Salud

María Alfonso, Unidad del Sueño del Hospital Universitario de Navarra: "Si una persona duerme ocho horas y se levanta cansada es que algo falla"

La apnea obstructiva del sueño, que se manifiesta con pausas respiratorias entre ronquidos, puede aumentar el riesgo de ictus, infarto o embolia pulmonar. Es el segundo trastorno del sueño más frecuente pero está infradiagnosticado

María Alfonso Imíscoz, coordinadora de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario de Navarra
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María Alfonso Imízcoz, coordinadora de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario de NavarraJ.P. Urdiroz
María Alfonso Imíscoz, coordinadora de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario de Navarra

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María José Echeverría

Publicado el 02/06/2026 a las 05:00

La salud empieza con un buen descanso ya que es uno de los pilares para tener una buena calidad de vida. María Alfonso Imízcoz, neumóloga coordinadora de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario de Navarra, apunta que es habitual asumir que con la edad se duerme peor. “No debería ser así”, afirma. El insomnio es la patología más frecuente relacionada con el sueño pero los tratamientos normalmente son farmacológicos. Sin embargo, la apnea obstructiva del sueño, el segundo problema más común, está infradiagnosticada y precisa estudio y tratamiento debido a los riesgos que conlleva: desde ictus hasta embolia pulmonar. En Navarra, 10.000 personas utilizan CPAP para tratar casos de apnea severa. “La clave es que una persona se levante cansada si ha dormido porque en esta sociedad hay mucho déficit de sueño. Hay que dormir unas siete u ocho horas, aunque no hay un número mágico. Si tras ese tiempo se levanta cansada, algo falla”, explica.

¿Los trastornos del sueño van a más?

Sí. Y de la mano de la obesidad crece la apnea obstructiva del sueño. Son pacientes con acúmulo de grasa alrededor del cuello y del abdomen y eso provoca que la vía aérea se colapse y no entre el aire suficiente.

¿Cuáles son las señales?

Son aquellos pacientes que roncan y dejan de respirar entre ronquido y ronquido. Normalmente tienen mucho sueño durante el día, cansancio...

Muchas personas roncan. ¿Todos los ronquidos deben alertar o hay una señal de alarma?

No todos los ronquidos son iguales. El ronquido es solo un síntoma. Se tiene que acompañar de esas paradas respiratorias. Suele ser una enfermedad que detecta el acompañante. Si una persona se queda dormida al conducir, por ejemplo, es señal de que hay algo patológico. Si descansa bien no hay por qué tener sensación de falta de sueño durante el día.

¿Y si se echa siesta?

Está al margen. Una siesta de 20 minutos después de comer puede ser algo fisiológico. Pero quedarse dormido en situaciones inapropiadas significa algo.

¿Qué puede haber detrás de estas apneas?

Es una enfermedad asociada a la obesidad y es un factor de riesgo cardiovascular. Es como la hipertensión o la diabetes. Los pacientes con apnea del sueño tienen más riesgo de infarto, de ictus, de embolia pulmonar, de accidentes de coche, de hipertensión...

¿Cree que hay que tomarse las apneas más en serio?

Sí. Banalizamos. Es una enfermedad infradiagnosticada pero que cada vez va a más. Han crecido los diagnósticos y se han hecho campañas. Pero nos queda un largo recorrido. Cada vez hay más personas obesas y malos hábitos de sueño y eso puede influir en cómo dormimos. La salud empieza con un buen descanso.

¿Influye en la calidad de vida?

Sí. Y afecta a adultos pero también a niños. Suele ser por amígdalas grandes y el tratamiento es con cirugía. Es más frecuente en la edad media, sobre todo en hombres, y a partir de la menopausia se iguala en la mujer. Y aunque hacemos hincapié en el peso hay pacientes que anatómicamente son proclives a que su vía aérea se cierre. También hay personas delgadas y jóvenes que tienen apnea del sueño. No hay un único tratamiento porque hay opciones quirúrgicas.

¿En qué consiste el tratamiento con CPAP?

Es un aparato que se coloca durante el sueño. Echa aire a presión. Es un ventilador con un tubo y una mascarilla y abre la vía aérea porque en la apnea obstructiva el problema es que la vía se cierra. Con la CPAP el aire pasa a presión positiva y abre la vía permitiendo que el oxígeno entre normalmente.

¿Se puede dormir bien con el aparato?

Sí. Se puede dormir. Hay pacientes contentos porque descansan. Son personas que lo pasan mal porque aunque vayan a dormir no lo hacen y al usar la CPAP se logra un sueño reparador

 ¿Cuál es el proceso para llegar a un estudio de apnea del sueño?

Hay bastante lista de espera por el volumen de personas afectadas. El paciente suele acudir a su médico de familia. Nosotros trabajamos con Primaria en un protocolo para hacer un circuito rápido de consulta no presencial. Así, con los datos del médico de familia el paciente se valora por el servicio de Neumología. Y se puede solicitar un estudio de sueño.

¿Qué tipos de estudios realizan para la apnea del sueño?

Hay estudios completos, la polisomnografía, en los que el paciente viene a dormir al hospital; o ambulatorios, en casa, la poligrafía. Realizamos unas 200 pruebas al mes en domicilios. Y para ello tenemos 8 polígrafos. Una vez hecha la prueba se cita al paciente en consulta o se inicia el tratamiento con la CPAP.

¿Cuál es la diferencia entre estos estudios?

La polisomnografía es la prueba más completa y específica. Se analizan 30 o 40 señales biológicas, entre ellas variables neurológicas. Vemos si el paciente está dormido o no. Se colocan electrodos en la cabeza, ojos, músculos, zona respiratoria, torácica, abdominal, pulsioxímetro, frecuencia cardíaca, sensor de posición, etc. La diferencia con la poligrafía ambulatoria es que en esta nos falta la señal neurológica, se centra en las señales respiratorias. Asumimos que el paciente está durmiendo en su casa pero no monitorizamos señal de encefalograma.

¿Qué pacientes se suelen estudiar en el hospital?

Normalmente niños y pacientes con comorbilidad, aquellos con otras enfermedades respiratorias como EPOC o asma; con enfermos neuromusculares, como ELA, enfermedad de Steinert (trastorno muscular), o personas con profesiones de riesgo. También personas mayores, con problemas visuales o de movilidad. En enfermos con sospechas neurológicas, como epilepsia, narcolepsia o síndrome de piernas inquietas, también se indica. Las pruebas ambulatorias se centran en pacientes con trastornos respiratorios de sueño.

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