Guerra Civil
Exhumados en Ezkaba los restos de Mariano Sánchez Menor, jornalero toledano
Su hijo, Mariano Sánchez Gómez, ha sido el promotor de la exhumación y ha podido, tras 83 años, inhumar a su padre en el cementerio de Navahermosa


Publicado el 25/07/2026 a las 11:59
El Instituto Navarro de la Memoria y la Sociedad de Ciencias Aranzadi han exhumado junto al Fuerte de San Cristóbal, a solicitud de sus familiares, los restos del cuerpo de Mariano Sánchez Menor, jornalero toledano de 28 años y militante de las Juventudes Socialistas.
Sánchez fue trasladado preso en dos ocasiones, en 1939 y 1941, al Fuerte de San Cristóbal, donde falleció en marzo de 1943, informa el Gobierno de Navarra en un comunicado.
Fue enterrado en el Cementerio de las Botellas, ubicado en la ladera norte del monte Ezkaba junto al fuerte de San Cristóbal, en el término municipal de Berrioplano.
Mariano Sánchez Menor era jornalero y militante de las Juventudes Socialistas. Procedía de la localidad de Navahermosa (Toledo), donde residía. Estaba casado con Rita Gómez, con la que tuvo un hijo que apenas pudo conocer. Su hijo, Mariano Sánchez Gómez, ha sido el promotor de la exhumación y ha podido, tras 83 años, inhumar a su padre en el cementerio de Navahermosa.
A Sánchez Menor le sorprendió la sublevación militar de julio de 1936 realizando el servicio militar en un regimiento de infantería, que respetó su adhesión al poder legalmente constituido. Fue capturado por los sublevados en abril de 1938. Tras su detención, fue condenado a 25 años de reclusión mayor en consejo de guerra, celebrado en Plasencia.
No se conoce por completo su periplo penitenciario, pero hay datos sobre su reclusión en el Fuerte de San Cristóbal, entre junio y noviembre de 1939. Fue trasladado posteriormente a la prisión central de Orduña (Bizkaia) y al Hospital Penitenciario de El Carmelo, en Bilbao.
El 22 de diciembre de 1941 fue trasladado nuevamente al Fuerte de San Cristóbal, donde, enfermo de tuberculosis, falleció el 25 de marzo de 1943 con tan solo 28 años. Fue enterrado en el conocido como Cementerio de las Botellas.
Este cementerio fue construido en la ladera norte del monte Ezkaba para dar solución al serio problema que planteó el elevado número de defunciones de presos en el fuerte como consecuencia de las pésimas condiciones de salubridad del lugar.
La escasísima alimentación, la humedad, el frío, la falta de higiene y las plagas provocaron una importante mortandad, sobre todo por enfermedades infecciosas como la tuberculosis. Pese a que la mayoría de los penados eran varones jóvenes que, en condiciones normales, no deberían haberse visto afectados, muchos murieron.
En un primer momento, los presos eran enterrados en los cementerios de las pequeñas localidades de la Cendea de Ansoáin, hasta que la falta de espacio en ellos obligó a las autoridades militares a buscar otra solución: la construcción de un cementerio junto al Fuerte.
A partir de mayo de 1942, un total de 131 presos fueron enterrados en este lugar, hasta el 3 de julio de 1945. La mayoría de las víctimas están identificadas ya que el capellán del Fuerte daba sepultura a los cuerpos con una botella entre las piernas en la que introducía los datos personales del fallecido, como es el caso de Sánchez Menor.
A partir de 2007, las asociaciones 'Txinparta-Fuerte de San Cristóbal Red de Memoria Colectiva' y Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra (AFFNA 36) y la Sociedad de Ciencias Aranzadi comenzaron las tareas de prospección, exhumación y localización de familiares, que se prolongaron durante varios años.
En 2007 se recuperaron cinco cuerpos, en 2010 se exhumaron 37, otros dos en 2012 y uno en 2013. A estos 45 presos exhumados a solicitud de sus familiares, hay que añadir la exhumación de Francisco Mira Pons, en agosto de 2023, la de Antonio Ferrer Molina, registrada en noviembre de 2024, y esta última de Mariano Sánchez Menor, esta semana.