Conductas de riesgo

Alerta ante el 'juego del desmayo' entre adolescentes

El 'choking game' es una conducta de riesgo que puede provocar alteraciones en el cerebro y hasta la muerte

El juego de la asfixia es y ha sido un reto entre adolescentes para lograr una sensación de euforia.
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El juego de la asfixia es y ha sido un reto entre adolescentes para lograr una sensación de euforia.DN
El juego de la asfixia es y ha sido un reto entre adolescentes para lograr una sensación de euforia.

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Sonsoles Echavarren

Publicado el 23/08/2026 a las 16:45

"¿A qué no te atreves?" "Ya verás qué pasada" "Está guay". Algunos adolescentes lo tienen claro. Se quitan la respiración unos a otros, con un foulard, con las manos o los brazos alrededor del cuello... No es nada nuevo y se conoce como el juego del 'verdugo', el 'mataleón', el 'ascensor', el reto del desmayo o el 'choking game'. Muchas denominaciones para un único objetivo: logra que una persona pierda el conocimiento para experimentar, al recuperarlo, sensaciones placenteras de euforia o satisfacción. Pero no se trata de ningún juego. Al revés. Ante el regreso de esta práctica de toda la vida, profesionales sanitarios alertan a las familias del riesgo que supone. "Provoca una alteración del funcionamiento cerebral y puede llegar a ocasionar la muerte". Este dinámica existe desde mucho antes que Tik Tok pero las redes sociales están facilitando su difusión y práctica. 

Según los últimos estudios médicos, entre un 5% y un 9% de los adolescentes, a partir de los 13 o 14 años, suele practicarlo. "A esas edades no tienen madurez, la corteza prefrontal no está desarrollada y no resisten la presión del grupo", explica el vicepresidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN), el neurólogo pamplonés David Ezpeleta Echávarri. Los adolescentes que lo practican, añade, responden a un perfil muy amplio. 

"Puede ocurrir entre adolescentes sin trastorno psiquiátrico conocido. Muchas veces, buscan la curiosidad, las sensaciones, la imitación de los compañeros". Aunque también hay estudios científicos que, en ocasiones, encuentran una asociación entre estas conductas y una mayor prevalencia de depresión o riesgo suicida. "Pero no se trata de una forma encubierta de suicidio sino de la superación de un reto. Por eso es tan peligroso. El adolescente puede creer que está haciendo algo reversible aunque realmente no lo es". 

DOLORES DE CABEZA Y OJOS ROJOS

¿Y cuáles son las señales que tendrían que poner sobre aviso a las familias de que sus hijos están practicando este 'juego'? "Deberían llamar la atención los episodios inexplicados de desmayo o confusión, cefaleas repetidas, ojos muy enrojecidos  o pequeñas hemorragias (petequias) alrededor de los ojos o en la cara, lesiones o marcas inexplicadas en el cuello, cambios bruscos de comportamiento o traumatismos difíciles de explicar", enumera David Ezpeleta. 

Además, añade, en muchas ocasiones aparecen consultas por una supuesta primera crisis epiléptica. "La falta brusca de riego cerebral puede producir pérdida de conciencia seguida de rigidez y sacudida. El aspecto puede ser casi idéntico al de una convulsión epiléptica". Por eso, insiste, ante un episodio extraño de pérdida de conciencia en un adolescente habría que preguntarle "de forma directa y sin juicio" si ha intentado deliberadamente marearse o perder el conocimiento con presión en el cuello. Aunque no se recomienda un interrogatorio agresivo. "Solo vas a conseguir que lo niegue". "Es preferible preguntar qué ha ocurrido, si otros amigos lo hacen, si lo ha visto en redes, si algunas vez ha perdido el conocimiento..."

Al practicar esta maniobra, recalca, las neuronas mueren , se obstruye el retorno venoso y por eso, a la sangre le cuesta más entrar en el cerebro, lo que se conoce como hipoxia. "En los casos más graves, podría producirse un ictus". 

Por ese motivo, coinciden los expertos, hay que transmitir a los adolescentes que "no existe una forma controlada de provocar un desmayo cerebral". "Pueden pensar: 'Cuando empiece a estar mal, paro. Pero el problema es que la pérdida de conciencia elimina precisamente esa capacidad de parar". 

Ezpeleta, además, lanza otro mensaje. "Un cuello aparentemente normal no garantiza que todo esté bien. Algunas lesiones por estrangulación tienen pocas manifestaciones externas. La ausencia de hematomas no excluye una alteración interna". 

"PROMÉTEME QUE NO LO VOLVERÁ A HACER"

Los expertos recomiendan a las familias que no se conformen con un "prométeme que no lo volverás a hacer". "Si existe repetición, búsqueda compulsiva de esa sensación o de otros comportamientos de riesgo o problemas emocionales, merece una valoración pediátrica o de salud mental"

Si esta práctica se lleva a cabo en un entorno escolar, insisten, no debería plantearse únicamente como una cuestión disciplinaria. "Si el alumno ha perdido el conocimiento o presenta algunos de los otros síntomas descritos, debe tratarse como un problema médico". 

Después, continúan, habría que averiguar si otros alumnos lo están practicando, comunicárselo a la familia y evaluar al menor. "Aunque el 'choking game' no implique por definición intención suicida, sí merece preguntar por autolesiones, ideación suicida, ansiedad, depresión, acoso y otras conductas de riesgo". 

¿QUÉ HAY QUE HACER SI...?

  1. No responde o respira anormalmente. Emergencia inmediata
  2. Ha perdido el conocimiento aunque ya esté despierto. Valoración médica urgente
  3. Ha tenido sacudidas o una aparente convulsión. Valoración urgente
  4. Está confuso, somnoliento o no recuerda lo ocurrido. Valoración urgente
  5. Tiene debilidad, dificultad para hablar o alteración visual. Emergencia neurológica
  6. Le cuesta respirar, tragar, tiene voz ronca nueva o cuello inflamado. Posible lesión de vía aérea-cuello. 
  7. Se golpeó la cabeza al caer. Hay que valorar además un traumatismo craneal. 
  8. Está completamente asintomático y no perdió el conocimiento. El riesgo es menor pero debe analizar el episodio y la conducta. 
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