Envejecimiento
Solo el 10% de los navarros de más de 65 años es dependiente
Un dato que refleja el cambio experimentado en el envejecimiento, que cada vez es más diverso, según Inés Francés, de la Agencia de Autonomía


Publicado el 16/05/2026 a las 05:00
Imágenes proyectadas de personas mayores, hombres y mujeres, dependientes, en sillas de ruedas, con andadores, acompañadas de personal sanitario, hospitalizadas... Una detrás de otra. Y, al final, una fotografía del cantante Joan Manuel Serrat. “¿Con qué imagen identificáis a los mayores?” Lanzó esta pregunta al público Inés Francés Román, directora gerente de la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de Personas, del Gobierno de Navarra. Lo hizo en su intervención ayer en el XXXII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica (SEEGG). Con esta cuestión Francés ejemplificaba la evolución que ha tenido el envejecimiento en los últimos años ya que a esta etapa llegan personas en plenas facultades, como lo demuestran públicamente profesionales del mundo de la canción, del teatro, de la cultura... que siguen trabajando, añadió. La directiva ofreció un dato para confirmar este hecho: Solo el 10% de las personas mayores de 65 años tiene reconocida la dependencia. “Eso quiere decir que el 90% tiene otro tipo de envejecimiento, al que también hay que mirar”, apuntó.
Por esta razón mencionó que se está trabajando en aumentar a los 75 años la edad a partir de la cual se puede hablar de envejecimiento. “La inmensa mayoría de las personas entre los 65 y los 75 no podría considerarse como mayor”, señaló. “Por eso, el envejecimiento cada vez es más diverso y más plural”, dijo. Y añadió que también es más femenino que masculino ya que la mujer tiene mayor esperanza de vida. Entre las razones citó los hábitos (menor consumo de tabaco y alcohol) y la dedicación a trabajos menos duros físicamente.
Defendió también la necesidad de hablar del envejecimiento, no como un problema, como suele ocurrir, puntualizó, sino como una conquista. “Es una conquista personal y social. Cuando llegamos a una edad avanzada hemos conseguido unos logros y, como sociedad, significa que hemos superado diferentes barreras y dificultades. Navarra es una de las regiones europeas con mayor esperanza de vida. Esto es una conquista social y el reto es poder mantenerlo”, recordó.
EN EL CASCO VIEJO
María Gurpegui Resano, enfermera familiar y comunitaria, y geriátrica, centró su intervención en el “papel clave” de la Atención Primaria para promover el envejecimiento saludable. “Tenemos mucha información que debemos aprovechar”, dijo. Y añadió: “Vivir en el Casco Viejo no facilita el acceso a la gente mayor, es complicado para las sillas de ruedas y los coches no pueden llegar hasta el centro de salud”. Para esta enfermera, una de sus obligaciones es “poder llegar a los que no demandan asistencia sanitaria de la que se podrían beneficiar”.


AL HOSPITAL, CON LA ALMOHADA
“La hospitalización en ancianos, aun en estancias cortas, se asocia frecuentemente a un deterioro funcional”. Lo señaló Virginia Ruiz Izquieta, enfermera de la unidad de geriatría del Hospital Universitario de Navarra en el XXXII Congreso Nacional de la SEEGG, quien centró su intervención en el papel de la Enfermería para reducir los efectos negativos que puede tener la hospitalización del paciente geriátrico. Es decir, qué hacer para que pueda salir del hospital en mejores condiciones. Porque, como explicó, entre un 40-50% de ancianos hospitalizados sufren deterioro funcional.
Para prevenir ese deterioro por hospitalización, explicó algunos de las prácticas que han puesto en marcha, como las orientadas a que el paciente pueda dormir mejor por la noches. “Los profesionales podemos hacer mucho para que el paciente duerma mejor, no tenemos que dar por hecho que el ingreso implica dormir mal”, explicó. Entre otros cambios, permiten que el paciente lleve su propia almohada si así lo que quiere y han incorporado cambios organizativos en el turno de noche. En cuanto a la luz, apagan las innecesarias y utilizan linternas de cuello para evitar encender las generales. “El ruido es el factor ambiental que más molesta, especialmente, las conversaciones de los profesionales. Por eso hemos revisado el sonido de las alarmas, de las ruedas de los aparatos, de los carros...”, añadió.
Estas y otras medidas buscan, en opinión de Virginia Ruiz, conseguir un buen descanso nocturno del paciente geriátrico para prevenir el delirium, que lo sufren entre el 20 y 30% de los mayores hospitalizados. Defendió también que, para lograr la recuperación es importante valorar los factores psicosociales que, a veces, son más importantes que las patologías.