OFRECIDO PORSOLERA ASISTENCIAL

Cuidados

Hay lugares que se visitan, y otros que generan recuerdos

Las personas mayores de Grupo Solera viven la vendimia a través de una experiencia que une tradición, participación y recuerdos, dentro y fuera de los centros de día

Grupo de personas usuarias del Centro de Día Solera en Cadreita
AmpliarAmpliar
Grupo de personas usuarias del Centro de Día Solera en CadreitaCedida
Grupo de personas usuarias del Centro de Día Solera en Cadreita

CerrarCerrar

Publicado el 05/10/2026 a las 05:00

Un año más, la vendimia ha llegado a los centros de día de Grupo Solera como una experiencia para compartir, recordar y disfrutar. Una propuesta que combina actividades en los propios centros con salidas al entorno, como la visita a Bodegas Príncipe de Viana.

Porque la vendimia no ha sido solo una jornada entre viñedos. Ha sido una actividad global en la que las personas usuarias han podido acercarse a esta tradición de diferentes maneras y participar según sus posibilidades e intereses.

La experiencia en Bodegas Príncipe de Viana comenzó entre viñedos y continuó en el interior de la bodega, para terminar alrededor de una mesa.

Entre las hileras de viñas aparecieron recuerdos de otros tiempos: vendimias de juventud, días de campo, trabajos compartidos, fiestas, familias y pueblos. Algunos se contaron en voz alta; otros aparecieron en una sonrisa o en un sencillo “esto lo conozco yo”.

Para Félix Salinas, de Garínoain, de 91 años, que cumplirá 92 el próximo mes de noviembre, la experiencia tuvo un significado especial. Cuando apenas tenía 20 años ya había trabajado vendimiando en Olite junto a su padre para ganarse unas pesetas.

Por eso, cuando durante la visita le entregaron unos guantes para vendimiar, no pudo evitar sonreír. Un pequeño detalle fue suficiente para viajar décadas atrás y recordar aquellos años en los que, como él mismo explicó, no había guantes para proteger las manos de un trabajo tan duro.

Y Félix todavía tenía algo más que compartir. Para amenizar la cata, se arrancó con una hermosa jota, convirtiendo aquel momento en uno de los más especiales de la visita.

Después de la viña, el grupo entró en la bodega. Las instalaciones, los depósitos y las barquillas permitieron descubrir de cerca el proceso que convierte la uva en vino.

Pero aquel lugar guardaba también una historia personal que muchos desconocían.

Jose Ramón Ros, de 83 años, sorprendió a todos al contar que había trabajado durante más de diez años en aquella misma bodega.

El reencuentro fue inesperado y emocionante. La bodega dejó de ser únicamente un espacio que conocer: para Carlos era un lugar vivido, parte de su propia historia.

Aparecieron los recuerdos de aquellos años y, especialmente, las jotas que cantaba mientras trabajaba. Poco a poco comenzaron a surgir las voces y las jotas terminaron convirtiéndose en protagonistas espontáneas de la visita.

La vendimia, también dentro de los centros

La experiencia se ha trasladado también a los Centros de Día Solera mediante talleres de pisada de uva, catas adaptadas, cocina, pintura y sesiones de repaso histórico sobre la vendimia en Navarra.

De esta manera, todas las personas usuarias, incluso aquellas que no pudieron acudir a la bodega, han podido participar y beneficiarse de esta propuesta terapéutica.

La pisada de uva, realizada en grupos pequeños, ha sido especialmente significativa. Más allá de su componente lúdico, estimula la movilidad, la coordinación y el equilibrio, además de generar un ambiente festivo que favorece la socialización.

Las catas se han adaptado a las necesidades de cada persona, incluyendo opciones sin alcohol y explicaciones accesibles. A ellas se han sumado los talleres de cocina, pintura y las sesiones dedicadas a recordar cómo se vivía la vendimia en Navarra.

Así, una tradición conocida por muchos se convierte también en una oportunidad para participar, estimularse, relacionarse y compartir recuerdos.

Cuando una actividad se convierte en recuerdo

“Actividades como estas les ayudan mucho a participar, a hablar entre ellas y a compartir cosas que han vivido. También hace que se sientan importantes, porque en ese momento son ellas las que saben, las que cuentan y las que enseñan”, explica Amaia Garriga, trabajadora social del Centro Senior Txantrea-Ezkaba.

“No nos centramos solo en hacer la actividad. Hay que dejarles tiempo para hablar, escuchar lo que va saliendo y adaptarnos a cada persona. Muchas veces lo mejor del taller aparece justo en esas conversaciones que no estaban preparadas”.

Y así ocurrió durante esta jornada. Una usuaria recordó cómo vendimiaba con su abuelo y cómo después les daba el mosto; otro usuario recordó hacerlo con su familia en casa.

Historias sencillas, pero cargadas de significado. Porque cuando aparecen de repente, conectan el presente con la propia historia de cada persona.

Desde los centros de día, este tipo de propuestas permiten trabajar diferentes capacidades a través de actividades significativas y cercanas. Y, además, generan algo que no siempre se puede planificar: conversaciones, recuerdos, risas y momentos compartidos.

La experiencia de la vendimia refleja también una manera de entender el día a día en los centros de día de Grupo Solera: ofrecer actividades que conecten con los intereses y la historia de las personas, fomenten su participación y favorezcan las relaciones sociales.

Salir del centro, conocer nuevos lugares o recuperar tradiciones permite cambiar de escenario y romper con la rutina. Pero también hacerlo dentro del propio centro puede despertar recuerdos y generar nuevas experiencias.

Porque muchas veces lo que convierte una actividad en un recuerdo no es únicamente el lugar, sino las personas con las que se comparte.

Una conversación inesperada. Una carcajada. Una fotografía. Una jota que alguien comienza a cantar. Una historia que hace que otro recuerde la suya.

Félix volvió por unas horas a aquellas vendimias de juventud junto a su padre. Carlos se reencontró con una parte de su propia historia. Y, en los centros, muchas otras personas han podido tocar, pisar, probar, pintar, cocinar, recordar y compartir alrededor de una misma tradición.

La vendimia se convierte así en mucho más que una actividad puntual: es una experiencia que conecta generaciones, recuerdos y nuevas vivencias.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora