Navarros globales
El navarro padre Alegría, artífice del milagro urbano que sacó a 1.700 familias de las chabolas
Gregorio Alegría Armendáriz, de Artazu, ha tenido un papel esencial en la Nueva Barquita, un barrio construido en la última década para trasladar a 1.700 familias de una barriada de chabolas de Santo Domingo en zona inundable


Publicado el 10/08/2026 a las 05:00
La Barquita era una de las barriadas más pobres de Santo Domingo, la capital de República Dominicana. Situada junto al río Ozama, cada vez que había lluvias torrenciales, las chabolas de madera se inundaban y las calles se convertían en un lodazal. Gregorio Alegría Armendáriz, misionero navarro de los Paúles, movilizaba toda la ayuda posible. “La gente tenía que salir y refugiarse en las capillas, la escuela y otros lugares hasta que bajara el agua”, señala. Después se encargaba de hacer acopios de alimentos y enseres. Entre las casi 2.000 familias de la Barquita, un rayo de esperanza llegó hace ahora una década. Un patronato liderado por el padre Alegría impulsó la construcción de un nuevo barrio, la Nueva Barquita, en una zona más alta y alejada del río. Actualmente, la urbanización está compuesta por 1.700 apartamentos y 80 locales comerciales, con parques, escuela, pistas deportivas, conexión con el metro y una parroquia, San Francisco de Así. El retablo del altar es un collage de tablas de madera de las antiguas chabolas.
Gregorio Alegría, de 85 años, lleva medio siglo en República Dominica, casi siempre en compañía de otro misionero navarro, Martín Tirapu Flamarique. “Queríamos trabajar con los más pobres”, confiesa. Durante dos años atendieron a los haitianos que trabajaban en la caña de azúcar en Guaymate. “Por las noches, cuando terminaban la jornada, recorríamos los campos para dar catequesis y ayudarles”, señala. A partir de los años 80 le destinaron a los barrios más desfavorecidos de la capital.
Gregorio Alegría recuerda muy bien cómo surgió la Nueva Barquita. “Yo conocía a la primera dama, Cándida Montilla, que asistía a cenas solidarias para recaudar fondos. Un sábado recibía una llamada. Me dijo que era un ayudante del presidente, Danilo Medina, que quería reunirse conmigo. Al principio pensé que era una broma. La pregunté cuándo podía ir al palacio presidencial, pero me respondió que él quería venir a mi parroquia”, relata. El sábado siguiente Danilo Medina se presentó sin escolta en la parroquia. “Estaba preocupado por la Barquita y sus inundaciones y cómo solucionar el problema. Le dije ‘lo mejor es que baje usted y lo vea”. Se montaron en el coche y se fueron a la escuela. Desde una terraza se podía contemplar el río y la barriada. “Esto no puede ser”, repetía el presidente. El gobierno impulsó una comisión formada por ingenieros, arquitectos, altos cargos, empresarios, que se reunía de forma periódica en el palacio nacional. De ahí surgió la idea de construir un nuevo barrio en una zona segura y trasladar allí a todas las familias. Hace pocas semanas, la Nueva Barquita celebró el décimo aniversario de la primera entrega de apartamentos, el 16 de junio de 2016. “Iba un camión y cargaba los enseres. Diez familias por día. A la vez se derribaban las chabolas para que no fueran ocupadas. Ahora la antigua Barquita es un bosque. Sólo se salvó la capilla de San José”, afirma. Las familias pagan una renta mensual (unos 20 euros) y a los diez años se les da la oportunidad de convertirse en propietarios. “Es un proyecto humano en el que se ha cuidado que las viviendas sean para quienes realmente las necesitan y luego se vigila que no las realquilen y que las cuiden”, señala.
El padre Alegría destaca que todo ha sido posible gracias a la amplia red de colaboradores. Así ocurre, por ejemplo, con el expendio, un comedor que reparte 400 comidas diarias gratis y lotes de alimentos para 150 familias. Escuelas, hospitales, un centro de ancianos y planes deportivos son otras de las múltiples iniciativas de los Padres Paúles de República Dominicana, que también atienden a Haití. En estos 50 años, el padre Alegría ha contado con mucha ayuda desde Navarra. “En primer lugar los Padres Paúles de Pamplona y también la Diputación de Navarra. El Arzobispado nos ayudó a reconstruir el seminario de Haití después del terremoto. Y la ONG Contenedores Solidarios nos envió tres contenedores con material escolar y productos sanitarios. Y muchos familiares y amigos. A todos ellos les estoy muy agradecido”, señala.
El padre Alegría estuvo en junio en Pamplona porque en un corto periodo de tiempo fallecieron dos de sus hermanos, Jesús (en un atropello en Pamplona) y Félix. También pudo participar en la tradicional morentinada en Arraiza, reunión de los que llevan el apellido Martínez de Morentin. En julio regresó a Santo Domingo para los actos del décimo aniversario de La Nueva Barquita.
DNI
Nombre: Gregorio Alegría Armendáriz.
Lugar y fecha de nacimiento: Artazu, 24 de abril de 1941.
Familia: Hijo de Francisco e Inés, eran cinco hermanos. Dos de ellos fallecieron este año, Jesús y Félix. Es tío del cineasta Oskar Alegría.
Trayectoria: Estudió con los Paúles en la Milagrosa y después hizo Teología en Salamanca. Se ordenó sacerdote en 1968. Estuvo seis años de párroco en Barakaldo y en 1976 fue de misión a República Dominicana. Actualmente atiende la parroquia de San Francisco de Asís en La Nueva Barquita y diversas iniciativas de evangelización y caridad.