Salud

La reirradiación con protonterapia logra una supervivencia del 67% al año en pacientes con recaída de cáncer de cabeza y cuello, según un estudio de la Clínica Universidad de Navarra

La técnica amplía las opciones de tratamiento en uno de los escenarios más complejos de la Oncología Radioterápica, según una de las mayores series europeas publicadas por el Cancer Center Clínica Universidad de Navarra

El Dr. Enrique Amaya, especialista de la Unidad de Protonterapia del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra.
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El Dr. Enrique Amaya, especialista de la Unidad de Protonterapia del Cancer Center Clínica Universidad de NavarraCEDIDA
El Dr. Enrique Amaya, especialista de la Unidad de Protonterapia del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra.

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Diario de Navarra

Publicado el 31/08/2026 a las 10:40

La reirradiación con protonterapia alcanzó una supervivencia global del 67% al año en pacientes con cáncer recurrente de cabeza y cuello previamente tratados con radioterapia, según un estudio del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra (CCUN) publicado en la revista Cancers.

El trabajo, realizado en 65 pacientes, constituye una de las mayores series europeas publicadas específicamente con protonterapia de intensidad modulada mediante Pencil Beam Scanning (PBS) y respalda el papel de esta tecnología para ampliar las opciones terapéuticas en pacientes seleccionados.

La reirradiación representa uno de los mayores desafíos de la Oncología Radioterápica. Cuando un tumor reaparece en una zona que ya ha recibido una dosis completa de radiación, los tejidos sanos han alcanzado prácticamente su límite de tolerancia y cada nueva dosis debe administrarse con la máxima precisión para controlar el tumor sin incrementar de forma significativa el riesgo de toxicidad.

Los resultados obtenidos en esta investigación muestran una supervivencia global mediana de 17,2 meses, una supervivencia libre de progresión de 10,1 meses y una tasa de finalización del tratamiento del 92 %. Además, solo el 7,7 % de los pacientes presentó mucositis oral aguda grave y no se registraron toxicidades agudas de grado 4 o 5.

"La reirradiación constituye uno de los escenarios más complejos de nuestra especialidad porque los tejidos ya han recibido una dosis muy elevada de radiación y cada Gray administrado cuenta. La protonterapia nos permite concentrar mejor la dosis sobre el tumor y reducir la irradiación de los tejidos previamente tratados, ampliando así la ventana terapéutica de estos pacientes", explica el Dr. Enrique Amaya, especialista del Departamento de Oncología Radioterápica del CCUN y primer autor del estudio.

Además de confirmar la seguridad y eficacia de esta estrategia, el estudio aporta un hallazgo que puede ayudar a seleccionar mejor a los pacientes candidatos a reirradiación. Inicialmente, los tumores localizados en la base del cráneo o zonas centrales cercanas a la base del cráneo parecían asociarse a peores resultados. Sin embargo, el análisis demostró que esta diferencia se debía principalmente a que estos pacientes presentaban una mayor carga de enfermedad localmente avanzada. De hecho, el estadio T3-T4 fue el único factor pronóstico independiente asociado a una menor supervivencia libre de progresión.

"Este hallazgo indica que la localización del tumor, por sí sola, no debería excluir a un paciente de una posible reirradiación. Lo realmente determinante es valorar cuidadosamente la extensión de la enfermedad y seleccionar adecuadamente a los candidatos que pueden beneficiarse de este tratamiento", señala el Dr. Amaya.

La imagen muestra cómo la protonterapia concentra la radiación en el tumor durante una reirradiación, preservando al máximo los tejidos sanos ya tratados.
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La imagen muestra cómo la protonterapia concentra la radiación en el tumor durante una reirradiación, preservando al máximo los tejidos sanos ya tratados.CEDIDA
La imagen muestra cómo la protonterapia concentra la radiación en el tumor durante una reirradiación, preservando al máximo los tejidos sanos ya tratados.

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AMPLIAR LA VENTANA TERAPÉUTICA

En los pacientes con cáncer de cabeza y cuello recidivado que no pueden ser tratados mediante cirugía, la reirradiación constituye, en muchos casos, la única alternativa con intención curativa. Sin embargo, administrar un segundo tratamiento de radioterapia exige minimizar al máximo la dosis que reciben estructuras críticas como la médula espinal, el tronco cerebral, las vías ópticas, los vasos carotídeos o la mandíbula.

Gracias a las propiedades físicas del haz de protones, esta tecnología permite depositar la mayor parte de la radiación directamente sobre el tumor y reducir la irradiación innecesaria de los tejidos sanos situados alrededor y más allá de la lesión. Esta mayor precisión amplía la ventana terapéutica, lo que permite aumentar las posibilidades de controlar el tumor manteniendo un perfil de toxicidad favorable.

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