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Los jubilados aconsejan disfrutar de esta etapa de la vida "sin agobiarse"

Diario de Navarra ha organizado un foro sobre envejecimiento en el colegio Claret Larraona, dentro de los desafíos que impulsa el periódico

Montserrat Port, Ramón Poza y Jose Murugarren, en el foro sobre envejecimiento, en el colegio Claret Larraona, con alumnos de 3º de ESO.
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Montserrat Port, Ramón Poza y Jose Murugarren, en el foro sobre envejecimiento, en el colegio Claret Larraona, con alumnos de 3º de ESO.eduardo buxens
Montserrat Port, Ramón Poza y Jose Murugarren, en el foro sobre envejecimiento, en el colegio Claret Larraona, con alumnos de 3º de ESO.

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Sonsoles Echavarren

Publicado el 30/05/2026 a las 05:00

Jose baila salsa, acude a talleres de poesía y practica spinning. Ramón toca el acordeón y canta con personas mayores en la Casa de Misericordia. Y Montse colabora con una ONG recogiendo ropa para personas necesitadas, pasea sin rumbo por el Casco Viejo de Pamplona entre semana y “se encuentra” a sí misma mientras pinta con acuarelas. Tienen, 65, 70 y 68 años, respectivamente. Y hasta no hace demasiado tiempo, su actividad diaria era completamente diferente. 

Jose Murugarren Leoz, periodista, acudía a ruedas de prensa y escribía entrevistas para Diario de Navarra. Ramón Poza, empleado de banca, atendía las cuentas e inversiones de sus clientes en la Caja de Ahorros de Navarra (cuando se llamaba así) y Montserrat Port, matrona, ha traído a cientos del niños al mundo y acompañado a mujeres embarazadas. Los tres están ahora jubilados y ayer compartieron sus relatos de vida con escolares de 3º de ESO (14-15 años) del colegio Claret Larraona de Pamplona, jóvenes en el otro extremo del recorrido vital. 

¿Cómo se vive la jubilación hoy? Ramón, Monse y José comparten su visión en el foro "Desafíos de Navarra". Un diálogo sobre envejecimiento activo, desde el voluntariado hasta la pasión por el baile y el arte. Los ponentes rompen el mito de la "clase pasiva" y reivindican su papel clave en la sociedad actual. Descubre por qué es vital aprender a decir "no" para proteger este tiempo de libertad ganado. Un encuentro intergeneracional lleno de humor, realismo y consejos para el futuro de todos.
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¿Cómo se vive la jubilación hoy? Ramón, Monse y José comparten su visión en el foro "Desafíos de Navarra". Un diálogo sobre envejecimiento activo, desde el voluntariado hasta la pasión por el baile y el arte. Los ponentes rompen el mito de la "clase pasiva" y reivindican su papel clave en la sociedad actual. Descubre por qué es vital aprender a decir "no" para proteger este tiempo de libertad ganado. Un encuentro intergeneracional lleno de humor, realismo y consejos para el futuro de todos.
¿Cómo se vive la jubilación hoy? Ramón, Monse y José comparten su visión en el foro "Desafíos de Navarra". Un diálogo sobre envejecimiento activo, desde el voluntariado hasta la pasión por el baile y el arte. Los ponentes rompen el mito de la "clase pasiva" y reivindican su papel clave en la sociedad actual. Descubre por qué es vital aprender a decir "no" para proteger este tiempo de libertad ganado. Un encuentro intergeneracional lleno de humor, realismo y consejos para el futuro de todos.

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Todos participaron en un foro organizado por Diario de Navarra dentro del Desafío sobre el envejecimiento, que ha abordado el rotativo en diferentes formatos a lo largo del mes de mayo. 

Ramón Poza contó que al cumplir los 55 años y tras una serie de reajustes en el sector bancarios se tuvo que prejubilar. “Aquello me dejó marcado. Pasé de tener muchísima actividad a ninguna. Es muy triste que pensaran: ‘Si te he visto, no me acuerdo’. No lo entendía. Toda mi familia había jubilado a los 65 años y trabajado muchísimo...” 

Muy diferentes han sido los casos de Montserrat Port y Jose Murugarren que, coinciden, han llegado a la jubilación “con ganas”. “Yo ya estaba un poco cansada. El trabajo me absorbía mucho y en los últimos años tuve una gran carga laboral. Estoy viviendo la jubilación como una necesidad”. 

Con muchas ganas de practicar otras actividades más allá del trabajo se siente Jose Murugarren. “Percibía la vida a toda velocidad con un trabajo apasionante pero al que hay que dedicar muchas horas. En esta etapa, me he tomado el relevo a mí mismo”. Subraya que ha retomado actividades que antes le gustaban (baile, deporte...) y ha iniciado otras nuevas (escritura, poesía...)

NO MADRUGAR

Montse tenía claro que no quería cargarse de actividades ni estar agobiada con la agenda llena. “Descubrí que me gusta no hacer nada y que hay cosas que se pueden dejar para mañana. Lo mejor de la jubilación es no madrugar y no tener la esclavitud de los horarios”, se ríe. Dos veces al año, junto a otros voluntarios, recoge ropa para la ONG Apoyo Mutuo en Zizur (donde reside y donde tiró el cohete anunciador de las fiestas hace dos años) y el próximo curso se apuntará a clases de fotografía. “Pero ahora lo que más me gusta es perderme por las calles del Casco Viejo cualquier mañana entre semana”. 

Ramón, al poco de su prejubilación, comenzó a colaborar como voluntario en la Fundación Profesionales Solidarios y acompaña a personas mayores dos horas a la semana en la Casa de Misericordia. “Me encanta pasar ese rato con ‘mi abuelicos’. Si vieseis la cara de satisfacción de personas de 80 y 90 años al cantar canciones del cancionero popular...” Hace unos años se apuntó también al grupo de teatro de la asociación de padres y madres del colegio de sus hijos y comenzó a estudiar acordeón. “Tocar es un decir-se ríe-. Voy a una academia pero es muy difícil”, confiesa. 

Los tres coinciden en que, desde que se han jubilado, su mirada sobre las noticias de actualidad ha cambiado. “Yo antes vivía las noticias desde dentro. Ahora me encanta leer el periódico mientras desayuno, como un lector más, pero luego, quedo con un amigo a tomar un café me voy a hacer spinning. No me afectan tanto las noticias”, reconoce Jose Murugarren y añade, que por su situación personal, le preocupan, sobre todo el tema del acceso a la vivienda para los jóvenes y la salud. “Ahora se está deteriorando mucho el sistema y cuesta que en Atención Primaria te deriven a un especialista”.

 A Ramón, cuando estaba trabajando, le interesaban sobre todo las noticias de las entidades bancarias. “Si, por ejemplo, leías que el BBVA daba unos intereses del 12% y tú los estabas vendiendo al 6%, te preocupas. Ahora el visor cambia. Todo los días leo el periódico en la tablet y me interesa, sobre todo, el precio de los pisos y las hipotecas, por mis hijos, y las pensiones. Como me la quiten, ¡me tendré que ir a tocar el acordeón a la Plaza del Castillo! Poco más podré hacer”, bromea. 

APRENDER A DECIR 'NO' 

¿Y qué consejo ofrecerían los ponentes a una persona que se va a jubilar o que lo acaba de hacer recientemente? “Que respire y que busque actividades sin necesidad de llenar la agenda. Que pueda decir que está felizmente jubilada. Así me siento yo”, cuenta y subraya que le siempre le gusta dejar un día de la semana para no hacer nada.

 “Que cada uno encuentre la actividad que le llene: voluntariado, arte...” Algo similar opina Murugarren. “Cada persona debe elegir su fórmula. Cualquier modelo es válido si disfrutas de calma y bienestar”.

Pero si hay algo en lo que insisten los tres es aprender a decir ‘no’. “Mucha gente se piensa que por estar jubilado tienes todo el tiempo del mundo y siempre te piden hacer alguna gestión. Pero nosotros también estamos ocupados. Lo ideal sería negociar y acordar el momento en el que tú puedes hacer algo”.

 Y Ramón añade que “educadamente” hay que aprender a negarse y a establecer límites. “A mí todavía me llaman algunos de mis antiguos clientes para que les haga la declaración de la renta. Aunque predico que hay que decir que no, lo cierto es que yo aún no he aprendido a hacerlo”. Murugarren se suma a la respuesta y añade. “Conozco a una persona que fue elegida presidente de la comunidad de propietarios por estar jubilado y le cargaron con un montón de trabajo”. 

Montse recalca la importancia de los límites. “Hay todo tipo de gente. Algunos que te piden, les dices que no y siguen insistiendo. Si te lo piden tres veces, tres veces habrá que decir no”.

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