Prevención
Claves para protegerse con eficacia del sol
Ahora que la luz tiene más presencia en nuestro día a día, los expertos de Cinfa recuerdan qué medidas tomar para prevenir los efectos nocivos de las radiaciones solares


Publicado el 17/05/2026 a las 05:00
Con la llegada de las altas temperaturas, la planificación de las vacaciones estivales y el aumento de planes al aire libre, nuestra exposición a las radiaciones solares se dispara de forma notable. Primavera y verano son las épocas en las que más disfrutamos del sol, pero también cuando nuestra salud cutánea corre mayores riesgos debido a la intensidad de los rayos ultravioleta.
Desde Cinfa, el laboratorio navarro referente en salud, recuerdan que el éxito de un verano sin percances reside en la prevención temprana y constante. Aunque nos encontremos todavía en el mes de mayo y veamos las vacaciones principales aún en el horizonte, la piel ya está recibiendo una carga de radiación que determinará su estado general durante los meses de julio y agosto.
Julio Maset, médico de Cinfa, advierte sobre un fenómeno común en estas fechas: tendemos a bajar la guardia antes de que llegue el calor más sofocante. Sin embargo, una fotoprotección eficaz es ahora más necesaria que nunca, ya que la piel todavía no ha tenido tiempo para prepararse, ni generar sus defensas tras el periodo invernal.
“El número de horas de insolación va aumentando progresivamente cada día”, señala el experto, incidiendo en que no debemos esperar a estar físicamente en la playa o en la piscina para activar nuestro protocolo de cuidado. La prevención es un proceso continuo que debe empezar ahora para garantizar un verano plenamente seguro.
Consecuencias de una exposición sin control
La falta de una rutina de fotoprotección rigurosa durante estos meses previos y el resto del periodo estival incrementa el riesgo de sufrir lesiones cutáneas graves a largo plazo. Más allá de las molestas y dolorosas quemaduras inmediatas, el doctor Maset alerta sobre el riesgo de desarrollar lesiones premalignas o malignas, como el temido melanoma.
Además, existe una baja conciencia social sobre las reacciones de fotosensibilidad, que pueden derivar en problemas estéticos y de salud crónicos. “Entre ellos destacan el fotoenvejecimiento prematuro, la aparición de la queratosis actínica, que genera manchas y rugosidades en las zonas más expuestas, o el melasma, que provoca una hiperpigmentación muy marcada relacionada con factores hormonales y el sol”, desgrana.
Un error frecuente que debemos desterrar definitivamente de nuestra guía de verano es pensar que los días nublados o con viento fresco son inofensivos para el cuerpo. La radiación difusa atraviesa las nubes con facilidad y sigue siendo altamente dañina para las capas más profundas de la dermis.
Por tanto, la protección debe ser un paso innegociable en nuestra higiene diaria, sea cual sea la previsión del tiempo. “La clave es entender que el daño solar es acumulativo, y lo que hagamos hoy impactará directamente en nuestra salud durante el resto de la temporada estival, y de nuestra vida”, afirma.
Buenas prácticas bajo el sol
Para disfrutar del periodo estival con las máximas garantías, Cinfa recomienda seguir una serie de pautas. Antes de salir a la calle, es imprescindible aplicar un protector solar con un factor igual o superior a 30 que cubra de forma efectiva todos los tipos de radiaciones solares. Para que su efecto protector sea real, la aplicación debe realizarse siempre treinta minutos antes de la exposición y renovarse cada dos horas, o inmediatamente tras sudar o bañarse.
No debemos olvidar tampoco los labios, que deben ser protegidos con bálsamos con filtros específicos, ni los ojos, que requieren de gafas con protección total. En cuanto a la organización de nuestras jornadas de verano, intentaremos evitar la actividad exterior en las horas centrales del día, concretamente entre las doce de la mañana y las cuatro de la tarde, cuando la radiación es más agresiva para el organismo.
Complementar estas medidas con el uso de sombreros, gorras y ropa de colores oscuros nos permitirá disfrutar de la luz y el calor con la seguridad de estar protegiendo nuestro mayor activo: la salud.
Consejos para proteger la piel ante los primeros rayos de sol
- Evita la exposición solar durante las horas centrales del día. Los rayos solares son más fuertes y perjudiciales entre las doce de la mañana y las cuatro de la tarde. También la altitud incrementa la peligrosidad del sol, así como algunos tipos de nubosidad.
- Usa fotoprotector diariamente. Recuerda que es necesario protegerse diariamente en todas las estaciones del año. No te apliques un factor inferior a 30 y elige fotoprotectores cuyo envase especifique que protege de todos los tipos de radiaciones solares. Póntelo media hora antes de exponerte al sol y reaplícalo cada dos horas y tras el baño, acordándote de secar bien la piel antes.
- La sombra, tu mejor aliada. Resguárdate de los rayos del sol bajo los toldos o árboles. En la playa o piscina, usa una sombrilla, aunque no olvides que su protección no es total, porque algunos tipos de superficies –agua, arena, nieve, hierba— reflejan las radiaciones solares.
- Consulta el índice ultravioleta (UVI). Antes de la exposición al sol o de llevar a cabo una actividad al aire libre, conviene informarse sobre la intensidad de este tipo de radiaciones a través de canales como la AEMET: a partir de 6, el riesgo es alto.
- Protege tu cuerpo con la ropa adecuada y usa sombrero. Los colores oscuros protegen más que los claros y tejidos como el algodón, la viscosa, el rayón y el lino protegen menos que otros como el nailon, la lana, la seda y el poliéster. Respecto al sombrero, uno de ala ancha proyectará sombra sobre tu rostro y tu cuello, además de sobre tu cabeza. Elige, además, bálsamos labiales que contengan filtros solares.
- Utiliza gafas de sol para evitar los daños oculares. Es necesario que las gafas protejan al cien por cien frente a los rayos ultravioleta y, solo si están homologadas por la Unión Europea, se puede garantizar que así sea. Las que mejor protegen los ojos y la piel que los rodea son las gafas de tipos envolvente.
- Protégete también en el automóvil. Al elegir tu nuevo coche, recuerda que los cristales más eficaces son los laminados tintados de gris. En el caso de vehículos ya fabricados, puedes colocar películas plásticas sobre los cristales o tintarlos, siempre de acuerdo con la legislación.
- Tampoco bajes la guardia en invierno. Cuando practiques deportes de invierno, que la nieve refleja un 80% los rayos de sol, por lo que debes emplear fotoprotectores con un SPF mayor de 50.
- Educa a tus hijos sobre la necesidad de protegerse del sol. Los niños menores de un año nunca deben ser expuestos directamente al sol y, cuando tienen dos o tres años, sus padres deben extremar todas las medidas de fotoprotección (prendas de vestir, gorros y gafas de sol), así como aplicarles fotoprotectores especialmente formulados para ellos.
- Mucho cuidado con las salas de bronceado. El bronceado artificial mediante lámparas o camas UVA con fines estéticos conlleva riesgo de padecer cáncer de piel, según la Organización Mundial de la Salud.