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Centro de Día Alpa: cuidados especializados para personas mayores sin perder el arraigo de su hogar

Fundado en Huarte por María Anunciación Capa y su hija Paula, este espacio ofrece un modelo de atención integral que combina el apoyo diario a las familias con las plazas concertadas del Gobierno de Navarra

Centro de Día Alpa, en la avenida Ugarrandía de Huarte
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Centro de Día Alpa, en la avenida Ugarrandía de Huartedn
Centro de Día Alpa, en la avenida Ugarrandía de Huarte

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Publicado el 08/11/2026 a las 05:00

Hay proyectos que no se construyen solo sobre planos y presupuestos, sino sobre la urgencia vital de hacer las cosas de otra manera. En la avenida Ugarrandía de Huarte, el Centro de Día Alpa se alza desde hace años como un faro de bienestar para las personas mayores y sus familias. Pero detrás de sus puertas corre una historia de entrega, un vínculo familiar imborrable y una firme convicción: demostrar que la atención a la dependencia no tiene por qué estar reñida con la calidez de un hogar ni con el derecho a seguir formando parte activa de la sociedad.

El propio nombre del centro, Alpa, esconde el motor emocional que le da vida desde el primer día. Nace de la unión de los nombres de Álvaro y de Paula. Fue ideado y fundado mano a mano por María Anunciación Capa y su hija, la propia Paula, quienes unieron su vocación para levantar juntas un modelo asistencial profundamente humano. 

La huella de Paula, fallecida el pasado año, impregna cada rincón de este espacio, convirtiéndolo en un homenaje permanente a su memoria y al propósito compartido de cuidar a los demás con respeto absoluto. Lejos de ser un lugar frío o impersonal, el centro respira ese legado donde cada usuario no es un expediente, sino alguien con nombre, historia y dignidad.

Un modelo basado en el arraigo y la cercanía

La filosofía de Alpa parte de una premisa clara que ambas cofundadoras establecieron en su origen: el centro se adapta a la persona, y no al revés. Frente a la rigidez de los grandes complejos residenciales, este espacio defiende el valor incalculable de no perder el arraigo. Los usuarios acuden durante el día para recibir una atención especializada, pero al caer la tarde regresan a dormir a sus casas, manteniendo intactos sus vínculos familiares, su independencia y su entorno cotidiano.

“Es muy importante evitar los ingresos innecesarios”, recuerdan desde la dirección del centro, subrayando que la prioridad es que los mayores sigan integrados en su hábitat natural el mayor tiempo posible. Esta flexibilidad horaria que tanto piden las familias, permite que la transición hacia los cuidados especializados se viva de un modo natural, acompañando de la mano tanto al mayor, como a sus familiares en una etapa que a menudo genera incertidumbre.

Un servicio público y accesible: plazas concertadas

Uno de los aspectos que desde la dirección se quiere recalcar con absoluta claridad es la naturaleza del recurso. Con frecuencia se asume de manera errónea que un centro de día con este nivel de especialización es un servicio exclusivamente privado y prohibitivo. Nada más lejos de la realidad. Alpa cuenta con un total de 45 plazas divididas entre modalidades privadas, plazas P.V.S. (Prestación Vinculada al Servicio) y, de forma muy relevante, plazas concertadas con el Gobierno de Navarra.

Este concierto garantiza que el acceso a unos cuidados de calidad y profesionales esté al alcance de las familias de la comarca a través de la red pública, desmitificando la falsa creencia de que este tipo de centros quedan fuera del alcance del sistema público de bienestar social y de la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las Personas.

Atención integral y prevención desde el equipo multidisciplinar

El día a día en Alpa está guiado por un equipo multidisciplinar que se desvive por mantener y mejorar la autonomía de los usuarios, tanto a nivel físico como cognitivo. El trabajo diario no se limita al entretenimiento, sino que abarca un seguimiento riguroso de la salud integral.

Entre las prioridades asistenciales destacan las actuaciones rehabilitadoras enfocadas específicamente a la prevención de caídas y la mejora de la fuerza, la estabilidad y el equilibrio. Asimismo, se desarrollan programas de estimulación cognitiva, animación sociocultural y apoyo directo a los familiares y cuidadores principales, ayudando a aliviar la carga física y emocional que a menudo recae sobre el entorno familiar.

Abiertos al municipio y a la vida intergeneracional

Entender el cuidado como un proceso social implica mirar hacia fuera, tal y como diseñaron sus creadoras. Alpa no es una burbuja hermética, sino un agente profundamente integrado en la vida diaria de Huarte. Gracias a su ubicación, el centro fomenta de manera activa programas intergeneracionales y de relación con la comunidad.

Las actividades conjuntas con los centros educativos de la zona, los colectivos juveniles y las iniciativas culturales del municipio llenan de vitalidad las jornadas, recordando que la socialización y el intercambio de experiencias entre generaciones son herramientas terapéuticas de primer orden para combatir la soledad no deseada.

Alpa sigue adelante con el mismo pulso con el que fue concebido por madre e hija: cuidando con alma, defendiendo la dignidad de los mayores y ofreciendo a las familias de Navarra un refugio de confianza donde el cariño y la profesionalidad van de la mano.

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