Víctimas de ETA

Emotivo homenaje en Leitza a José Javier Múgica en el 25 aniversario de su asesinato: "Mientras haya sentimientos de odio y de culpa, no podemos decir que ETA haya desaparecido del todo"

Decenas de vecinos, amigos y compañeros han arropado a la familia del concejal de UPN en el lugar donde la banda terrorista le arrebató la vida el 14 de julio de 2001

*A: JOSE CARLOS CORDOVILLA *F: 14-07-2026 *P: *L: LEITZA *T: 25 AÑOS DEL ASESINATO DE JOSE JAVIER MUGICA.
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Raquel Múgica, flanqueada por sus hermanos Francisco Javier y Daniel y su madre Reyes Zubeldía junto al retrato de su padre durant el homenaje celebrado este martes en LeitzaJ.C.CORDOVILLA 
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Diana de Miguel

Publicado el 15/07/2026 a las 05:00

Vecinos, amigos y compañeros han arropado este martes 14 de julio por la tarde en Leitza a la familia del concejal de UPN José Javier Múgica Astibia. Tenía 59 años cuando ETA acabó con su vida hace ahora 25 años, el 14 de julio de 2001, haciendo estallar una bomba lapa colocada en los bajos de su furgoneta escasos minutos antes de las diez de la mañana. Se ganaba la vida como fotógrafo y chófer de transporte escolar. La política formaba parte de su vida desde hacía tan sólo dos años, meses en los que vio de cerca el acoso de los violentos. Su tienda de fotografía había sido atacada y su furgoneta quemada nueve meses antes del asesinato. Casado con Reyes Zubeldía, Múgica era padre de tres hijos Francisco Javier, que entonces tenía 28 años; Daniel, que contaba con 27 y Raquel, de 21.

Cada 14 de julio los recuerdos regresan con especial intensidad pero este año, como adelantó hace unos días a este periódico la hija de Múgica, Raquel, tenían especial ilusión para volver a estar “con la buena gente de Leitza”. “Me parece obligado seguir manteniendo el aniversario en Leitza. Ellos nos acompañan, pero nosotros debemos acompañar a la gente que sigue allí. Es lo menos que podemos hacer, porque en cuanto sales de allá, te olvidas. El mundo cambia”. Este martes les han vuelto a acompañar bajo un sol de justicia en el número 30 de la calle Amazabal.

Raquel, flanqueada por sus hermanos y sintiendo en todo momento el aliento y la fuerza vital de su madre, ha puesto voz al dolor de la familia durante el homenaje para honrar la memoria de su padre en el lugar donde ETA acabó con su vida. Una voz que se ha quebrado hasta en cuatro ocasiones pero que ha ganado intensidad justo antes del llamamiento que ha querido hacer a los miembros de la banda terrorista: “Reparad en todo lo posible el mal que habéis provocado. Mientras haya sentimientos de odio y de culpa no podemos decir que ETA ha desaparecido del todo”.

En su discurso ha hablado en castellano y en euskera, una lengua, ha dicho, que “nuestra familia ama” y que como “la cultura y raíces vascas es parte de nuestra vida”. Ha contado como el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco y el asesinato de Tomás Caballero habían empujado a su padre a dar un paso al frente poniéndose como cabeza de lista de UPN en las elecciones de 1999. “Quería mejorar la convivencia en el pueblo, dejar de lado las diferencias políticas y buscar el bien para todos”. Ha recordado también las amenazas de la banda terrorista a su padre y cómo éste se había acostumbrando a mirar los bajos de su furgoneta asegurando que nunca les transmitió tener miedo y ha agradecido a los vecinos de Leitza por su apoyo durante los años que vivieron en la localidad, antes y después del atentado. “Sabemos que también sufristeis aquel día y queremos estar con vosotros en esta fecha, acompañándonos los unos a los otros. Siempre hemos sentido vuestra cercanía”. También ha dado las gracias a UPN, “por arroparnos siempre” y a las fuerzas y cuerpos de seguridad, en especial a los miembros de la guardia Civil de Leitza, “por todas las veces que patrullasteis delante de nuestra tienda”. “Mi madre siempre os llevará en el corazón”. Ha terminado confesando que el alivio que sintieron con la sentencia que condenó a los asesinos de su padre se rompió cuando los terroristas consiguieron el tercer grado y volvieron a estar en la calle. “No han pedido perdón, no se han arrepentido, no han colaborado con la justicia. ¿Es justo que estén en la calle? Para nosotros no, no es justo”, ha dicho antes de recordar que casi 400 de los más de 800 asesinatos de ETA siguen sin resolverse y agradecer a todas las personas que trabajaron para esclarecer el de su padre.

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Asistentes al homenaje durante el responso en su recuerdo.J.C.CORDOVILLA 
*A: JOSE CARLOS CORDOVILLA *F: 14-07-2026 *P: *L: LEITZA *T: 25 AÑOS DEL ASESINATO DE JOSE JAVIER MUGICA.

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Minutos antes de las seis de la tarde, vecinos, compañeros y amigos se han vuelto a reunir en el lugar de la localidad, el número 30 de la calle Amazabal, donde ETA acabó con la vida de José Javier Múgica hace ahora 25 años haciendo estallar una bomba lapa colocada en los bajos de su furgoneta escasos minutos antes de las diez de la mañana. La placa en su memoria que reproduce su perfil bajo una leyenda que reza Le quitaron la vida por defender sus ideas. Libertad, justicia y paz se ha llenado de ramos de flores durante el acto que se ha celebrado en su recuerdo y al que han asistido, además de decenas de vecinos y amigos, numerosos cargos de UPN. Entre otros, su presidenta Cristina Ibarrola; el expresidente Miguel Sanz, al frente del Gobierno de Navarra cuando Múgica fue asesinado, y Silvestre Zubitur, actual concejal de UPN en el Ayuntamiento. Los tres han tenido emocionadas palabras de recuerdo para el fallecido. "Amó, vivió y sirvió a su tierra, su cultura y sus tradiciones. ¡No te olvidamos! Atte, beti izango zara gurekin! (Papá siempre estarás con nosotros)", rezaba la convocatoria organizada por la formación regionalista. También han acudido miembros del PP, como Carmen Alba e Irene Royo, y ha habido una amplia representación de miembros de la Guardia Civil, con el coronel Barbero a la cabeza, y del Ejército.

El acto ha arrancado con la interpretación del Himno de Navarra a cargo de Eva Niño López, de Sinfonía Navarra. El primero en tomar la palabra, antes de la ofrenda floral con el Arioso de Bach en violonchelo, ha sido Silvestre Zubitur, actual concejal de UPN en el Ayuntamiento. Lo ha hecho para enfatizar el trabajo de José Javier Múgica “por todos los vecinos de Leitza, sin preguntar nunca cuál era su ideología porque entendía la política como un servicio y no como una trinchera” y asegurar que su obra sigue viva. Tras Zubitur han intervenido el expresidente Miguel Sanz, al frente del Gobierno de Navarra cuando Múgica fue asesinado, y la presidenta de UPN, Cristina Ibarrola. Sanz ha iniciado su intervención recordando su abrazo a Reyes Zubeldía, “lleno de duelo y de rabia contenida”, mientras contemplaban “el cuerpo inerte de José Javier por la bomba lapa que los criminales habían colocado debajo de su coche. Os puedo garantizar que el tiempo no ha borrado aquella imagen”. Tampoco, ha lamentado, “el insoportable hedor de cobardía” de quienes ahora “ayudan con su silencio cómplice al blanqueamiento de la actividad criminal”. Ibarrola ha recordado su cercanía, humildad y profundas  raíces religiosas, además del amor que sentía por su familia, "su bien más preciado". "El problema más grande es la falta de libertad", ha recordado que decía para a renglón seguido apostillar: "y qué razón tenía". 

Tras el responso religioso y a las 19:30 se ha celebrado una eucaristía en su memoria en la parroquia San Miguel de Leitza oficiada Miguel Larrambebere, vicario general, y el párroco David Galarza.

Fue en 1999 cuando José Javier Múgica se presentó como cabeza de lista por UPN a las elecciones municipales. Un año antes del atentado que acabó con su vida tuvo que soportar pintadas tanto en su vivienda como en su negocio de fotografía que hacían referencia al partido al que representada. “El problema más grave es la falta de libertad, el miedo a expresarse libremente”, llegó a expresar públicamente. El 3 de diciembre de 2000, con motivo del Día de Navarra. fue condecorado como víctima del terrorismo. El 14 de julio de 2001 ETA acabó con su vida.

El día del atentado, antes de explotar una bomba bajo su coche, desayunó con su familia y luego abandonó el domicilio familiar para hacer un reportaje de boda. Hablaba euskera, una lengua en la que le gustaba cantar. El canto, además de su familia, era su otra gran pasión. Formaba parte de la coral Jeiki de su pueblo como tenor y destacaba por su buena voz. Una de sus canciones preferidas era el “Vasconavarro soy”, creada en honor al tenor navarro Julián Gayarre.

El de José Javier Múgica no fuel el único asesinato de aquel 14 de julio de 2001. La tarde de aquel sábado negro ETA acabó también con la vida en Leaburu del subcomisario de la Ertzaintza Mikel Uribe. Dos miembros de ETA realizaron 28 disparos de subfusil contra el vehículo en que el viajaba alcanzándole hasta nueve de ellos.

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