Envejecimiento

José Mª Ordovás, catedrático de Nutrición: "Preservar la masa muscular es esencial para mantener la movilidad"

El experto alerta de errores frecuentes como consumir poca proteína, seguir dietas demasiado restrictivas o no hacer ejercicio de fuerza

José María Ordovás Muñoz
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José María Ordovás Muñoz

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María José Echeverría

Publicado el 22/05/2026 a las 19:00

La preservación de la masa muscular es uno de los pilares clave para favorecer un envejecimiento saludable. “Es esencial para mantener la movilidad, la independencia, el equilibrio y la capacidad de recuperación ante enfermedades,, hospitalizaciones o cirugías”. Así lo puso de manifiesto José María Ordovás, catedrático de Nutrición y director del laboratorio de Nutrición y Genética de la Universidad Tufts de Boston, en el marco del 41 congreso de la Sociedad Española de Nutrición Clínica y Metabolismo (SENPE) que se ha celebrado en Pamplona los últimos días.

A lo largo de las jornadas, numerosos expertos destacaron que se está redefiniendo la forma de promover un envejecimiento saludable. Y resaltaron la importancia de aspectos como la nutrición, el ejercicio físico y los nuevos enfoques de prevención. Más concretamente, abogaron por mantener unos patrones alimentarios saludables, preservar la masa muscular, implementar una nutrición personalizada e integrar tecnologías, como la inteligencia artificial. Todo con el objetivo de contribuir a prevenir la fragilidad y mantener así la autonomía durante más años.

MODULAR EL ENVEJECIMIENTO

“La nutrición no detiene el envejecimiento pero puede cambiar cómo envejecemos”, apuntó Ordovás. De hecho, según el especialista es una de las herramientas más poderosas para envejecer mejor.

Sin embargo, Ordovás insistió en que la nutrición debe enmarcarse dentro de un enfoque más amplio que incluya también la actividad física, la salud metabólica, el sueño y el entorno social.

En esta línea se enmarca la llamada nutrición de precisión. Se trata de un enfoque que combina información genética con microbioma (microorganismos que residen en el cuerpo, sobre todo en los intestinos), metabolismo, estilo de vida y contexto social para adaptar mejor las recomendaciones nutricionales a las características de cada persona o grupo de personas.

“El envejecimiento no puede detenerse pero sí podemos influir en su trayectoria”, insistió. De hecho, hay que tener en cuenta que no todas las personas responden igual a la misma dieta. Y, además, factores como la actividad física, el sueño, la medicación que toma una persona, la salud cardiometabólica o el entorno social modifican el impacto de la alimentación sobre la salud.

También es preciso tener presente que las recomendaciones deben ser realistas y estar adaptadas al contexto de cada persona. El motivo es que el acceso a alimentos saludables, la situación económica, el entorno familiar y las oportunidades para realizar actividad física también condicionan el envejecimiento saludable.

Precisamente, los expertos recalcan que proteger la masa muscular es muy importante. Y, en este sentido, alertan sobre algunos errores frecuentes que pueden acelerar la fragilidad y la pérdida funcional asociada al envejecimiento. Por ejemplo, consumir poca proteína, seguir dietas demasiado restrictivas o abandonar el ejercicio de fuerza. “El músculo no es solo fuerza. Es una reserva metabólica y funcional. En edades avanzadas, conservar músculo significa conservar autonomía”, añadió Ordovás.

LA DIETA MEDITERRÁNEA

Respecto a los patrones alimentarios, la evidencia científica más sólida actualmente relaciona la dieta mediterránea con una mayor longevidad, con mejor salud cardiovascular y mejor preservación de la función cognitiva.

“Es importante entender que el cerebro envejece dentro del cuerpo: lo que protege el corazón, los vasos sanguíneos, el metabolismo y la respuesta inflamatoria también ayuda a proteger la función cognitiva”.

De ahí que dietas ricas en vegetales, aceite de oliva, legumbres, frutos secos, cereales integrales y pescado junto con bajo consumo de ultraprocesados, se asocien con una menor inflamación, mejor salud cardiometabólica y menor riesgo de deterioro funcional.

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