Psicología
El mar y la salud mental, juntos en un nuevo espacio
El Centro de Psicología Albea inaugura un nuevo centro en San Juan y ha incorporado los muebles de Gravity Wave, fabricados con redes de mar recicladas


Actualizado el 21/09/2026 a las 17:09
Mesas, mesillas, letras haciendo nombres y paredes fabricadas con redes de mar recicladas. Es el mobiliario instalado en el nuevo centro de Psicología Clínica Albea. Con más de 40 de experiencia profesional, Sagrario Sola, sigue avanzando en lo que ha sido su vida, la atención al paciente y ha querido abrir un nuevo centro, en Sancho el Fuerte, que cuenta con varios despachos, y que se une a los que ya tiene: uno en la calle García de Nájera y otro en Tudela. En total, el centro Albea, del que ella es impulsora y propietaria y dueña, cuenta con 10 trabajadores. Recientemente reunió a familia, amigos y usuarios en la inauguración del nuevo centro.
Sagrario Sola ha tenido la fortuna de contar para el amueblamiento de su nuevo centro con una ayuda muy especial, las de dos de sus hijos, Amaia y Julen Rodríguez Sola, impulsores de la empresa Gravity Wave, dedicada a recuperar redes y plásticos del mar, un material que transforman en muebles y que, como en este caso, ahora van a acompañar a su madre en su día a día y a los usuarios de sus consultas. Tanto hija como madre están satisfechas por esta colaboración. La madre por contar con la asesoría en la decoración y en los productos de sus hijos, y la hija porque es el centro de su madre el tercer lugar de Navarra donde están instalados sus muebles, después de Prodein y de unos apartamentos de Tudela de la firma Enhol.
La historia de Sagrario Sola (Pamplona, 12-7-1955) es la de una estudiante navarra que formó parte de la primera promoción de los estudios de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid. Es la historia de una mujer que, después de más de 40 años trabajando, quieres a sus 71 seguir emprendiendo con lo que le gusta: la psicología. En su intervención en la inauguración del nuevo centro hizo un repaso de su trayectoria y de la de la salud mental, que han ido parejas. “En este tiempo he tenido el privilegio de acompañar a miles de personas, que se dice pronto, en momentos críticos de su vida. Cuando alguien pone en tus manos la esperanza de salir adelante, podéis imaginar que la responsabilidad es enorme. Pero también lo es la recompensa: ver a una persona recuperarse es lo más bonito de la profesión”.




“Albea nació 1984 de una idea que entonces era casi una rareza. Frente al psicólogo generalista yo soñaba con un equipo de especialistas. Cuando aún no existía la psicología clínica infantil como especialidad y casi nadie hablaba de terapia de pareja, nosotras ya teníamos profesionales dedicados a ello.”
“Cuando empecé hace cuarenta años, había pacientes que venían a consulta con miedo a que alguien les reconociera y pedían no encontrase con nadie en la sala de espera. Ir al psicólogo era algo que se escondía. Hoy, afortunadamente , cuidar la salud mental es algo normal. Se habla de ello en casa, en el trabajo, en el colegio.”
Habló también de otros aspectos que a lo largo de estos años han cambiado. “Hoy ‘conciliar’ tiene un nombre muy bonito. En mis tiempos era apañarse como buenamente se pudiera. Y, como tantas mujeres, muchas veces me pregunté si estaba llegando a todo.”
Por último, agradeció el papel de su familia en todo este camino. Citó a su marido, Arturo Rodríguez, ingeniero jubilado. “Desde que dejó de trabajar se ha convertido en mi becario, al más puro estilo Robert de Niro (en relación a la película que protagoniza este actor)”. No olvidó a sus tres hijos, a su nuera, yerno y a la última en llegar a la familia. Se llama Sofía y tiene 9 meses.

