Educación

Quejas en el colegio Irulegi y el de Arbizu por compuestos químicos en el ambiente

Salud Pública y Laboral recomienda la retirada de materiales, aunque la concentración de sustancias está “muy por debajo” de niveles peligrosos

A la izquierda, el colegio público de Arbizu, que se abrió para el curso 2019/2020; a la derecha, el colegio Irulegi, en Mutilva, acoge a alumnado del modelo D
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A la izquierda, el colegio público de Arbizu, que se abrió para el curso 2019/2020; a la derecha, el colegio Irulegi, en Mutilva, acoge a alumnado del modelo Darchivo
A la izquierda, el colegio público de Arbizu, que se abrió para el curso 2019/2020; a la derecha, el colegio Irulegi, en Mutilva, acoge a alumnado del modelo D

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Ainhoa Piudo

Publicado el 28/04/2026 a las 05:00

Las quejas interpuestas por familias y docentes de los colegios públicos de Arbizu e Irulegi (Mutilva) ante los olores a compuestos químicos en ambos centros, que han llegado a desencadenar síntomas leves de salud en personas trabajadoras, han propiciado que el Instituto de Salud Pública y Laboral (ISPLN) emita un informe en el que recomienda “planificar la retirada o sustitución de materiales sospechosos en el menor plazo de tiempo posible” sin perjudicar el desarrollo de las actividades propias de los centros educativos. 

No obstante, el informe también deja claro que los compuestos orgánicos volátiles (COVs) identificados en el ambiente, que son la causa de los olores, están presentes en concentraciones “muy por debajo de los límites establecidos como aceptables”, es decir, aquellos a partir de los cuales la salud puede verse comprometida. Aun así, mientras la retirada de materiales no se lleve a cabo, se aconseja reforzar la ventilación, utilizar “productos químicos neutros en la limpieza que eviten sostener la emisión continuada de gases y controlar en la medida de lo posible una temperatura demasiado elevada en el suelo, generada por el suelo radiante”.

EDIFICIOS DE RECIENTE CONSTRUCCIÓN

En el colegio de Arbizu, las zonas analizadas fueron el vestíbulo, la sala de profesores y el taller sensorial. En Irulegi, la sala de orientación, el almacén infantil y la sala de audición y lenguaje. Se tomaron muestras tanto gaseosas como sólidas (suelos y adhesivos).

Los dos edificios son de muy reciente construcción. El de Arbizu entró en uso en el curso 2019/2020, con un coste de 3,3 millones de euros. Irulegi, el centro público del valle de Aranguren para el modelo D, abrió sus puertas en septiembre de 2020. Se construyó al mismo tiempo que un pabellón polideportivo anexo y las obras se adjudicaron por un presupuesto de 7,7 millones de euros. Ambos centros educativos son edificios de consumo casi nulo.

El ISPLN detalla que, tras la confirmación de los olores en los centros, se contrató como apoyo técnico a la empresa SGS, que detectó la presencia de compuestos orgánicos volátiles (COVs) y aldehidos. Después se contactó con la Universidad Pública de Navarra (UPNA) “para la identificación de los materiales causantes de la emisión”, ya que la bibliografía indica que puede ser diversa: mobiliario, suelos, pinturas, adhesivos, etc. En este caso, el personal investigador concluye que “la causa más probables una combinación de factores que justifican que, materiales a priori muy seguros, hayan modificado su composición y sean fuente de COVs”.

INTERACCIÓN ENTRE PRODUCTOS

Más en concreto, la UPNA determina que “los olores detectados en los centros educativos de Arbizu e Irulegi son, probablemente, el resultado de la interacción entre productos de limpieza y adhesivos no correctamente curados utilizados en la construcción, favorecidos por el efecto de los suelos radiantes. “Las reacciones químicas entre estos productos pueden generar compuestos como aminas, formaldehído, alcoholes y otros COVs, que son detectables y pueden causar irritación”, sostiene. Por ello, sugiere “un seguimiento periódico de la calidad del aire en los centros educativos para asegurar la efectividad de las medidas tomadas y que los niveles de COVs y otros compuestos estén dentro de los límites seguros”.

De cualquier modo, tanto la UPNA como el ISPLN remarcan la no peligrosidad de las concentraciones detectadas. Ante la falta de legislación específica para centros escolares, los parámetros se contrastaron con el documento del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo Límites de exposición profesional para agentes químicos en España. 2025 o con la norma española UNE 171330, que determina la calidad ambiental en interiores, entre otras referencias.

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