le hubiera transferido todos los votos (voto fútil).
3 VOTO ÚTIL SUMAR-EH BILDU (Simulación)
Hubiera habido un voto útil priférico si sumar hubiera cedido 34.599 votos (un 78,77% de los que obtuvo) a EH Bildu o si EH Bildu hubiera cedido 2.855 (un 4,84% de los suyos) a Sumar. En ambos casos le habrían arrebatado el escaño al PSN. Hubiera sido inútil a partir de los 12.178 votos cedidos por EH Bildu a Sumar, ya que la coalición abertzale hubiea perdido su escaño en detrimento de Sumar.
4 INFERIDO
Si se plantea la pregunta a la inversa, fue el resultado electoral compatible con un voto útil, el resultado de 2023 es compatible con un voto útil si UPN cedió 13.213 votos al PP o si el PP cedió 8.267 votos a UPN. También el resultado es compatible con un voto estupido si Sumar cedió 2.855 votos a EH Bildu, porque el beneficiado habría sido el PSN. Fue útil también si Vox cedió13.213 votos al PP.

Todavía queda un calificativo peor, ¿a qué se refiere con lo de voto estúpido?

En el voto estúpido, el partido que recibe los votos no añade un escaño, pero el que los cede pierde uno y, de esta manera, también el bloque y se lo lleva un adversario. Pero esto no es una aberración del sistema. Es algo tan común como el voto útil.

¿Y hay ejemplo de voto estúpido en las elecciones generales de 2023 en Navarra?

Existió ese peligro para UPN y PP. Se presentaron por separado en 2023, aunque consiguieron entre los dos los mismos escaños que Navarra Suma en 2019. En 2023, el PP obtuvo 57.134 votos y UPN, 52.188. Pero si unos diez mil votos se hubieran desviado en una dirección u otra, habrían regalado un congresista a Sumar (había logrado 43.922 votos) quedándose ellos con uno solo. El peligro no es la fragmentación en sí misma, sino en qué porciones se reparte la tarta.

EN FRASES
“Navarra es muy interesante, es una circunscripción de las consideradas pequeñas, pero con cuatro o cinco candidaturas viables disputándose escaños”
“Si 3.000 de los votantes de EH Bildu en las generales de 2023 hubieran votado por Sumar habrían quitado un escaño al PSN”

¿Es Navarra territorio abonado a los bailes de escaños pese a que solo reparte 5?

Navarra es muy interesante. Es una circunscripción de las que se consideran ‘pequeñas’, elige a cinco congresistas, pero es habitual encontrar cuatro o cinco candidaturas viables disputándose los escaños, lo que da mucha vida. En 2023, por ejemplo, otra distribución de los votos entre EH Bildu y Sumar podría haber sido útil y arrebatado un escaño al PSOE. Pero entre Sumar y PSOE, como decía, las únicas opciones que tenían eran inútiles: ni podían añadir ni perder los dos escaños que los votos habían dado al PSN. Y en la derecha existía el peligro de un voto estúpido, no solo entre UPN y PP. También si votos de estos hubieran ido en determinadas cantidades a Vox. En estos casos la pregunta era: ¿qué habría pasado si los votos se hubieran repartido de otra manera? Pero podemos darle la vuelta: ¿y si el voto útil ya influyó en el resultado?

¿Y cuál es su respuesta?

Entre PP y UPN es posible que se hubiera dado un voto útil; entre PSOE y Sumar, uno inútil; y entre EH Bildu y Sumar, uno estúpido. De todo esto no podemos estar seguros. Depende de si pensamos que es realista que tantos votos se fueron de aquí a allá. Pero los números sí nos dicen qué explicaciones son posibles y cuáles no.

Entiendo que estos análisis sobre el voto útil e inútil se pueden hacer con los resultados electorales en la mano, pero, ¿cómo anticipar la utilidad de un voto?

Esta es la clave. Le voy a poner un ejemplo: en 2023, si 3.000 votantes que depositaron su papeleta por EH Bildu hubieran optado por Sumar, habrían quitado un escaño al PSN. Pero si hubieran sido 12.000, ese voto útil se habría convertido en inútil: Sumar se habría llevado el escaño de EH Bildu y el PSN habría conservado el suyo. La cuestión es que no solo importa de dónde a dónde van los votos, sino exactamente cuántos, porque las consecuencias cambian. Anticipar si un voto va a ser útil es relativamente sencillo cuando elegimos un solo representante, como hacen en Ceuta y Melilla: o es útil, o no tiene ningún efecto. En el resto, en las circunscripciones plurinominales, pueden pasar cosas muy distintas, y necesitaríamos saber de antemano no solo quién va a quedar primero, segundo, tercero..., sino en qué porcentaje exacto.

¡Solo faltaba tener que sacar la calculadora en la jornada de reflexión...!

Intentar un voto útil se parece más a hacer una quiniela que a jugar a la lotería. Se puede tomar una decisión razonable, basada en resultados pasados y expectativas actuales, aunque sin ninguna garantía de acertar los cocientes de reparto finales, que son lo que cuenta. Como con la quiniela, aunque no esperes acertar, es una manera de implicarse más con el proceso, de poner mayor interés en lo que está ocurriendo, incluido el valor de las apelaciones al voto útil de los unos y los otros. Quizá deberíamos dejar de angustiarnos tanto por la fragmentación. Esta puede llevarnos a perder un escaño, eso es cierto. Aunque no más de uno, y solo en determinadas circunstancias que no podemos predecir con exactitud. ¿Es eso suficiente para cambiar nuestro voto, sobre todo teniendo en cuenta que concentrarlo puede tener el mismo resultado?

“Las encuestas, las del CIS también, suelen acertar bastante”

La izquierda a la izquierda del PSOE, la de Podemos y Frente Amplio, no ha sido capaz de un acuerdo electoral. ¿A quién cree que puede beneficiar más esta fragmentación? ¿al PSOE o al bloque de la derecha?

Partamos de que esa fragmentación redistribuye votos entre Podemos y Frente Amplio, pero no provoca que se vayan al PSOE u otras candidaturas, que sería un escenario distinto. En esas condiciones, la fragmentación no es necesariamente perjudicial. Tenemos el ejemplo de UPN y PP en 2023 que ya hemos comentado. Pero, por supuesto, puede serlo.

Cuando perjudica a quienes fragmentan el voto, quién se beneficia depende de qué partido esté más cerca del último escaño en cada provincia. No hay un mecanismo que privilegie a uno u otro bloque.

Lo mismo ha pasado en Navarra, donde Geroa Bai preconizó sin éxito un pacto de todas las fuerzas progresistas que sustentan al Gobierno. ¿Esa alianza hubiera podido alterar el reparto de escaños obtenido por los bloques en las elecciones al Congreso de 2023, cuando la derecha obtuvo 2 y la izquierda 3?

No, si mantenemos los votos que obtuvo cada partido entonces. Incluso si todos los votantes de PSOE, EH Bildu, Sumar y Geroa Bai hubieran apoyado a una única candidatura, aún les habría faltado unos 2.400 votos para quitarle su escaño a UPN. Solo PP y UPN, por sí mismos, eran capaces de perder un escaño. Habría ocurrido si, en vez de repartirse los votos en un 52 y 48 %, lo hubieran hecho, por ejemplo, en un 60 y 40 %. Con la izquierda unificada o no. Ahora bien, todo esto es fácil verlo a toro pasado. Si estás convencido de que vas a conseguir que los votantes de cuatro formaciones apoyen a una candidatura común, de salida no parece un mal plan.

La batalla electoral se libra también en el Senado. ¿Cree que tiene más posibilidades de éxito compartir papeleta como PSN y Frente Amplio o retirarse de algunas circunscripciones como han pactado Vox y PP?

En mi libro analizo el voto útil desde la perspectiva del elector, al que los partidos piden que vote estratégicamente. Pero hay otra cara de la moneda: cómo los propios partidos se adaptan a las reglas electorales. En el Senado, los votantes pueden elegir candidatos de distintas formaciones. Por eso, las fórmulas de coordinación, y PP y Vox están utilizando varias, son también una cuestión política: cómo conseguir que los votantes sigan las indicaciones de sus partidos. Sin examinar cada caso, no me atrevería a comparar su eficacia. Por otro lado, en el libro exploro cómo tendemos a confundir las elecciones al Congreso con una carrera por la presidencia del Gobierno. Estos pactos para el Senado nos recuerdan que, en las Cortes, estamos eligiendo instituciones legislativas.

¿Le parecen fiables las encuestas en España para que el votante decida sobre la utilidad de su voto? ¿Lo haría usted basándose en una encuesta del CIS?

Voy a ir un poco a contracorriente y defender las encuestas del CIS y de otras instituciones, al menos las más serias. Los pronósticos basados en esas encuestas intentan predecir qué van a hacer veinticinco millones de personas dentro de un mes. Yo no sé ni lo que voy a cenar esta noche. Por eso me parece que las encuestas aciertan bastante. Si pudiéramos ver el futuro en una bola de cristal con un 95 % de claridad, sería extraordinario. Ahora, ese 5 % que queda borroso puede cambiar decisivamente el reparto de escaños. Para pensar en el voto útil me fijaría en las tendencias: quién sube, quién baja y a qué velocidad. Pero tomaría con mucho cuidado su traducción en escaños concretos de cada provincia. Una pequeña cantidad de papeletas puede cambiar quién se los lleva, y eso exige una precisión que las encuestas no ofrecen.

Las simulaciones electorales que ha realizado usted son sobre las elecciones generales. ¿En las elecciones autonómicas, con un reparto de 50 parlamentarios en Navarra, es menos relevante el voto útil, inútil y estúpido?

Cambian mucho las circunstancias en las que pueden producirse y su importancia relativa. La clave es que, en Navarra, los 50 parlamentarios se eligen en una circunscripción única. La representación de partidos es así mucho más proporcional y hay menos incentivos para concentrar el voto como adaptación al sistema. La excepción está en el umbral legal del 3 %, que puede dejar fuera del reparto a una candidatura con votos suficientes para obtener un escaño. En ese caso, la concentración puede tener mayor sentido.

¿Algo que decir sobre el sistema D’Hondt de asignación proporcional de escaños? ¿Lo cambiaría por otro más representativo?

La sobrerrepresentación o infrarrepresentación de los partidos en el Congreso se debe fundamentalmente al tamaño de las circunscripciones. Tenemos una Cámara comparativamente pequeña, repartida entre muchas provincias. El método D’Hondt influye, pero en los márgenes. Cambiarlo por otro método, sin modificar nada más, produciría resultados algo distintos, pero no mucho. La Constitución permite ampliar el Congreso de 350 a 400 miembros. Añadir uno por provincia, por ejemplo, quizá mejoraría la proporcionalidad en mayor medida que otro método de reparto. La cuestión es que todos los sistemas electorales son mejorables, pero sus elementos están relacionados. Cambiar uno puede tener consecuencias inesperadas sobre los demás. Y es difícil abrir el melón de una reforma electoral para modificar un solo elemento.

EN FRASES
“Los pronósticos basados en encuestas intentan predecir qué van a hacer 25 millones de personas dentro de un mes. Yo no sé ni que voy a cenar esta noche”

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