Consumo
Peio Mendía, administrador de fincas: "El recibo del gas subirá este invierno un 22%, lo que supone 200 € o más sin impuestos"
Uno de cada dos consumidores de gas en Navarra está acogido a la tarifa regulada (TUR), cuyo precio fija el Gobierno. Entre ellos figuran 518 comunidades de vecinos con calefacción central. La nueva temporada arranca con subida y con la incertidumbre del precio y de las ayudas


Publicado el 02/11/2026 a las 05:00
La calefacción acaba de ponerse en marcha en decenas de hogares navarros. Y con el encendido más de un bolsillo se ha echado a temblar. La mayoría de los radiadores en Navarra se alimentan de gas natural, un combustible con precios inusualmente elevados debido a tensiones geopolíticas como el conflicto de Oriente Medio (Ormuz).
A final de septiembre, el Gobierno central anunció una rebaja en la denominada tarifa regulada, aquella en la que el Ejecutivo establece el precio del gas y que se denomina Tarifa de Último Recurso (TUR). A esta tarifa se puede acoger cualquier ciudadano, independientemente de su renta, para su casa si cuenta con calefacción propia. También existe una tarifa de TUR específica para comunidades de vecinos con calefacción central pero siempre que todos los pisos dispongan de reguladores o contadores individuales en sus calefacciones.
Según los últimos datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, en Navarra existen 155.088 contratos o puntos de suministro de gas (viviendas, comunidades o negocios conectados a la red de gas). De ellos, 74.700 están en la tarifa regulada del gas o TUR. Esto significa que casi uno de cada dos consumidores de gas de Navarra (48%) está en el mercado regulado y pueden beneficiarse de la rebaja. El otro 52% tiene contratos en el mercado libre con distintas comercializadoras. Dentro de esos 74.700 puntos acogidos a la TUR se incluyen 518 comunidades de vecinos.
El presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Navarra, Peio Mendía Baigorri, explica cómo afrontan las comunidades de vecinos el encendido de la calefacción y cómo la rebaja impactará en el recibo de los hogares.
Muchas voces expertas, como asociaciones de consumidores, aconsejan revisar con quién se tiene contratado el gas y cambiarse rápidamente a la tarifa regulada o TUR.
Sí. Por ahora, con mucho, la TUR es la mejor opción del mercado. Aun así, la factura del gas será más cara que el invierno pasado. Es la realidad que tenemos.
Explique la situación.
El precio del gas ha experimentado una enorme subida por el conflicto de Ormuz. Ahora mismo, el gas ronda los 10 céntimos kWh. Muy alto. Con la ayuda aprobada por el Gobierno central ese precio se rebaja Segú una fórmula y de los 10 céntimos kw/h que esta el precio en el mercado libre se debía rebajar a 7,059 euros el kWh. Pero esto resultaba una subida, respecto a septiembre, de casi el 75%. Por ello el gobierno ha decidido cobrar en un primer momento a 5,008 euros el kWh. Pero la diferencia hasta los 7,059 euros kWh queda en forma de deuda de la comunidad para un futuro . Un hogar con tarifa regulada pagará a este precio todo el gas natural que consuma entre el pasado 1 de octubre y el próximo 1 de enero. Luego, a principios de año, el Gobierno volverá a revisar el precio, pero estimamos que será un precio parecido. Dice que subirá el recibo, que se pagará más.
¿Temen un aumento significativo?
Sí. Aun con tarifa regulada y la ayuda del Gobierno, el incremento es importante. Los consumos hasta el 1 de octubre de 2026 se pagaban a 4,0847 céntimos kw/h. Ahora, con el precio en 5,008 hablamos de un incremento del 22%.
¿Puede poner cifras, un ejemplo?
Es complicado porque cada vivienda o piso es un mundo, pero una vivienda construida hace 20 o 30 años puede venir pagando al año entre 800 y 900 euros en gas para calefacción y para agua caliente. Este año, con el mismo consumo tendrá que abonar un 22% más, entre 975 y 1.100 euros. Es decir, unos 200 euros más, sin contar impuestos ni el término fijo.
Según ha contado, pagará más, pero también a cada vecino le queda una deuda pendiente. ¿Cuánto por vecino?
Pongamos otro ejemplo. Pensemos en una comunidad con 80 viviendas con un consumo de unos 683.000 kWh (kilovatios hora) al año en calefacción, del que un 80% se consume entre octubre y marzo. La deuda puede rondar los 225 euros IVA incluido de octubre a marzo. La cuestión es que a esa deuda habrá que sumarle los gastos financieros, que no sabemos su importe.
¿Por qué no se saben?
Esos gastos dependerán de cuándo los vecinos tengan que pagar esa deuda. Y no hay una fecha concreta. La normativa dice que cuando baje el gas. ¿Y eso cuándo será?
¿Qué recomendaciones da para evitar que se disparen los costes energéticos?
Cada vez se ve más oportuno, por un lado, acudir a obras que bajen los consumos de combustible. Obras por medio de aislar bien las viviendas: cambio de ventanas, envolventes térmicas... Una vez realizado esto, valorar, si es posible, no depender, o reducir en lo posible, los combustibles fósiles, los cuales, últimamente, no nos están trayendo más que quebraderos de cabeza.
¿Qué temperatura recomienda mantener en los edificios para equilibrar confort y ahorro?
Esto es muy particular, depende de horas de estancia en la vivienda, de la edad de la persona, de la sensación de frío...Pero se aconseja usar la chaqueta en casa y no subir de 20 o 21 Cº.
¿Son rentables los repartidores de costes o contadores individuales allí donde se han instalado?
La primera virtualidad de estos elementos es que te permiten acceder a la TUR vecinal. Hay que pensar que el gas está entre 9,2 y 10 céntimos kWh en el mercado libre. Es decir, un 30% más caro que la TUR actual sin rebaja (es decir la de 7,059 céntimos kWh), y a un 83% más caro de lo que se va a pagar la calefacción este trimestre dentro de la TUR (es decir 5,008 céntimos kWh) y un 125% más caro que lo que pagaba la TUR en septiembre (4,0847 céntimos kWh). Son rentables.
Aún quedan calefacciones centrales de gasóleo. ¿Merece la pena sustituir las antiguas calderas de gasóleo por otras tecnologías más eficientes?
El gasóleo también ha subido de una forma significativa. Con la diferencia que este suministro no tiene una tarifa reducida. El problema, además, es que la ley foral de cambio climático determina que no se podrá suministrar gasóleo en las comunidades que tengan acceso a otro combustible como el gas. No sabemos si habrá prórroga. Pero sí parece que el gasóleo en comunidades de vecinos no tiene mucho futuro.
¿Existen actualmente ayudas para modernizar las instalaciones térmicas de las comunidades?
Sí, siempre que en la ecuación entren energías renovables, al menos en parte del consumo de la caldera.
¿Qué ahorro puede obtener una comunidad media con medidas relativamente sencillas?
Poco con medidas sencillas, y si encima no hay contabilización individualizada del consumo, la acción de un propietario, no va a repercutir en un ahorro si no se da esta actitud en la totalidad de los propietarios. Cosa que no suele darse. Partiendo de un consumo individualizado, donde cada cual paga lo que consume, opciones como termostatos programables para usar solo el servicio cuando se usa la vivienda, así como cerrar radiadores, sobre todo de las habitaciones que no se usan, unido a bajar la temperatura de confort pueden ser un camino.
¿Qué conflictos surgen entre vecinos en relación con los horarios y la temperatura de la calefacción?
Mucho depende de la comunidad de la que estemos hablando. Comunidades bien aisladas con sistema de calefacción modernos dan un confort mucho más alto consumiendo hasta cuatro veces menos que comunidades antiguas. Por eso, estos sistema nos suelen ser conflictivos. Sin embargo, las calefacciones antiguas es otra cosa. Son las que tiene conflicto. Las orientaciones norte, primeros y últimos pisos siempre pasan más frio y desean horarios más altos de calefacción unidos a curvas de calor más altas. Mientras que las orientaciones sur desean menores horas de encendido.
¿Se están aprovechando bien las ayudas para rehabilitación y eficiencia energética?
De una forma muy desigual. Aquí la brecha económica penaliza a las comunidades con vecinos con rentas más bajas, las cuales les cuesta más invertir en su vivienda.
¿Qué mejoras generan más ahorro real en una comunidad?
Sin duda la envolvente térmica. (fachada ventilada o sate) Pero son obra de un coste medio por vivienda de 30.000 euros donde se recibe una ayuda a día de hoy de 12.000 euros. Por lo que es una obra que no viene bien a todo el mundo. Tras esta medida, en comunidades de más de 15 años, la reforma de la sala de caldera. (obra que puede rondar unos 3.500 euros por vecino)
¿Qué diría a los vecinos que dudan sobre acometer una rehabilitación energética por su coste?
Cada propietario es la persona más consciente de su economía personal o familiar. Y según ese criterio toma la mejor decisión para su vida y familia. Luego pensará en el edificio. Pero si estaríamos hablando de la mejor opción para el edificio, esta medida no tiene ninguna duda. Lo mejor es rehabilitar. Si el edificio tendría una junta de accionistas, o un órgano directivo como el de una empresa que pensaría lo más oportuno para el edifico, sin otras interferencias, la rehabilitación sería siempre la decisión más oportuna. Pero en las viviendas y edificios, aun siendo entornos de vida, viven personas con necesidades muy complejas, que muchas veces son prioritarias a invertir en rehabilitar.
¿Tanto cuesta convencer?
Depende. Por ejemplo hay propietarios que alquilan viviendas, donde la obra de rehabilitación, les produce un gasto y no le genera ingresos por ahorro. Me explico: no habitan esa vivienda y no se benefician del confort de la obra. Ni del ahorro, al ser este un gasto del inquilino. Este tipo de propietario es muy reacio a la obra. Y estas obras necesitan una mayoría cualificada de 3/5 partes de todos los vecinos.
Las comunidades piden pagar el gas sin rebaja en verano para evitar deudas
Mendía explica que los administradores de fincas han pedido al Gobierno central que excluya de la rebaja los meses comprendidos entre mayo y noviembre. Argumenta que durante ese periodo el consumo de calefacción es muy reducido y, por tanto, el importe de los recibos suele ser asumible para los vecinos incluso con precios elevados del gas. A su juicio, aplicar descuentos en esos meses apenas alivia el gasto corriente y, en cambio, genera una deuda que los vecinos deberán devolver más adelante junto con los correspondientes gastos financieros. Por ello, considera más razonable concentrar las ayudas en los meses de invierno, cuando el consumo y las facturas son mucho más elevadas.