Jauntsarats
La castaña y la artesanía reavivan la tradición en Basaburua
Cientos de vecinos y visitantes han llenado este domingo el entorno de Jauntsarats durante la III Feria de la Castaña, una cita que ha acogido en sus bosques puestos de castañas y artesanía, talleres de oficios tradicionales y juegos infantiles.
Actualizado el 01/11/2026 a las 18:27
El aroma de las brasas y el castaño ha atraído este domingo a cientos de personas hasta el corazón de Basaburua. La localidad ha inaugurado el día central de su tercera edición de la Feria de la Castaña, dando paso a un encuentro para rescatar el aprovechamiento tradicional de un árbol emblemático de estos valles. Durante toda la jornada, familias, paseantes y productores han dado vida a un recorrido con degustaciones, talleres artesanales de cestería e injertos y puestos agroalimentarios de proximidad.
La celebración ha manifestado el arraigo de la castaña en la vida de la comarca. Al calor de las llamas, Alfredo Alfeta, castañero local, ha explicado la trascendencia del evento, que ya cumple tres temporadas consecutivas en Basaburua: "Se trata de darle importancia a un producto que existe en la tierra como una tradición más". Alfeta ha detallado el ritual del asado, principal atractivo de la mañana: "Lo más tradicional es hacer las castañas en el tamboril a fuego vivo. También se pueden comer cocidas. Al final, el asado de la castaña es más una excusa donde quedas para comer y echar unos tragos con la familia o los amigos". El vecino ha destacado además el tirón creciente que experimenta el evento, favorecido por las fechas festivas. "Juntarse a comer castañas un domingo a la tarde siempre ha sido tradicional aquí, pero se nota un montón de turismo que ha aprovechado el puente para venir a las casas rurales o a pasar el día", ha comentado.
Junto al asador y al robledal, se han congregado los puestos de la feria itinerante, donde se han juntado alimentos locales de cercanía con creaciones culinarias poco habituales elaboradas a base de castaña. Entre las demostraciones de cestería y los juegos infantiles de madera, los visitantes se han detenido ante el puesto de artesanía tradicional donde Ana Uteaga exponía sus tallados de madera. La artesana ha reivindicado el valor del oficio manual y la necesidad de visibilizarlo en las ferias itinerantes: "Llevo ya unos añicos y me gusta mucho tallar, pero, si no sales a las fiestas, no te ven. Y si no te haces ver, no te conocen y no te piden". Utega ha explicado las largas horas de dedicación que exige cada labor y la complejidad de un trabajo donde el cuidado del material dicta el resultado final: "No es cosa de una o dos horas. Lleva mucho tiempo".
Además, ha compartido cómo trabaja la madera hasta conseguir los tallados que busca: "Primero, preparo la madera, la lijo, la acondiciono, y luego dibujo el diseño en papel para calcarlo. Dibujar directo sobre las vetas no es fácil. Empiezo con las gubias a trabajar las formas y luego toca lijar, ponerla bonita y barnizar o pintar lo que pida el cliente". Al explicar la labor de tallado, Uteaga ha comentado que "cada pieza es especial" según la madera que se consiga. "La madera es la que manda y la que pide el dibujo", ha sentenciado.
Uteaga ha lamentado que la talla no rinde en ocasiones con los resultados esperables teniendo en cuenta el trabajo que hay detrás: "A la gente le gusta, se para y le llama mucho la atención. Pero el precio se escapa de lo que algunos clientes están dispuestos a pagar. Lo entiendo, pero es un producto totalmente artesanal y tiene un gran trabajo detrás".
La afluencia del público y el ambiente festivo han cerrado una edición que va más allá de la castaña. Con el apoyo vecinal y municipal, Basaburua ha reafirmado el compromiso de revitalizar sus castañares como parte de su patrimonio natural y como una oportunidad de dinamización cultural y artesanal en torno a un producto típico de la tierra.
