OFRECIDO PORNAVARRALISTA
Vivienda
¿Cuál es el verdadero problema de la vivienda en la Comarca de Pamplona?
La escasez de oferta, las dificultades para acceder a la compra y la tensión del alquiler explican por qué encontrar una vivienda en Pamplona y su comarca resulta cada vez más complicado


Publicado el 18/10/2026 a las 05:00
La vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones de nuestra sociedad. Basta con hablar con cualquier joven que quiera independizarse, con una pareja que esté buscando su primera casa o con una familia que necesite una vivienda más grande para darse cuenta de que algo no está funcionando como debería.
“En Pamplona y su comarca llevamos años viendo cómo los precios aumentan y cómo encontrar una vivienda adecuada, a un precio razonable, resulta cada vez más complicado”, afirman desde Navarralista, la inmobiliaria sin comisiones por la venta de inmuebles.
Pero ¿cuál es realmente el problema? ¿Son los precios demasiado altos? ¿Los salarios demasiado bajos? ¿Faltan viviendas? Probablemente, “la respuesta sea una combinación de todos estos factores”, apuntan desde la inmobiliaria navarra.
“El problema no es únicamente que la vivienda sea cara, sino que cada vez hay más personas que, aun teniendo un trabajo y unos ingresos estables, encuentran enormes dificultades para acceder a ella”, señalan desde la entidad.
Oferta insuficiente, demanda creciente
Uno de los principales problemas en torno a la vivienda es el desequilibrio entre la oferta y la demanda. Al concentrarse buena parte de la actividad económica, los servicios, las universidades y las oportunidades laborales de Navarra en Pamplona y los municipios cercanos, “es lógico que muchas personas quieran vivir en esas zonas”, comentan desde la entidad.
Sin embargo, la construcción de nuevas viviendas no siempre avanza al ritmo que necesita la población. Y cuando muchas personas buscan casa, pero hay pocas disponibles, los precios tienden a subir.
“Construir más viviendas parece una solución evidente, pero tampoco es tan sencillo. Los desarrollos urbanísticos pueden tardar años en ponerse en marcha, los trámites administrativos son complejos y los costes de construcción han aumentado considerablemente. Si realmente queremos solucionar el problema, necesitamos facilitar la creación de nuevas viviendas, agilizar los procedimientos y planificar con una visión a largo plazo”, explican desde Navarralista.
Una respuesta global
Otro gran problema es el acceso a la primera vivienda. “Nos encontramos con personas que tienen capacidad económica para pagar una hipoteca, pero que no disponen de los ahorros necesarios para comprar”, exponen desde la inmobiliaria navarra. Y detallan que una vivienda de 250.000 euros puede exigir alrededor de 50.000 euros de entrada, a los que hay que añadir impuestos y otros gastos. “Para muchas parejas jóvenes, reunir esa cantidad es prácticamente imposible”, aseguran.
¿No tendría sentido reducir considerablemente, o incluso eliminar en determinados casos, los impuestos asociados a la compra de una primera vivienda habitual? “Si queremos facilitar la emancipación de nuestros jóvenes, quizá deberíamos empezar por no añadirles más dificultades económicas”.
También sería “interesante”, apuntan, impulsar fórmulas de financiación que permitan acceder a una hipoteca con menos ahorro previo, siempre que exista una capacidad de pago suficiente. “Ayudar a comprar no significa fomentar el endeudamiento irresponsable, sino facilitar oportunidades a quienes pueden asumirlas”, aclaran.
Desafíos en el mercado del alquiler
El alquiler tampoco atraviesa su mejor momento. “La oferta es limitada, los precios resultan difíciles de asumir y muchos propietarios sienten inseguridad a la hora de poner sus viviendas en el mercado”, analizan desde Navarralista.
En cuanto a las medidas aprobadas en los últimos años para proteger a los inquilinos, desde la inmobiliaria consideran que, si bien “la intención es comprensible y necesaria, especialmente cuando hablamos de familias vulnerables”, cabe preguntarnos “si algunas de estas medidas pueden desanimar a determinados propietarios”.
“Proteger al inquilino y ofrecer seguridad al propietario no deberían ser objetivos incompatibles”, manifiestan. “Al contrario, ambos deberían formar parte de una misma solución. Cuantas más viviendas estén disponibles para alquilar, mayores posibilidades habrá de encontrar precios razonables”, expresan.
Respecto a la vivienda protegida, sostienen que “es imprescindible incrementar su oferta y garantizar que llegue a quienes realmente la necesitan”. Pero no podemos depositar toda la responsabilidad en la vivienda pública, advierten. “La vivienda libre también forma parte de la solución, y ambas deben avanzar conjuntamente”, subrayan.
Aprovechar mejor el parque residencial existente
Existe, además, otro aspecto a tener en cuenta: las viviendas que ya tenemos. “Muchas de ellas necesitan reformas importantes, mejoras de accesibilidad o actuaciones de eficiencia energética”, exponen desde Navarralista. Por eso, facilitar su rehabilitación mediante ayudas y procedimientos más sencillos “permitiría aprovechar mejor el parque residencial existente”, sostienen.
“Desde nuestra experiencia en el mercado inmobiliario de Pamplona y su comarca, creemos que sería un error buscar un único culpable. Ni todos los propietarios son especuladores, ni todos los compradores pueden pagar cualquier precio, ni las inmobiliarias determinamos el valor del mercado. Los precios responden a muchos factores, y simplificar un problema tan complejo no nos acercará a su solución”. Por eso, reclaman “menos enfrentamientos y más colaboración” entre administraciones, promotores, propietarios, profesionales inmobiliarios y ciudadanos. “Necesitamos construir más, aprovechar mejor las viviendas existentes, facilitar el acceso a la primera vivienda y conseguir que el mercado del alquiler funcione con mayor confianza para todos”, detallan.
Porque detrás de cada operación inmobiliaria hay algo mucho más importante que un precio. Para Navarralista, quizá esta sea la reflexión más importante: “La vivienda no debería convertirse en un privilegio reservado a quienes más tienen, sino en una posibilidad real para quienes desean construir su futuro. Y para conseguirlo, debemos reconocer que el problema no tiene una única causa y, por tanto, tampoco una única solución”, concluyen.