Iglesia 

Jack Valero, responsable de comunicación en el Reino Unido: "Al Opus Dei no le interesa el poder" 

Jack Valero, responsable de la Oficina de Comunicación del Opus Dei en el Reino Unido y quien fuera rostro del Opus Dei en la polémica de la película El Código da Vinci, rebate las acusaciones de secretismo, poder o control de libertad, con testimonios recogidos en el libro ‘El Opus Dei sin filtros’

Jack Valero presentó en Pamplona su libro 'El Opus Dei sin filtros'.
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Jack Valero presentó en Pamplona su libro 'El Opus Dei sin filtros'.J.C.CORDOVILLA - DDN
Jack Valero presentó en Pamplona su libro 'El Opus Dei sin filtros'.

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Natxo Gutiérrez

Publicado el 03/10/2026 a las 05:00

Ingeniero Civil formado en University College London, máster en Imperial College, reorientó su profesión a la comunicación católica. El hoy director de Comunicación del Opus Dei en Reino Unido, Jack Valero, nacido hace 67 años en Barcelona, rebate las acusaciones de búsqueda de poder, dinero, influencia política, secretismo o control de identidad, que recibe su institución, con respuestas al ‘¿Por qué me hice de la Obra?’ ofrecidas por una veintena de “personas corrientes” de distintos puntos del mundo en su libro ‘El Opus Dei sin filtros”. Días atrás lo presentó en Pamplona. 

¿Sigue considerando aún que la entrevista que concedió a la BBC sobre la película de El Código Da Vinci es “la más importante” de su vida’?

Fue y es importante en el sentido de que es la que ha visto más gente. Es la que tuvo más impacto porque la BBC tiene mucho prestigio. Tuve una audiencia de 40 millones que no he tenido nunca más en ningún otro sitio. En toda la trayectoria también hice un proyecto de comunicación para entrenar a católicos a hablar sobre la Iglesia, Catholic Voices, en 2010. Son cursos de entrenamiento. Con este proyecto hemos hecho muchas entrevistas en los medios..., en la BBC y en muchas televisiones y radios. Pero la primera sigue siendo la más vista, con más audiencia, más prestigio, etcétera. Ahora se lanza a escribir 'El Opus Dei sin filtros'. 

Cualquiera que lea el título puede pensar que lo ha escrito un miembro de la institución o alguna otra persona que ha salido descontenta de ella e iniciado una investigación a fondo, ¿no lo cree así? 

El título tiene morbo y está muy bien.

 ¿Quiere decir que lo hizo con intención y deseo de contrarrestar las acusaciones que está recibiendo su institución? 

Lo que he visto es que en estos últimos 25 años ha habido muchas preguntas, sobre todo entre 2003 y 2006, coincidiendo con la película El Código Da Vinci, entre 2003 y 2006. Luego vinieron otros período con más controversia. Y muchas de estas preguntas se refieren a poder, dinero, influencia, papel de la mujer, mortificación.... Entonces siempre vienen enmarcadas en formatos un poco negativos o de crítica, que a mí me parece bien, porque siempre hay que investigar y el periodismo me fascina. Es una función buenísima, investigar, llegar al fondo, saber lo que está pasando y todo eso. Pero yo lo que he visto en mi oficina es que muchas veces me he quedado en esos marcos, hablando y ofreciendo respuestas a preguntas. Lo que me he dado cuenta ahora, con este libro -que en realidad el libro procede de Almuzara; que no tiene relación con el Opus Dei,- son los testimonios de personas, vidas de gente. Lo que me ha llamado la atención después de escribirlo es que ahora entiendo que muchas, o casi todas, las preguntas que me han hecho en estos 25 años, se responden mucho mejor desde abajo que desde arriba. Desde arriba es como una teoría: 'nuestros estatutos dicen esto y nos organizamos así'. Pero respondiendo desde abajo, una persona puede responder: 'Mira, yo encontré la Obra de esta manera, yo vivo así, yo veo la evidencia así, yo como  mujer percibo así la vida'. O sea, es todo vivencial y da las respuestas más cercanas, de carne viva, de lo que es el Opus Dei, de cómo funciona, de lo que está pasando y de cómo lo viven estas personas. Y como son personas imperfectas, pues muy bueno, ¿no?, porque es muy real, es muy del día a día. Tenemos la percepción de que el Opus Dei es sólo para personas perfectas, que tienen tantas cosas que hacer, tienen que rezar tanto, ir a misa cada día, hablar de Dios a sus amigos..... Y luego uno ve la vida de la gente y se da cuenta de que en realidad esto no es así. Cada uno vive a su manera. Unos pueden ir a misa cada día como se espera y otros pues no pueden. Unos tienen una vida muy estructurada; luego se casan y su vida se desestructura porque tienen otras presiones. Eso para mí es el Opus Deis, en realidad. 

La impresión que da el Opus Dei es que es para personas perfectas. ¿Comparte esta visión? 

Es sólo para personas imperfectas, solo para personas imperfectas, no cabe nadie perfecto ahí porque primero que no existen. La realidad del Opus Dei es que ofrece formación y ayuda para acercarte a Dios y para dejar que Dios entre en tu vida y que tú puedas dar testimonio de eso. Y Dios ayuda a las personas en necesidad, y todos estamos en necesidad. En realidad, el Opus Dei es esto: que tú trabajas cada día, haces tus cosas y un día te das cuenta que Dios está muy interesado en lo que haces, no porque eso sea de importancia en plan cósmico, sino porque tú lo haces y como te quiere tanto a ti se interesa mucho por lo que tú haces, y lo que tú haces también construye la Jerusalén, la Jerusalén en la Tierra, y hace a gente feliz, a tu familia, a tus amigos. Entonces Dios está ahí. 

Poder, dinero, influencia política, secretismo, control de libertad de personas.., ¿cuánto hay de realidad y cuánto de tópico?. La pregunta aparece tal cual en su libro. 

Bueno, mucho de tópico. Es lo que digo:  que la realidad se muestra mucho mejor desde abajo, con vidas. Si una persona te dice: 'bueno, yo, la manera que hago mi vida en el Opus Dei es así, eso te viene desde abajo y te da la misma respuesta, pero mucho más real, mucho más vivida, experiencial, etc'.  La gente se ha abierto conmigo, porque yo soy del Opus Dei, y se sienten seguros hablando conmigo, y he puesto lo que me han dicho, sin dulcificarlo. Aquí salen personas que sufren, personas que tienen problemas en su familia, matrimonios rotos, hijos con problemas, etc. Pero todo eso está llenado de la presencia de Dios que ha entrado en sus vidas y que les da sentido a todo lo que hacen. O sea que dices, '¿cuánto hay de tópico y cuánto hay de realidad en eso?' Bueno, hay mucho de tópico y poco de realidad, pero más que decirlo, quiero mostrarlo.

¿Van de la mano Opus Dei y poder?

El Opus Dei no se interesa nada en el poder, no tiene ningún interés en el poder. ¿Por qué? Porque el Opus Dei no tiene un programa para mejorar el mundo. Lo que tiene es un programa para mejorar a las personas e inspirarlas para que ellos cambien el mundo, de la manera que quieran. En el Opus Dei, el poder es totalmente irrelevante. ¿Ha habido personas influyentes del Opus Dei? Eso es cierto. Pero hay personas, que son la mayoría, que no tienen ninguna influencia. Son taxistas, cocineros, conductores, madres de familia... Los influyentes se conocen más y hacen más ruido. Y uno podría pensar que es eso, y no, en realidad no es eso. Cada vez pienso más que el Opus Dei son todas esas personas normales y corrientes. La organización se encarga de cuidarlas, de darles formación y de  acompañarlas en su camino hacia Dios. Esto es la suma de todo lo que hacemos en la Obra, que es acompañar a las personas. Luego, las personas se juntan y hacen muchas cosas. Por ejemplo, la Universidad de Navarra es una institución inmensa, con mucha gente de la Obra que ha hecho mucho trabajo junto con otros que no son de la Obra. 

Hay una creencia extendida de vincular la imagen del Opus Dei con el dinero. ¿Es cierto?

La Universidad de Navarra mueve mucho dinero, porque emplea a muchos miles de personas, hace muchas actividades, pero es igual que otras universidades. Excepto que ésta tiene el espíritu del Opus Dei, que hay gente católica que está tratando de hacer el bien en el mundo y tal. Yo diría que el Opus Dei no tiene ese dinero porque el Opus Dei no controla la Universidad de Navarra. La Universidad de Navarra la controlan las personas que la llevan. Aunque es una actividad corporativa del Opus Dei. Yo veo que personas del Opus Dei mueven muchas cosas en todo el mundo y hay personas que pueden llegar a pensar: '¿cuánto dinero deben tener?' Y yo digo: no. El Opus Dei no tiene dinero, sino las personas que lo mueven. La Universidad de Navarra mueve mucho dinero. La Universidad de los Andes en Chile también mueve mucho dinero. Los colegios mayores en todo el mundo mueven mucho dinero, pero cada uno en su actividad. La Obra en sí no está interesada en el poder y el dinero porque nuestro interés es dar formación a las personas y acompañarles, y para eso se necesitan voluntarios que lo hagan.

Puede parecer que al catalogar a sus entrevistados de 'personas corrientes', reconozca implícitamente al Opus Dei como una prelatura de élite. 

No, no es de élites, pero existe ese marco, esa idea. Y entonces, como existe esa idea, surge también la pregunta del por qué personas corrientes pueden descubrir su vocación en el Opus Dei. El libro es eso:  '¿Por qué Patricia o Ángel se hacen de la Obra?,  ¿cómo llegan allí?, ¿qué piensan? ¿cómo entra Dios en su vida?, ¿cómo responden? Y luego, ¿cómo lo viven? Quería dejar claro que lo normal en la Obra es ser desconocido, porque la mayoría de los miembros de la Obra son desconocidos. La gran mayoría de los que sirven como directores, que quiere decir que acompañan a otros, son desconocidos. Hay algunos que son conocidos, pero muy pocos.

En su libro aparecen dos numerarias auxiliares (mujeres célibes al servicio interno de la institución) en un momento precisamente en que el Opus Dei ha sido denunciado por 43 de ellas en Argentina con una acusación de servidumbre. 

Todo lo que se ha hecho mal se tiene que resarcir, entender, escuchar.... Pero yo lo que quería es darle voz a numerarias auxiliares. Yo quería que ellas mismas hablaran, que lo explicaran. A Patricia le pregunto por ejemplo: '¿qué te parece estas numerarias  auxiliares que se han ido y se han ido descontentas?' Y ella lo explica a su manera. Entonces a mí me gusta que lo expliquen ellas. En la Obra solo hay una vocación, que es a la santidad en la vida ordinaria, pero se concreta de diferentes maneras. La numerarias auxiliares es una gran vocación. Y, bueno, lo de Argentina estamos a la espera de lo que diga el juez. Hay una acusación, pero el sistema judicial no lo ha aceptado todavía. Pero es posible que, si hay tanto ruido, lo acepten y se haga una investigación. Nosotros queremos saber si se hizo algo mal. Creo que al principio hubo una disputa laboral que el Opus Dei quería resolver, pero el abogado dijo que había que abordar todo junto. Entonces vamos a esperar. Y estamos aquí. Cualquier cosa que se hizo mal en términos de pagas laborales, de seguridad social y todo eso, se tiene que hacer bien, se tiene que resarcir o lo que sea.

EL OPUS DEI Y LA IGLESIA

El Papa Francisco rebatió una indicación de Juan Pablo II y obligó a la prelatura a elaborar y entregar un informe anual.   

El Papa Francisco hizo un 'motu proprio' sobre el Opus Dei para asegurar que el soporte jurídico se adecuaba al carisma. Y bueno, empezó un estudio desde ahí para ver qué cambios había que hacer en los estatutos para que el carisma se viviera de la forma más adecuada. Y ese proceso continuó unos años. Bueno, él firmó la beatificación de dos miembros, de Álvaro del Portillo y Guadalupe Ortiz de Landázuri. E hizo varias declaraciones de alabanza del Opus Dei y de su actividad. Yo creo que, aunque hay una narrativa de desencanto, eso no es cierto, porque uno mira toda la evidencia y ve que el Papa Francisco tenía mucho cariño por la obra y que había dado pasos para alabar sus fines y beatificar a dos personas. Luego estamos a la espera de la resolución del tema de los estatutos que ya enviamos al informe. Siguiendo a nuestro prelado, pase lo que pase, estaremos contentos. Que venga lo que venga de la Santa Sede, lo veremos con la bendición de Dios y será muy bueno. No hay problema. 

¿Cómo es la relación del Opus Dei con la Iglesia católica?

El Opus Dei es parte de la Iglesia Católica, no se entiende fuera de la Iglesia. Nuestro objetivo es servir a la Iglesia como la Iglesia quiere ser servida. Y, por tanto, todo lo que nos venga desde la cabeza de la Iglesia, de la Santa Sede, será bienvenido.

Precisamente hay una dilema entre el obispo de Barbastro-Monzón y el Opus Dei en torno a Torreciudad, de especial significación para su institución. ¿Cómo cree usted que pueden reconducirse las relaciones? 

No sé mucho de este asunto porque vivo en Inglaterra. Por lo que he visto desde fuera el asunto es un poco triste. No conozco la situación real. 

Precisamente la Iglesia, e estos momentos,  está atravesando una crisis de vocaciones. ¿Qué es lo que está ocurriendo a su parecer? 

En la Iglesia hay crisis de vocaciones al celibato, al sacerdocio, a la vida consagrada; también de numerarios (célibes) en el Opus Dei. Somos parte de la Iglesia. Dentro de la Obra, el mayor número son supernumerarios (casados). Los hay numerarios, pero no tantos como antes. Es curioso también que haya jóvenes que no han tenido formación católica en sus familias y que luego se encuentran con la Iglesia y descubren algo nuevo. Hay un resurgir pequeño, pero significativo entre los jóvenes de menos de 30 años, que comienzan a ir a misa, a participar de la vida eclesial, etc. Hay un resurgir de bautizos de adultos, también en Inglaterra, y curiosamente se da más en hombres que en mujeres. He tenido la oportunidad de hablar con muchas personas, incluso conversas, para tratar de entender qué es o que está pasando. Es un poco misterioso. Por un lado, el mundo se ha secularizado y se ha apartado de la Iglesia y, por eso, viene menos gente a misa y hay menos seminaristas. Al mismo tiempo, la gente joven está entrando. Es como si Dios les hubiera llamado y la acción de Dios es arrolladora. Lo veo todo como un ciclo. La Iglesia históricamente ha tenido muchos problemas. En el siglo XVI surgió la Reforma protestante y hubo, por contra, un resurgir con Santa Teresa de Jesús, San Ignacio, San Juan de la Cruz... Estos santos son espectaculares, Vinieron en un tiempo que se pensaba que la Iglesia estaba a punto de hundirse. Veo la Iglesia del siglo XXI y me digo: 'quizás estén pasando cosas negativas, pero quién sabe si a la vuelta de la esquina están Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y San Ignacio de Loyola, que van a a cambiar todo'. 

Hablando del mundo, nos encontramos en un momento de cambio. ¿Cuál es su análisis?

El mundo está cambiando mucho o, mejor dicho, siempre está cambiando. Pero ahora parece estar cambiando mucho más rápido. La Iglesia está cambiando. Cambió mucho en el siglo XX y ahora sigue cambiando. La Obra, como parte de la Iglesia, somos parte de ese cambio. Yo veo a los directores de la Obra, que son jóvenes de menos de 30 año o menos de 40, que tienen una actitud diferente a los que estaban hace 30 años. El Opus Dei no es un agujero del pasado donde una persona se refugia de las cosas que están pasando. Al contrario, estamos allí, en el centro de la vorágine, trabajando y teniendo nuestras familias y educando a nuestros hijos.. Y todo ello en el mundo tal cual es. 

El mensaje de hace 2.000 años a favor de las personas empobrecidas está hoy día encarnado en personas migradas. ¿No lo cree así? 

Curiosamente el libro termina con un capítulo de un refugiado. Yo lo recomiendo. Él es es musulmán. Yo quería hablar también de los cooperadores no católicos que el Opus Dei tiene. Fue una batallada del fundador para que dentro de la estructura del Opus Dei se reconociese también a cooperadores no católicos. Y lo consiguió. La historia que cuento es la de Garba, que llegó en patera a las Islas Canarias después de un viaje por África. La patera se estrelló en un arrecife y murió la mitad de las personas que en ella viajaban. Le rescatan a Garba y en Valencia Cáritas le manda a estudiar castellano a una fundación de la Obra. Aprovecho el capítulo para hablar de la petición de la Iglesia sobre la inmigración. El Papa Francisco habló mucho de eso. Lo tenía en el corazón. El Papa León ha continuado con la misma político. Cito uno de los discursos que pronunció en las Islas Canarias. Para mí  el mensaje de la Iglesia católica se concreta en amar a las personas. Ser católico es amar a las personas y la historia de Garba refleja un poco eso, cómo podemos vivir nuestra vocación de católicos en el mundo amando a las personas.  

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