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Sarajevo impulsa las joyas aezkoanas de una joyera navarra: "Es muy enriquecedor"

La joyera artesana Itziar Berruezo Juandeaburre, emprendedora en el valle de Aezkoa con Emeki Joyas, realiza una residencia artística en la Academia de Bellas Artes de Sarajevo, explorando la relación entre escultura y joyería.

Itziar Berruezo Juandeaburre muestra parte de su trabajo delante de la Academia de Bellas Artes de Sarajevo
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Itziar Berruezo Juandeaburre muestra parte de su trabajo delante de la Academia de Bellas Artes de SarajevoDN
Itziar Berruezo Juandeaburre muestra parte de su trabajo delante de la Academia de Bellas Artes de Sarajevo

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Aser Vidondo

Publicado el 24/05/2026 a las 17:53

"Estoy disfrutando mucho de la experiencia, explorando la relación entre escultura y joyería al mismo tiempo que diseño una nueva colección de joyas. Tengo ganas de ver cómo se integrará todo esto a mi vuelta, tanto en nuevas piezas como en la forma de plantear los talleres”. 

Itziar Berruezo Juandeaburre, joyera artesana del valle de Aezkoa, habla a 1.800 km de su hogar en el pequeño pueblo de Aria. Dentro de su apuesta personal y emprendedora con Emeki Joyas, realiza desde marzo una residencia artística en la Academia de Bellas Artes de Sarajevo (Bosnia y Herzegovina), en su departamento de escultura.

La ocasión surgió a raíz de estudiar Técnicas Escultóricas en la Escuela de Arte de Pamplona. “Me pareció una buena oportunidad para salir de mi contexto habitual, seguir profundizando en mi proceso creativo y desarrollar una línea de trabajo más cercana a la escultura, pero sin alejarme de la joyería, que es mi ocupación principal”, asegura a sus 38 años.

Emeki Joyas, dice, es “una apuesta por la vida en el mundo rural, en Aria, en el Pirineo navarro”. “Desde allí creo joyería contemporánea y artesanal, a menudo personalizada, a partir de procesos de exploración de ideas, formas y significado, siempre a fuego lento, e imparto talleres individualizados de creación y diseño de joyas”.

LA HERIDA DE LA GUERRA

Otras experiencias previas, tanto formativas como laborales, la habían llevado ya a vivir en el extranjero. París, Londres, Nablus (Palestina), Managua (Nicaragua), El Cairo (Egipto)...

“Al llegar a Sarajevo, un lugar nuevo, me dediqué sobre todo a observar”, dice. “Tanto esta ciudad como todo el país de Bosnia y Herzegovina son lugares muy interesantes a la vez que complejos. La herida de la guerra sigue estando presente, así como la arquitectura del periodo yugoslavo e incluso de la época otomana, hay varias religiones conviviendo... Son muchos matices que ahora entiendo mejor, que siento que me están influenciando y también sirviendo de inspiración”, reconoce.

En materia laboral, tuvo que adaptarse “al cambio de ritmo y a salir de una estructura más definida”. “Aquí el proceso es más abierto, y eso al principio me costó, aunque está enriqueciendo mi manera de trabajar”, dice.

Por otro lado, también fue complejo el idioma. “En la academia me comunico en inglés, pero me interesa el bosnio y estoy aprendiendo lo básico. Es un reto, por su complejidad y porque es bastante diferente a otros idiomas que conozco”.

Se considera, eso sí, “muy bien acogida”. “El entorno de la academia facilita mucho el intercambio, y estar en contacto con otros artistas, profesorado y alumnado, no solo de la rama de escultura, sino también de pintura o diseño de producto, es muy enriquecedor y me está sirviendo para ampliar mi forma de mirar y crear”, destaca Itziar Berruezo Juandeaburre.

Como anécdota, ha coincidido con el joyero contemporáneo bosnio Benjamin Kavazović, a quien no conocía personalmente, aunque sí su trabajo. “Ambos fuimos seleccionados para participar en la Muestra de Orfebrería Contemporánea en el Museo de Artes Decorativas de Madrid hace dos años, lo que hizo el encuentro especialmente curioso”.

CONTRASTE Y RIQUEZA

Lo que más le ha gustado de Sarajevo es “el contraste que se vive en la ciudad y su riqueza cultural”. También “el hecho de vivir en una capital rodeada de montañas”.

“Merece mucho la pena. En Bašcaršija, el casco antiguo, es fácil encontrar artesanos que trabajan el cobre de forma tradicional, y es muy bonito ver cómo crean lentamente piezas típicas con un simple martillo con técnicas seculares”, destaca.

La gastronomía bosnia, refiere, “gira en buena medida alrededor de la carne”. “Pero al ser vegetariana, algunos restaurantes vegetarianos y veganos de la ciudad, y sobre todo, vivir con una compañera de casa vegana, me hacen la vida mucho más fácil”.

Está muy vinculada a su gente “mediante mensajes y vídeollamadas”, y con su clientela “a través de la página web de Emeki Joyas y las redes sociales”. Profesionalmente, eso sí, echa en falta en Sarajevo el “tener un taller propio”. “Un espacio en el que los materiales estén a mano y las herramientas organizadas a mi modo”, remarca.

DNI
Nombre.
Itziar Berruezo Juandeaburre.
Fecha de nacimiento.  26/02/1988. De Aria (Aezkoa). 
Familia. Hija de Inés Juandeaburre Maisterra y Jacinto Berruezo Maisterra, tiene un hermano menor, Iñaki.
Estudios. Grado Superior de Artes Plásticas y Diseño en Técnicas Escultóricas(Escuela de Arte y Superior de Diseño de Pamplona). Grado Superior de Artes Plásticas y Diseño en Joyería Artística (BHIBideberri, Donostia-San Sebastián). Ingeniera de Telecomunicación (UPNA). 
Ocupación actual. Joyera artesana y emprendedora en el mundo rural (Emeki Joyas, en Aria). Actualmente realiza una residencia artística en la Academia de Bellas Artes de Sarajevo.   

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