Medio ambiente
"¿Vivo en una zona inundable?" Ya es posible consultar esta información en la web del agua de Navarra
Medio Ambiente trabaja en mejorar la información y las medidas de autoprotección ante el riesgo de inundación, también en el ámbito digital


Publicado el 18/08/2026 a las 16:04
El Gobierno de Navarra define tres niveles de riesgo de inundación para una zona determinada y lo hace basándose en tres factores: el periodo de retorno de la avenida, es decir, la probabilidad en tiempo de que vuelva a ocurrir ese suceso; la altura que alcanza la superficie del agua y la velocidad que lleva. Pero cuando la ciudadanía se pregunta “¿Vivo en una zona inundable?”, la respuesta es mucho más fácil: solo hay que acceder a la web del agua que redirige a un único mapa, la capa del visor IDENA, y allí poner en el buscador la dirección que se quiere consultar. La Oficina de Cambio Climático ha preparado un tutorial para facilitar el manejo que está disponible en la misma página.
Ésta es una de las nuevas funcionalidades de la web del agua, en cuya actualización y mejora se está trabajando desde la Oficina de Cambio Climático dentro del programa estatal PIMA (Plan de Impulso al Medio Ambiente). La Dirección General de Medio Ambiente, desde 2026 y hasta 2028, está destinando 309.000 euros a capacitación, sensibilización y divulgación sobre los riesgos de inundación. La información es la primera medida de autoprotección para la ciudadanía y entidades de todo tipo. Además de la información vía web, Medio Ambiente está trabajando con las entidades locales, una vez que se han elaborados los 50 Planes de Actuación Municipal ante Riesgo de Inundación (PAMRIS), es decir, los protocolos de actuación previstos en el Plan de Emergencias ante el Riesgo de Inundaciones de la Comunidad Foral.
La Organización de Naciones Unidas (ONU) recuerda que del cambio climático es, ante todo, una crisis hídrica, porque el aumento de las temperaturas afecta al agua presente en el planeta y a su ciclo de formas complejas. Así, la organización internacional considera que el agua y el cambio climático están estrechamente relacionados. Se observan desde patrones de precipitación impredecibles, hasta inundaciones y sequías, pasando por la reducción de las capas de hielo o el aumento del nivel del mar.
NUEVOS MATERIALES SOBRE INUNDABILIDAD
Desde la Oficina de Cambio Climático se está trabajando, mediante los fondos el programa PIMA, en la producción de materiales para enriquecer y hacer más practica la web del agua. Así, se están diseñando audiovisuales sobre los planes de emergencia, tutoriales destinados a las entidades locales para realizar correctamente simulacros o instalando nuevas estaciones de aforo (sensores) que permitan conocer en tiempo real el caudal de los ríos y así anticipar la respuesta ante eventos de inundación. Pero también está en proceso la edición de materiales divulgativos con textos y gráficos con consejos de autoprotección en general y específicos para cuencas con bajo tiempo de respuesta, etc.
Esta información, a la que se podrá acceder desde la página web, vendrá a complementar otros espacios de la web que explican cómo convivir con las inundaciones, fenómenos naturales inevitables, pero cuyas pautas se están modificando por efecto del cambio climático. En Navarra, de hecho, 102 municipios se ven afectados por los tramos definidos por las Confederaciones Hidrográficas como Área de Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSI).
La web del agua es un espacio con visión global donde se ofrece información sobre todos los recursos hídricos de Navarra, tanto ríos como aguas subterráneas y en la que, quienes navegan, pueden encontrar caudales a tiempo real gracias a las estaciones de medición de aforo (28 de ellas de Gobierno de Navarra, pero también se muestra la información de las estaciones de las confederaciones hidrográficas) e índices de llenado de los embalses, también a tiempo real. En ese mismo espacio digital se recogen los parámetros de calidad de las aguas.
OBRAS PUNTUALES Y DINÁMICA FLUVIALES
El agua y el cambio climático están estrechamente relacionados. El cambio climático está acelerando tanto la escasez de agua, como los peligros relacionados con este recurso (como inundaciones y sequías), ya que altera los patrones de precipitación y todo el ciclo del agua. La restauración fluvial y la protección de sus ecosistemas se convierten en una línea de trabajo de base. La buena gestión del agua se identifica como necesaria para adaptarse al cambio climático, obteniendo asentamientos y hábitats más resilientes.
La Dirección General de Medio Ambiente está realizando obras contra el riesgo de inundaciones en núcleos urbanos de la mano de las entidades locales; tras una primera inversión de 5,5 millones de euros financiados a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) del programa europeo Next Generation, este año se ha iniciado una segunda fase de actuaciones por 12 millones de euros más, en este caso cofinanciados por el programa operativo FEDER. Medio Ambiente trabaja, además, en la recuperación del espacio y las dinámicas fluviales naturales. En estos momentos, por ejemplo, lo hace en el Ebro en colaboración con otras administraciones, concretamente en la gestión del riesgo de inundación del tramo medio del río a través de la Estrategia Ebro Resilience.
RESTAURACIÓN FLUVIAL
Hay una tercera tipología de intervenciones: la restauración fluvial, como en el Bidasoa, para recuperar la conectividad de los distintos ecosistemas. Los ríos atraviesan el territorio y unen las zonas montañosas con el mar. Son el mayor corredor ecológico terrestre ya que permite a las especies entrar desde sus ecosistemas al sistema fluvial, salir de éste a otros sistemas (conectividad transversal) y moverse por él (conectividad longitudinal).
Esta conectividad ha sido interrumpida por el ser humano mediante diferentes obras, sobre todo presas y azudes, que en muchos casos siguen presentes a pesar de que ya no tienen el uso para el que fueron diseñados. El trabajo desarrollado consiste en identificar estas barreras en desuso y eliminarlas para que el río recupere su discurrir original y, de esta forma, las especies puedan desplazarse a lo largo del mismo con mayor facilidad. Además, en muchos casos, estos derribos mejoran la inundabilidad de los entornos cercanos, al rebajar la cota del cauce.