Navarra los forma, ¿ellos se quedan?: "Para quedarme aquí necesitaría una oportunidad laboral"
El 45% de los alumnos de grado de las universidades presenciales navarras procede de fuera de la Comunidad foral, y muchos de ellos dudan si se quedarán en este territorio para trabajar


Publicado el 07/09/2026 a las 05:00
Para algunos ha sido su primer inicio de curso universitario en una comunidad nueva. Otros ya se han aclimatado a Navarra y, a estas alturas del año que viene, comenzarán a estudiar un máster o intentarán hacerse un hueco en el mercado laboral.
Pero casi todos ellos, acaben de acceder a su grado o vean ya cercana la rampa de salida, coinciden en que no tienen claro qué les va a deparar el futuro. Y tampoco saben si el territorio que les ha formado será el mismo que acoja los primeros capítulos de su carrera profesional.
El 45% de los alumnos de grado en la Universidad de Navarra (UN) y la Universidad Pública de Navarra (UPNA) ha desplazado su residencia desde otras regiones españolas o el extranjero para estudiar en la Comunidad foral, según los datos provisionales facilitados por ambos centros.
En concreto, son cerca de 8.500 alumnos, de los que más de 7.000 estudian en la institución privada y casi 1.500 hacen lo propio en la pública. De todos ellos, la mayoría no sabe qué camino profesional escoger, aunque hay jóvenes que ya incorporan entidades como Caja Rural de Navarra, Navarrabiomed o la propia UN a su abanico de posibilidades de futuro.
En la misma institución académica que la está formando le gustaría trabajar a Adriana Ackermann Alonso (San Sebastián, 22 años, 3º de Marketing). Tras haber conducido un pódcast durante el primer año y haber colaborado en el plató de televisión de la Facultad de Comunicación de la UN el curso pasado, la joven aspira, una vez superado el ecuador del grado, a "seguir aprendiendo y probando" cosas diferentes.
"Ahora mismo me decanto mucho por la organización de eventos, donde puedo aplicar lo que aprendo en Marketing", apunta Ackermann, quien se atreve a centrar todavía más el tiro: le gustaría gestionar "galas de cine y de premios". Aunque no se cierra a dar vida a otros actos de la universidad, como "las jornadas de bienvenida, las puertas abiertas, los exámenes previos...".
Una determinación que le lleva a asegurar que su propósito es quedarse "una temporada larga" tanto en Navarra como en la UN.
La misma claridad en los planes a futuro que Ackermann demuestra su paisana Uxue Basarte Ocón (San Sebastián, 19 años, 2º de Sociología). Aunque, en su caso, tiene bastante meditado que va a recorrer el camino de vuelta a casa o, al menos, a una ciudad con mar. "Parece broma, pero en junio, cuando empezó el buen tiempo, necesité mucho la playa", recuerda la alumna de la UPNA, que descartó estudiar en Bilbao y escogió Pamplona porque es donde vivió su padre, donde todavía reside su tío y donde se iba a desplazar una amiga con la que hoy en día comparte piso. Es precisamente la parte social el único resquicio que le queda disponible a la capital navarra para retener a Basarte: la joven confiesa que, a pesar de que se ha alejado del mar para completar sus estudios superiores, se siente "muy a gusto" en Pamplona porque ha encontrado "gente muy abierta" y que le ha acogido "superbién".


De similar manera quedarán determinados los planes de futuro de Patricia Molano Gaviña (Vitoria, 18 años, 1º de Trabajo Social): no descarta la posibilidad de quedarse en Pamplona, pero considera una mejor idea volver a casa cuando le toque iniciar su carrera profesional porque es allí donde se encuentra su familia. Aunque, por ahora, ha decidido "cambiar de aires" durante su etapa universitaria y probar suerte en una ciudad nueva.
Al igual que Basarte, Molano ha llegado acompañada de amigas, si bien también influyó en su decisión que la UPNA tiene "buena fama". Para comprobarlo por ella misma necesitará unos cuantos días más. Por el momento, eso sí, tiene "buenas" expectativas para este curso, en el que aspira a "conocer gente".
Por esa etapa inicial pasó hace tiempo Carmen Gil Izquierdo (Logroño, 22 años, 5º de Historia y Periodismo), quien aspira a poder combinar en un mismo trabajo las dos disciplinas en las que lleva cuatro años formándose. "Siempre digo que no podría estudiar una cosa sin la otra, porque siento que tiene que haber una combinación de las dos", apunta la alumna de la UN. No obstante, Gil encara el último curso de su doble grado entre dudas: asegura que ha estado "muy contenta" este verano haciendo prácticas en la Cadena COPE en Logroño, pero no sabe si iniciará su etapa posuniversitaria en esta emisora o si buscará una nueva experiencia, si probará suerte en Navarra o si se mudará a otro lugar. "Para quedarme aquí —valora la joven riojana— necesitaría una oportunidad laboral que también me permita seguir viviendo en Pamplona. Aunque Logroño esté a una hora, es importante quedarnos aquí".
MOMENTO DE HACER AMIGOS
Del territorio con el que Navarra linda al suroeste procede también Jimena Peñalba Santos (Arnedo [La Rioja], 17 años, 1º de Economía), y, aunque todavía es pronto para saberlo con certeza, existen opciones de que continúe en la Comunidad foral una vez concluya su etapa universitaria. De hecho, no duda en mencionar una empresa con amplia presencia en este territorio, pero con sucursales también en La Rioja y en la propia localidad de la joven: Caja Rural de Navarra. En cualquier caso, es una idea demasiado a futuro para Peñalba, que apenas acaba de comenzar su recorrido en la UPNA, donde sigue la estela de una prima que completa ya el último curso del mismo grado que ella. Por ahora, la joven cree que es momento de "encontrar un buen piso como estudiante, una cuadrilla de amigas y que vaya todo bien en la universidad". Las oportunidades para trabajar le llegarán más tarde.


Es positivo, no obstante, tener una idea de qué cualidades son necesarias en el entorno laboral. Y Fabrizio Román Navarro (Lima [Perú], 17 años, 1º de Derecho y Global Law) lo tiene clarísimo: "No todo es ser un buen profesional, sino ser una buena persona". Por eso decidió "a mediados del año pasado" que se mudaría a España para estudiar en la UN, donde cree que "enfocan perfecto" los "valores humanos". Aunque el joven es consciente de que también debe poner de su parte para que el paso por la universidad resulte positivo, por lo que se muestra decidido a "darlo todo". Eso incluye tener "mapeado el mercado" laboral, una tarea que ya ha completado y que le permite concluir que quiere un empleo "corporativo e internacional", pese a que insiste en mantener abiertas todas las puertas posibles. También las de Pamplona, si bien todavía no ha tenido tiempo para conocer la ciudad a fondo. "Creo que es una opción relevante en mi vida quedarme aquí", apunta Román.
Más reticente respecto a quedarse en Navarra se muestra Nora Puga Lasa (San Sebastián, 19 años, 2º de Biotecnología). "No creo", responde cuando se le pregunta si su futuro pasa por la Comunidad foral. No obstante, la joven es consciente de que su etapa en la UPNA no concluirá hasta, al menos, mediados de 2029, por lo que no se atreve a descartarlo del todo. "Mi intención es volver a Donosti, pero está cerquita y, si hay una buena oferta laboral, siempre es posible compaginar las dos vidas", señala la estudiante, que tiene familia "por parte de abuela" en Pamplona. De hecho, reconoce que su territorio de origen y el que le acoge en estos momentos son "los que más lideran en empresas sanitarias", e incluso propone un nombre: "Navarrabiomed creo que está muy bien".


Al sector científico navarro también podría sumarse Marcos Ibáñez Pérez (Tricio [La Rioja], 23 años, 1º de Innovación de Procesos y Productos Alimentarios). Tras completar un grado medio en Operaciones de Laboratorio y un grado superior en Laboratorio de Análisis y Control de Calidad, el joven llegó a la conclusión que no le era suficiente con ser técnico, sino que quería trabajar "de algo un poco más profesional". "Por eso decidí venir a esta carrera", añade el estudiante de la UPNA, quien había escuchado "muy buenas" referencias de esta institución académica. Una vez apruebe todo —lo que más le interesa del grado ahora mismo—, le tocará buscar un hueco en el mercado laboral, y ya tiene claro que le gustaría encontrar "algo relacionado con la biotecnología, con materiales...". Será un trabajo para el que probablemente le sirva la experiencia que asegura haber acumulado en la sede de Alesón (La Rioja) del Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA), que también dispone de una planta en San Adrián.
Y también habrá estudiantes cuyo futuro, más allá de por su esfuerzo académico, su aptitud laboral o su situación vital, se verá condicionado por factores como el deporte. Es el caso de Salvador Ayala López (Lorca [Murcia], 17 años, 1º de Magisterio), fichado recientemente por el conjunto filial del equipo ciclista Caja Rural-RGA. El joven, que compaginará sesiones de pedaleo y ratos de hincar codos, sostiene que su objetivo para este curso en la UPNA es "aprobarlo todo", e intentará, asimismo, sentirse cómodo en Pamplona, puesto que no descarta un futuro laboral en la ciudad. "Una vez haga los amigos aquí, creo que será más fácil", apunta Ayala. Porque los estudiantes no solo van a la universidad a prepararse para el trabajo que les ocupará toda la vida, sino también, con un poco de suerte y maña, a hacer los amigos que les acompañarán toda la vida.

