Sucesos

"He actuado por atragantamiento con 3 de mis 4 hijos"

El cabo primero Ricardo Montilla Canet y el guardia José Manuel Gómez Vaquero forman parte del grupo que desde hace unos años capacita a los guardias civiles en Navarra para una primera atención en emergencias

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José Manuel Gómez Vaquero coloca un vendaje al maniquí de formación en presencia de Ricardo Montilla CanetEDUARDO BUXENS
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Carmen Remírez

Publicado el 25/10/2026 a las 05:00

Ricardo Montilla Canet (Barcelona, 1983)  y José Manuel Gómez Vaquero  (Valladolid, 1978) son formadores natos. 

Antes de responder a las preguntas de esta entrevista fueron ellos los que se adelantaron y plantearon las preguntas. “¿Sabéis reconocer una hemorragia masiva? ¿Cómo taponarías una herida sangrante? ¿Has puesto alguna vez un torniquete? ¿Sabes cómo se hace?”. 

Arrodillados ante uno de los maniquíes con los que llevan a cabo sus sesiones, dan guantes y algunas nociones básicas a los periodistas, que comprueban en primera persona la importancia de avisar al 112 y, mientras acuden los sanitarios movilizados de urgencia, sacar valor, meter la mano en la abertura de la piel y buscar el supuesto roto en la femoral que, de no presionarlo, desangraría a una persona en pocos minutos.

 “Es muy importante conocer unas pocas pautas de actuación urgente porque muchas veces son los agentes los primeros que llegan a una situación de emergencia y ese primer interviniente es vital, en el sentido literal de la palabra”, explica el cabo primero Montilla, uno de los encargados de impartir la formación a las distintas unidades de la Guardia Civil de Navarra, una labor que viene haciendo desde hace 5-6 años junto a otros técnicos en emergencia sanitaria (TES) que enseñan a sus compañeros desplegados en las distintas unidades y cuarteles. “Son acciones dirigidas a los operativos y que les pueden servir tanto de servicio como ciudadanos”.

 Adaptan las sesiones a los distintos tipos de perfiles de la Comandancia y, con el apoyo de sus superiores, las imparten de forma sistemática junto a la revisión médica periódica a los agentes. 

“Esto no es infalible. Yo les digo que si a un cirujano, con todo el equipo y el instrumental, se le muere gente en el quirófano, pues a nosotros con más probabilidad nos puede ocurrir, no hay que cargarse con mochilas demasiado pesadas”. Les hablan de hemorragias vitales, de obstrucción de vías aéreas, de reanimación cardiopulmonar y también de atragantamientos, entre otras situaciones. 

Les enseñan también a utilizar material especializado de atención sanitaria, como un torniquete. “Cada vez nos tocan más atenciones relacionadas con un accidente laboral o intento autolítico (de suicidio) y una buena respuesta puede hacer ganar tiempo hasta esa intervención del equipo sanitario movilizado por el 112)”.

Obviamente, lo que enseñan no vale solo cuando se lleva el uniforme y no son pocos los compañeros que les han reconocido su agradecimiento por haber tenido que usar ese saber en un auxilio fuera de servicio. “Siempre les digo, igual en tu familia no tienes un ataque con un machete pero quién no ha tenido un atragantamiento”. A la aprensión de atreverse a manipular a alguien tendido en el suelo o que acaba de sufrir un accidente, ellos animan a recordar la formación impartida, escuchar al médico del 112 que suele guiar a los intervinientes y valor para intentarlo. “Hay que perder el miedo a tocar bien”.

“HE ACTUADO POR ATRAGANTAMIENTO CON 3 DE MIS CUATRO HIJOS"

Hay decenas de actuaciones recientes en Navarra en las que guardias civiles han puesto en práctica lo que han entrenado en las sesiones de Vaquero y Montilla.

 La reanimación a un bebé en Cáseda en 2023, la atención a un apuñalado en Noáin, la maniobra de Heimlich a un conductor que comía un bocadillo en la avenida de Bayona o la primera atención a una menor de 9 años que había perdido la consciencia esta semana pasada, en su domicilio de Marcilla. 

“Esta información que retienes en una formación te puede ayudar no solo en tu trabajo sino con aquellos a los que más cariño tienes y la llevas contigo 24 horas/7 días/365 días al año”, cuenta Vaquero, voluntario en DYA Navarra y que pone como ejemplo una reanimación practicada en plenos Sanfermines. 

Montilla, que también ha prestado voluntariado en Cruz Roja y DYA, y que ahora dedica su escaso tiempo libre a su familia (tiene 4 hijos) ha vivido precisamente en su hogar una de las dos actuaciones que más le han marcado de su trayectoria.

 “Me ha tocado actuar por atragantamiento con 3 de mis 4 hijos. Solo se ha librado por ahora el pequeño, que tiene 2 años”, comenta. Rescata también una intervención con un compañero del GAR (Grupo de Acción Rápida) que cayó al mar y su pierna quedó atrapada en la hélice de la embarcarción. “Perdió la pierna pero el torniquete bajo el agua le salvó la vida”.

 Vaquero suscribe el orgullo por esas acciones con final feliz. “Algún compañero hace una intervención buena y la haces tuya. Me lo decía un compañero de la USECI que le tocó también el atragantamiento de su bebé y que cuando lo tenía delante no veía a su hijo sino al muñeco de las formaciones, lo que te permite pensar con otra frialdad”-

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