Salud

Cédric Galera, psiquiatra de la Universidad de Burdeos: "La familia debe entender la depresión infantil para saber qué hacer"

Reconocer trastornos psiquiátricos como la depresión y ansiedad, que también afectan a los niños, es importante para ayudar a los afectados y prevenir. Hay que comenzar por no estigmatizar

Cédric Galera, catedrático de Psiquiatría Infantil y Adolescente en la Universidad de Burdeos
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Cédric Galera, catedrático de Psiquiatría Infantil y Adolescente en la Universidad de BurdeosSERGIO MARTÍN
Cédric Galera, catedrático de Psiquiatría Infantil y Adolescente en la Universidad de Burdeos

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María José Echeverría

Publicado el 06/06/2026 a las 05:00

Los niños y adolescentes también pueden sufrir trastornos depresivos y de ansiedad y es importante identificarlos y tratarlos. Nada está escrito y, de hecho, hay datos que indican que niños con tendencia a la ansiedad que reciben ayuda temprana logran, después, estar mejor que la media en una sociedad con gran exigencia en el entorno. Así lo expuso Cédric Galera, catedrático de Psiquiatría Infantil y Adolescente en la Universidad de Burdeos, durante el 69º congreso de la Asociación Española de Psiquiatría de la Infancia y Adolescencia (AEPNYA), que se ha celebrado en el Museo de la Universidad de Navarra. El especialista abogó por desestigmatizar la enfermedad mental e implicar a la familia. “Tienen que entender el trastorno para abordarlo mejor, saber qué hacer y aceptar el tratamiento”.

¿Se diagnostican todos los trastornos de ansiedad y depresión?

Es difícil saber la proporción de trastornos no diagnosticados pero, en general, se estima que la mitad de los trastornos no tienen diagnóstico. Es mucho.

¿Qué porcentaje de población infantil y adolescente los padece?

La ansiedad afecta un 5% y la depresión a un porcentaje similar. A veces un individuo puede tener las dos al mismo tiempo. Es una estimación conservadora. Ahora se habla mucho del malestar emocional. Son cosas distintas

 ¿Cuál es la diferencia?

Una persona puede tener síntomas de ansiedad o depresión pero no considerarse un trastorno. Los psiquiatras definimos el trastorno cuando hay una repercusión en el funcionamiento del individuo.

¿De qué tipo?

Académica, en los vínculos con los demás, tanto padres como amigos, así como un sufrimiento clínico importante: cuando una persona sufre o está mal en sus relaciones con los demás. En general, cuando hay un malestar no siempre hay repercusiones.

 ¿Cuesta entender que un niño puede tener un trastorno depresivo o ansioso?

La ansiedad y la depresión no son solo de adultos. Ocurren a lo largo de la vida y pueden empezar temprano, especialmente si hay factores medioambientales difíciles, lo que se llama estrés psicosocial, que pueden darse en la familia o en la escuela.

¿Cuáles son esos factores?

Por ejemplo, el acoso o las violencias. Cuando hay un estrés global que tiene que ver con escasos recursos financieros en una familia, la pobreza... pueden afectar. También la psicopatología parental. Y en adolescentes está surgiendo una preocupación global con los problemas sociales como el cambio climático, las guerras, las crisis financieras. Al final el estrés colectivo repercute también en los niños, en toda la sociedad.

¿Van a más estos trastornos?

Hay una toma de conciencia colectiva, sobre todo desde la crisis del covid-19. Parece que hay más trastornos, aunque no tengamos la certeza. Por ejemplo, vemos que las cifras de jóvenes que llegan a una situación de emergencia por lesiones autoinfligidas aumentaron mucho desde la covid y siguen creciendo. Hay un aumento del 150% de demanda en la emergencia. Y afecta más a las chicas, que también sufren más las violencias sexistas. Hubo una mejoría pero han vuelto a subir así como las presiones sociales sobre la imagen. Los estereotipos de género siguen estando presentes.

¿Las lesiones autoinfligidas son un signo de alarma para actuar?

Sí. Tienen que alertar sobre un malestar grave de un niño y la posibilidad de ansiedad y depresión. Hay que ayudarles.

¿Hay más signos de alarma?

Llama la atención la ruptura en el funcionamiento, cuando cambia de comportamiento. Si de un día a otro pasa a no dormir, a tener malas notas, a enojarse, a tener mucha irritabilidad cuando no era así. Son señales de alarma en niños.

¿Y en el caso de la ansiedad?

La ansiedad puede presentarse de forma más difusa, más parecido a un modo de funcionamiento que dura en el tiempo. Puede ser generalizada, social o por separación. Son las más frecuentes e impacta en la vida familiar.

¿Qué consecuencias tienen a largo plazo estos trastornos?

Hay que entender que no hay un determinismo. La persona no tiene que ir mal toda la vida. A nivel estadístico se ve que hay un aumento de varios riesgos, sobre todo en los casos no tratados en la infancia. Por eso es muy importante tratar desde la infancia.

¿Cuáles son esos riesgos?

 A todos los niveles. Fracaso académico, profesional, a nivel social... En general los niños que han tenido problemas psiquiátricos tienen tendencia a tener menos ingresos, más dificultades y estrés así como problemas de salud como obesidad y mortalidad prematura. Pero insisto en que no hay nada escrito. Hay que evitar la estigmatización.

¿Se puede tratar y curar?

Sí. Y estas complicaciones a largo plazo se pueden prevenir si se toman en cuenta desde la niñez. Conociendo los riesgos es evidente que hay que prevenirlos, reconocer los trastornos y dar la ayuda que se precisa.

Hay padres que temen la medicación. ¿Qué les diría?

Es una de las herramientas del tratamiento. No es la central ni en niños ni en adultos. El tratamiento es multimodal: psicoeducación, terapias psicológicas, tratamientos de motricidad, de lenguaje, herramientas para regular emociones (terapias conductuales y emocionales) y programas de habilidades parentales a los padres para ayudar a educar mejor. La combinación de todo es lo que ayuda sabiendo que el tratamiento farmacológico es para los casos más severos cuando el tratamiento multimodal no es suficiente. La idea no es dar por dar. Solo si es necesario y cuando los beneficios son superiores.

¿Hay que perder el miedo a ir al psicólogo, al psiquiatra?

Sí. La salud mental forma parte de la salud global. Experimentar síntomas de ansiedad o depresión forma parte de la experiencia humana pero, en unos casos, unas personas pueden caer en algo más severo, en un trastorno. Las personas tienen capacidad de resiliencia y se puede actuar

 ¿Y ser más positivos?

Sí. La mirada de los demás es importante. Somos seres sociales. Es fundamental que la familia, la escuela, los amigos no tengan una mirada estigmatizante. Se sabe que si los niños con tendencia a la ansiedad reciben ayuda temprana logran estar mejor que la media porque, a veces la tendencia a la ansiedad va de la mano con un estrés de base, la gente se siente ahogada con las exigencias del entorno.

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