Educación
Meryem Bhallil, la alumna corellana que rompe los moldes del Informe PISA
Marroquí de 17 años y exalumna del instituto de Corella, es la estudiante que ha entrado en la UPNA este curso con la nota más alta: 13,878 sobre 14. Estudia primero del grado de Ingeniería en Tecnologías Industriales


Publicado el 28/09/2026 a las 05:00
Una chica nacida en Marruecos, exalumna de un instituto público de una zona rural y que cursa una carrera tecnológica. Desde luego, es la antítesis de los principales titulares del Informe PISA 2025, que se dio a conocer hace dos semanas. A saber. Que los resultados de los centros concertados son mejores, que los inmigrantes sacan notas más bajas que los nativos o que las chicas son peores en matemáticas y estudian menos grados científicos y tecnológicos. Pero Meryem Bhallil Bahloul rompe todos estos moldes. Nacida en Jerada, al este de Marruecos y cerca ya de la frontera con Argelia en octubre de 2008, es la estudiante de primer curso que ha obtenido la nota más alta en la Universidad Pública de Navarra (UPNA) este año. La mejor de los 2.290 universitarios de primero que llegaron al campus a principio de mes. Y lo ha hecho con un 13,878 (sobre 14). Antigua alumna del IES Alhama de Corella, la localidad ribera en la que vive su familia, estudia primero de Ingeniería de Tecnologías Industriales y está alojada en una residencia de estudiantes junto a su hermana mayor, Loubna, que cursa tercero de Derecho, también en la UPNA.
"Durante más de un mes no me podía creer la nota que había sacado. No fue hasta mediados de julio cuando fui consciente", recordaba el lunes por la mañana en la cafetería de la UPNA, antes de entrar a sus clases a las 10 horas. "Pensaba que sacaría un 12 alto pero no tanto. Además, no necesitaba una nota tan alta para entrar a mi grado..." Su media de Bachillerato, recuerda, fue de un 9,88 (sobre 10) y en la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) sacó 10 en todas las asignaturas, excepto en inglés, en la que obtuvo un 9,5. "Toda mi familia está muy orgullosa. Mis padres lo valoran mucho porque siempre nos han inculcado el valor del esfuerzo. Y mis abuelos en Marruecos van enseñando la noticia del periódico a todos los vecinos del pueblo", se ríe.
Los profesores del instituto, añade, también se muestran muy orgullosos. “Me escribieron para felicitarme y darme las gracias por tener tanto interés. Dicen que no se van a olvidar nunca de mí”.
Meryem Bhallil llegó a Corella con diez meses, junto con sus padres, Rabah y Aicha, y su hermana mayor, de entonces 2 años. “Enseguida aprendí castellano. Con los dibujos animados en la tele, en el colegio, con mi hermana...”, cuenta, aunque el idioma que hablan en familia es el árabe. “Lo sé hablar pero no lo he aprendido a escribir”.
Desde niña, cuenta, fue una buena alumna y sacó una notas brillantes. “Siempre he estudiando mucho. Nuestros padres nos han enseñado que hay que esforzarse para ser los mejores”. Su padre trabaja ahora como jefe de equipo de construcción en Corella y su madre es ama de casa. “Mi hermana y yo somos las primeras universitarias de la familia”, añade.
Las dos, recalca, han recibido una beca del Ministerio de Educación (MEC) que les cubre la totalidad de la matrícula universitaria y la mitad del coste de la residencia (asciende a 5.000 euros por cada una todo el curso). “Para nuestra familia es un gran esfuerzo pero quieren que estudiemos y prosperemos”.
LECTURA EN INGLÉS
La ingeniería no fue la primera opción profesional de Meryem, quien de pequeña soñaba con ser escritora. “Pero me di cuenta de que es muy difícil vivir de los libros y cuando estaba en 2º de ESO (13 años), decidí que era mejor estudiar Ingeniería”, recalca.
Aunque la lectura sigue siendo su gran pasión. “Me encanta leer en inglés. Me he terminado toda la saga de Throne of Glass, de Sara J. Maas. He estudiado algunas asignaturas en inglés en el instituto y me gusta aprenderlo viendo series en versión original y escuchando música (sobre todo, Oasis)”.
LAS CHICAS INGENIERAS
Esta vecina de Corella cuenta que siempre le gustaron las ciencias, sobre todo la Física y Química. “No entiendo por qué a la gente no le interesa. En Ingeniería estoy en mi salsa. Por fin veo de dónde salen las fórmulas que hasta ahora había aprendido de memoria”. Pero es consciente de que siguen siendo unos estudios mayoritariamente masculinos (en su clase están 20 chicas y 50 chicos). “Las mujeres podemos estudiar lo que queramos. Solo hace falta pasión”.
Respecto de la inmigración, confiesa que si que pueden existir más dificultades académicas. “Pero no importa de dónde vengas. Si quieres puedes hacerlo, aunque nada lo vas a conseguir sin esfuerzo ni sacrificio”.
La joven asegura estar muy contenta en Pamplona. “No conocía apenas la ciudad y mi hermana me la está enseñando. Me gusta salir a pasear cuando no tengo clase”. ¿Y cómo se ve en un futuro próximo? “Viviendo en Pamplona y yendo todos los días contenta a trabajar como ingeniera”.